Dos provincias más van contra Evo

Los departamentos de Beni y Pando aprobaron referendos de autonomía, sumándose a Santa Cruz; el movimiento separatista desafía el cambio de Constitución que impulsa el presidente boliviano
TRINIDAD, Bolivia (CNN) -

Dos departamentos amazónicos bolivianos aprobaron el domingo en sendos referendos sus estatutos de autonomía, con lo que ya son tres las regiones del empobrecido país que desafían el cambio de Constitución prometido por el presidente izquierdista, Evo Morales.

Aunque marcadas por una elevada abstención, las victorias del "Sí" a los estatutos en los distritos de Beni y Pando parecían fortalecer al movimiento iniciado en la rica región oriental de Santa Cruz, que aprobó el 4 de mayo en otro plebiscito su propia carta de autogobierno.

Según proyectó la cadena privada de televisión ATB al finalizar un conteo rápido de mesas seleccionadas, el "Sí" al régimen autonómico obtuvo en Beni el 80.2% de los votos y el "No", un 19.8%, con un ausentismo que promediaba el 35% del electorado.

En Pando, el "Sí" logró el 81.8%, frente al 18.2% del "No", agregó ATB, que bajó en su informe final la proyección de abstención a un 46.5%, desde el 50% previo.

No se esperaban cómputos oficiales inmediatos.

Reacciones dispares

Jubilosos, los prefectos opositores de ambos distritos llamaron al Gobierno a "legalizar" las autonomías, aunque no precisaron si se incorporarán a un diálogo ya abierto en La Paz entre el oficialismo y parte de la oposición, para compatibilizar la nueva carta magna con las demandas regionales.

"Hay que trabajar por la reconciliación nacional entendiendo este nuevo proceso", dijo el prefecto de Beni, Ernesto Suárez, ante centenares de vecinos que festejaban en la plaza central de Trinidad, la capital del departamento.

El prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, restó importancia a la elevada abstención en su distrito y dijo ante un grupo de sus seguidores que ahora el Gobierno y la oposición debían "hacer un esfuerzo en la Asamblea Constituyente o en el Parlamento para legalizar la incuestionable legitimidad de los referendos".

Pero también celebraban los detractores de Fernández, que proclamaron el "triunfo" de la abstención, en línea con una primera evaluación gubernamental.

"Ha fracasado este intento ilegal e inconstitucional de imponer estatutos de corte separatista, que a lo único que ha llevado es a la división interna de dos departamentos de nuestra patria", dijo en conferencia de prensa en La Paz el ministro de Gobierno, Alfredo Rada.

Reiteró que el Gobierno "no reconocerá referendos ilegales ni estatutos inaplicables", aunque mantendrá por el contrario su convocatoria a "un diálogo sincero que salve las autonomías y el proyecto de cambio constitucional".

La victoria del "Sí" estaba asegurada desde que partidarios del Gobierno hicieron campaña por la abstención en las consultas que Morales rechazó anticipadamente por "ilegales" y que se llevaron a cabo sin aval de las autoridades electorales nacionales ni de observadores internacionales.

El referendo de Santa Cruz no fue reconocido por el Gobierno, que anunció la misma actitud hacia una consulta prevista para el 22 de junio en el distrito sureño de Tarija, hogar de las mayores reservas de gas, donde se cerrará el desafío autonómico de la derecha contra la "revolución democrática-cultural" de Morales.

Anuncios de resistencia se cumplieron parcialmente el domingo, con bloqueos de varias carreteras y quemas de ánforas, que impidieron el funcionamiento de al menos 30 mesas de sufragio, en incidentes que dejaron al menos tres campesinos heridos, seguidores del mandatario indígena.

Largo conflicto

Los referendos suman tensión a un largo conflicto político, que preocupa a países vecinos y organismos internacionales.

En una disputa que tiene al calendario como factor clave, la derecha trata de poner en vigencia autonomías regionales antes de que Morales, un estrecho aliado del presidente venezolano, Hugo Chávez, logre "refundar" Bolivia con una nueva Constitución "plurinacional" y una economía regida por el Estado.

"Bolivia está ante una disyuntiva de gravísima confrontación o una concertación, y esto último parece abrirse paso en el Congreso", dijo a cadenas de televisión el analista Jorge Lazarte, refiriéndose a un diálogo en el Parlamento del cual se han autoexcluido hasta ahora los prefectos "autonomistas".

El presidente indígena, cuyo respaldo político está concentrado en las sierras andinas, ha acusado a los opositores de impulsar las autonomías con el objeto de derrocarlo y favorecer a los latifundistas y empresarios agrícolas, que tienen el control político y económico de las tierras bajas orientales.

Beni y Pando representan en conjunto el 25% del territorio boliviano, pero suman apenas el cinco por ciento de los diez millones de habitantes del país.

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