Hacia los jardines colgantes del DF

Para combatir el calentamiento global, el GDF planta áreas verdes en azoteas de edificios públi el programa contempla la instalación de 30,000 metros cuadrados de jardines anualmente.
CIUDAD DE MÉXICO (CNN) -

El Gobierno de la Ciudad de México, una de las urbes más contaminadas del mundo, está plantando jardines en las azoteas de los edificios públicos como parte de un programa para combatir el calentamiento global.

El plan contempla la instalación de 30,000 metros cuadrados de jardines anualmente en las azoteas de las oficinas públicas, además de motivar a la población para que haga lo mismo en sus casas, cambiando tanques de gas y desvencijados tendederos por plantas y arbustos.

El jefe de Gobierno del Distrito Federal (GDF), Marcelo Ebrard, ofreció un presupuesto de 5,500 millones de dólares para reducir la emisión de gases de efecto invernadero de la ciudad, que alberga unas 20 millones de personas y 4 millones de autos, entre el 2008 y el 2012.

"No son objetivos genéricos, no son deseos, sino que tenemos una meta", dijo Ebrard.

La ciudad quiere reducir sus emisiones de carbono en 4.4 toneladas anuales, una pequeña fracción de las 643 millones de toneladas de gases que produce todo el país al año, ubicándose entre los mayores contaminadores del mundo.

El alcalde ha promovido el uso de la bicicleta, construyendo ciclopistas y cerrando algunas avenidas a la circulación de los coches los fines de semana.

También promueve el uso del transporte público con una nueva línea del metro y más rutas de autobuses exprés.

El "plan verde" también contempla captar las emisiones de gas que generan los saturados tiraderos de basura de la ciudad.

La instalación de jardines en las azoteas ayuda a reducir el impacto de las emisiones de dióxido de carbono que generan los automóviles y las fábricas, según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.

El Gobierno de la ciudad contempla ofrecer beneficios fiscales para las empresas y personas que instalen jardines en las azoteas de sus negocios o casas.

Hasta el momento se han instalado jardines en dos edificios del sistema de transporte público capitalino.

En la cima de una escuela para los hijos de los trabajadores del metro, caminos de gravilla recorren un pequeño jardín, donde arbustos crecen junto a los ductos de ventilación y la tubería.

Los trabajadores del lugar dicen que es duro cuidar de los jardines bajo el sol de la ciudad, pero que el esfuerzo vale la pena, porque los niños pueden subir a jugar.

"Los niños no tienen acceso a áreas verdes (...), aquí es otro mundo para los niños", dijo Juan Rivero, administrador de la escuela, mientras recorría el flamante oasis urbano.

La ciudad tuvo cielos azules y vastas áreas verdes hasta la década de 1960, cuando se vio asfixiada por el tráfico y la contaminación generada por la sobrepoblación.

"Difícilmente se recupera lo que ya se perdió, que es una cantidad impresionante de bosques, pero es una forma de ayudar y ganar campo verde en toda la ciudad", dijo Rivero.

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