'No somos intervencionistas': Insulza

El líder de la OEA asegura que este organismo no intervendrá en las nacionalizaciones venezolan José Miguel Insulza también pide una disminución de la retórica entre Ecuador y Colombia.
Insulza asumió el cargo en mayo de 2005. (Especial)
CANCÚN (CNNExpansión) -

La agenda reciente del chileno José Miguel Insulza (1943), secretario general de la OEA, ha estado cargada. Conflictos fronterizos entre Venezuela y Ecuador; enfrentamientos civiles en Bolivia y la hambruna en Haití son algunos de los temas que ha tenido que abordar. “A veces hay una visión de la OEA del pasado. Estamos fuera del negocio de la intervención”, afirmó en una reunión con periodistas durante el Foro Económico Mundial que se celebra en Cancún, México.

El ex ministro chileno de Relaciones Exteriores y actualmente secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA) defendió el trabajo de la institución durante el conflicto desatado entre Ecuador y Colombia por la incursión militar de éste último en territorio ecuatoriano.

“Los jefes de Estado de los gobiernos retrocedieron a tiempo e hicieron las cosas a tiempo para que no hubiera conflicto”, afirma el ex canciller durante el gobierno de Eduardo Frei (1994). “La crisis fue desactivada, pero todavía hay mucho que hacer en esos países”, añadió quien también fuera el director del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) en México durante su exilio en ese país.

Bajo la experiencia que le han dado los diferentes cargos que ha tenido en su país, pide a Ecuador y Colombia que “disminuyan la retórica”. La OEA prepara una misión que “tratará de encontrar formas de colaboración de los países en los conflictos en la frontera, como son narcotráfico y guerrilla”, dijo Insulza al ser entrevistado en el marco de la reunión que realiza el Foro Económico Mundial (WEF) en Cancún.

La incursión militar del Ejército colombiano en Ecuador en la que murió Raúl Reyes, el número dos de las FARC, así como16 guerrilleros y cuatro estudiantes mexicanos, provocó la ruptura de las relaciones entre los dos países, así como una escalada verbal entre Colombia Venezuela y Nicaragua. La crisis fue sellada primero en una cumbre de presidentes del Grupo de Río en Santo Domingo y después en una reunión extraordinaria de cancilleres de la OEA.

Respecto a las expropiaciones del gobierno venezolano a las industrias acerera y cementera, Insulza descartó una intervención de la OEA a no ser que lo pida un país. “Son hechos que no están en la carta democrática interamericana, nuestro documento fundacional”, dijo el político chileno, aunque admitió que podrían buscarse iniciativas a través de la defensa del Estado de derecho.

“La OEA es buen vehículo para el diálogo”

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa planteó durante su visita a México la semana pasada, la creación de una nueva asociación de Estados Latinoamericanos. Sobre el tema, Insulza considera que el continente tiene buenos foros para el diálogo sin necesidad de crear uno adicional. “La OEA es un buen vehículo para hacerlo todo; segundo, están todos menos Cuba. Creo que el diálogo es muy fluido, todo el mundo ha entendido que tiene garantías dentro de la OEA”.

Aun así, Insulza, quien afirma que propuso la creación de una asociación semejante en 1972, defendió los trabajos de los diversos temas a través de asociaciones regionales como la Unión Sudamericana, el Caricom, el Grupo de Rio, o la Unión Centroamérica. “Creo que es suficiente para tratar los problemas del hemisferio”.

Bolivia tiene solución

Una misión de la OEA encabezada por el ex canciller argentino Dante Caputo llegó a Bolivia para mediar entre el gobierno de Evo Morales y los estados que buscan la independencia en pleno proceso constitucional.

“No espero resultados inmediatos, pero creo que es necesario buscar el diálogo en Bolivia”, dijo Insulza. “Lo que es más complicado es que están en rumbos encontrados. Hay una tendencia al predominio de una nueva mayoría nacional por el acceso de la población indígena al gobierno, pero al mismo tiempo hay tendencia descentralizadora de las regiones de la periferia oriental, y hay que buscar un entendimiento que incluya ambas tendencias y eso no es fácil”.

A pesar de esto, Insulza se mostró optimista. “Sigo pensando que en Bolivia no hay una situación de amenaza a la democracia, más bien una amenaza a la unidad, y a la estabilidad, y sigo pensando que puede resolverse de manera fácil”.

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