Exportación de grano argentino en riesgo

El paro de los trabajadores rurales podría afectar las ventas al extranjero de sus cosechas; el sector agropecuario y el gobierno cruzaron acusaciones por el reinicio de la huelga.
Los campesinos argentinos acusaron al gobierno de no ayudar
BUENOS AIRES (CNN) -

El Gobierno y el sector rural argentino se acusaron mutuamente por desencadenar una nueva huelga que llevó a miles de productores a las carretras y podría paralizar las exportaciones de granos de uno de los mayores proveedores agropecuarios del mundo.

El reclamo de los productores, que en marzo dejaron al país sin alimentos básicos a grandes ciudades con una extensa protesta, ya provocó la renuncia de un ministro de Economía y se convirtió en el principal conflicto que enfrenta la presidenta, Cristina Fernández, desde que asumió en diciembre.

El conflicto ya produjo fuertes caídas en los mercados financieros argentinos e impulsó las principales plazas internacionales de granos ante la previsión de una menor oferta desde el país sudamericano.

El campo reclama un cambio en el impuesto a las ventas externas de granos y derivados aplicado en marzo, que en la práctica elevó la carga sobre la soja, el mayor bien de exportación del país, lo que enfureció a un sector que lleva años reclamando un mejor diálogo con el Gobierno.

"Se volvieron locos. Esta vez no es culpa nuestra. Porque les ofrecimos hablar del problema que ellos tenían. La cosa fracasó porque no quisieron", dijo el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

En el segundo día de la protesta, que se extenderá hasta el próximo jueves, las manifestaciones de los agricultores se desarrollaban en calma, pese al bloqueo de algunas rutas para impedir el paso de alimentos.

Los productores acusaron al Gobierno de hacer declaraciones públicas que no ayudan a solucionar el conflicto y también de mostrarse prepotente en lugar de negociar.

"El campo está sufriendo hoy atropellos (por parte del Gobierno), que no son menos que los que sufren otros sectores de la sociedad", expresó Mario Llambías, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas.

Los productores ya planearon diferentes manifestaciones y reuniones para los próximos días, aunque aseguraron que hasta el jueves la protesta mantendrá la misma metodología que hasta ahora: la suspensión de la venta de granos.

En protesta por el nuevo esquema fiscal, el sector agropecuario realizó en marzo una dura protesta de tres semanas, que implicó la suspensión de la venta de granos y carnes y el bloqueo de rutas.

Tras una convocatoria oficial a negociar, el campo suspendió las protestas el 2 de abril y retomó las tratativas con el Gobierno, pero las negociaciones se mantuvieron trabadas en el punto clave de los tributos a las exportaciones y el sector rural decidió volver a la protesta.

Pese a la dureza del reclamo, la mandataria argentina aseguró esta semana que tiene la fortaleza para "aguantar" un conflicto que podría prolongarse.

"Me parece bien que la señora presidenta tenga un fuerte aguante, porque no está en una situación fácil", manifestó Pedro Apaolaza, presidente de Carbap, asociación afiliada a una de las cuatro entidades en huelga.

Pero agregó que "si esa fuerza se tradujera en soluciones positivas sería mucho mejor para el país".

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