Tienes 7 años para aprender mandarín

No hay ninguna duda: China será la nueva hegemonía del planeta en los siguientes años; el país asiático pronto hará sentir su influencia en las calles, en Wall Street y en Silicon Va
El poderío económico del país asiático se comenzará a sentir
Geoff Colvin

Cuando el Comité Olímpico eligió en el 2001 a Pekín como sede de los Juegos de Verano, el evento pretendía marcar el debut de China dentro del escenario económico global. Pero China ha dejado de ser sólo un jugador en las ligas mundiales, de acuerdo al economista Angus Maddison, el país asiático será la superpotencia económica mundial más pronto de lo proyectado, no en el 2050, sino en el 2015.

Mientras los inversionistas a corto plazo ya están beneficiándose del crecimiento de China al especular con el boom global de las materias primas, los inversionistas a largo plazo contemplan la transformación del país de un exportador de artículos baratos a un competidor en sectores hoy dominados por Estados Unidos: tecnología, construcción de marcas y finanzas.

China ya ha superado con creces a EU como fabricante de productos de bajo costo, pero para el 2015 su hegemonía podría amenazar a Apple, JP Morgan Chase y Procter & Gamble. Influirá cada vez más en el índice S&P 500 y en los fondos de inversión. Así que vale la pena analizar cómo sucederá esto, lo que significa y qué podemos hacer en los siete años que quedan antes de que China ostente la batuta global.

Recurrir al tipo de cambio para convertir el PIB chino en dólares no ayuda para compararlo con la economía de EU, pues China controla su divisa. Los tipos de cambio aplican sólo en productos y servicios negociables; pero no son útiles para valorar los productos no negociables en un país como China, más pobre que EU. Así que para poder comparar el valor real de su economía frente a la norteamericana, los economistas han desarrollado un método: la paridad del poder adquisitivo.

La previsión de Angus Maddison, basada en la paridad del poder adquisitivo, no está sustentada en presupuestos extravagantes. Según Maddison, el crecimiento de China será más lento año con año, mientras que el crecimiento de EU ascenderá a un promedio anual de 2.6%, algo razonable. Sin embargo, dado que la nación asiática ha registrado un increíble crecimiento en la última década, aún así estará en posición de arrebatarle la corona al Tío Sam dentro de 7 años.

Si eso sucede, EU cerrará un ciclo de 125 años como la primera economía mundial. Esa corona hegemónica la heredó en 1890 de manos de… ¿Gran Bretaña? ¿Francia? No, la economía más importante en esa época era China misma. De allí que Maddison afirme que “China reasumirá su rol natural como la economía mundial más poderosa para el 2015”. Así que tal panorama tiene sentido.

Durante siglos China fue la primera economía porque todos tenían el mismo tipo de economía -de subsistencia-, por lo que el país más poblado era el que tenía la mayor economía. Tras la Revolución Industrial, el Occidente caminó por un sendero más próspero. Actualmente, el mundo vuelve a compartir una economía en común -esta vez basada en la tecnología y en la información-, así que una vez más la población más numerosa tiene las de ganar.

¿Cómo aprovechar al máximo este periodo de gracia de 7 años?

Las empresas: deberán enfocarse en mejorar sus actividades de mayor valor. Que China compita en las mismas industrias no significa que todos los demás perderemos. (Inversionistas: recuerden que China adquirió una parte de Blackstone por 3 mil millones de dólares.) Pero tenemos que esforzarnos más para ganar terreno.

Las personas: pueden evitar competir con los trabajadores chinos en los sectores locales de empleo (desde los trabajos cualificados hasta los menos importantes), pero si trabajas en el mundo de la información, allí habrá mucha competencia, así que debes mejorar considerablemente.

Los gobiernos: Mejorar la educación.

Esos son los factores que han hecho de China la número uno, y tendremos que preocuparnos por su poderío antes de lo previsto… al menos tenemos 7 años para aprender mandarín.

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