Protestas agrarias regresan a Argentina

Organizaciones anuncian el reinicio de las manifestaciones tras el fracaso de las negociaciones evaluarán la forma en que reiniciarán movilizaciones contra las políticas del gobierno de Ferná

Las organizaciones agrarias de Argentina anunciaron, en medio de un clima de tensión, el reinicio de las protestas ante el fracaso de las negociaciones con el gobierno de la presidenta Cristina Fernández.

El dirigente de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, dijo que las negociaciones se estancaron por la falta de acuerdo en el tema de los impuestos a las exportaciones de granos, que era el punto que más interesaba a los productores.

"Queda clausurado el tema de tratamiento de retenciones. No se avanza, por lo tanto estamos viendo que es inminente el proceso de protesta agropecuario", señaló Buzzi, tras finalizar una reunión con el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza.

El líder agrario explicó que en la entrevista con el funcionario "no hubo ninguna exposición al respecto. El tema que preocupa a miles de productores y no está en la agenda, no se toca, no se avanza".

Buzzi anunció que las organizaciones agrarias evaluarán la forma en la que reiniciarán las movilizaciones en contra de las políticas que el gobierno de Fernández diseñó para el sector.

La ruptura del diálogo se dio luego que la víspera parecía que el conflicto estaba a punto de resolverse, ya que al concluir una reunión con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, las organizaciones agrarias revelaron que el gobierno modificaría las retenciones.

Sin embargo, Fernández desmintió la noche del martes a los líderes rurales y denunció que desde el principio ellos habían entorpecido las negociaciones con la amenaza "extorsiva" de un nuevo paro nacional.

El campo argentino realizó entre el 13 de marzo y el 2 de mayo un paro nacional en protesta por la aplicación de un sistema de impuestos móviles a los granos, es decir, que dejarían de ser fijas y oscilarían de acuerdo con los precios internacionales.

La huelga provocó bloqueos de rutas, desabastecimiento de alimentos y se convirtió en la primera gran crisis del gobierno de la presidente Cristina Fernández, quien incluso tuvo que enfrentar la renuncia de su ministro de Economía, Martín Lousteau.

El 2 de abril pasado, los productores agropecuarios ofrecieron una tregua de un mes a Fernández y desde entonces alcanzaron acuerdos con respecto a la carne y el trigo, pero no sobre el conflicto central sobre las retenciones.

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