Hillary juega su última carta

Ante la derrota, la senadora demócrata buscará preservar un papel prominente en la política de para ello, apoyará la candidatura de Obama mediante fondos y atrayendo a nuevos votantes.
Clinton está dispuesta a apoyar a Obama, a cambio de conserv

Cuando retire formalmente su candidatura este sábado y le brinde su apoyo a Barack Obama, Hillary Rodham Clinton hablará de la unidad del Partido Demócrata y se comprometerá a hacer todo lo posible por una victoria en las elecciones presidenciales.

Pero todos los pasos que dé, incluida una posible postulación a la vicepresidencia, serán un riesgo calculado que buscará preservar para ella un papel prominente en la política estadounidense.

''Si hace las cosas bien, solidificará su condición de fuerza positiva en el partido y tendrá un gran futuro'', expresó el consultor demócrata Joe Trippi. ''Pero si Obama llega a perder, no querrá exponerse a que digan 'fue por culpa de Hillary'. Tampoco quiere ser percibida como un obstáculo para Obama''.

El futuro inmediato no será fácil.

El martes por la noche, cuando Obama logró los delegados que le garantizaban la nominación, Clinton insistía en que había ganado el voto popular (algo muy discutible) y tenía las mejores posibilidades de doblegar al republicano John McCain en las elecciones presidenciales. Su empecinamiento en no reconocer el triunfo histórico de Obama irritó a muchos demócratas, incluidos algunos de sus propios simpatizantes.

Luego de una contienda muy áspera, en la que abundaron acusaciones de racismo y sexismo, Clinton asume su nuevo papel como aliada de Obama en medio del descontento de muchos de sus partidarios.

Una de sus misiones principales será aplacar los ánimos e incorporarlos al campo de Obama, especialmente los sectores que le dieron abiertamente la espalda al candidato negro, como el de mujeres blancas mayores, la clase obrera y los hispanos. McCain ya tiene en la mira a esos grupos.

Clinton ha dicho que está dispuesta a hacer todo lo necesario para que Obama llegue a la Casa Blancas. Sus colaboradores, no obstante, afirman que desea asegurarse de que se le presta debida atención a los temas que más le interesan, incluido el de una cobertura médica para todo el mundo, uno de los pocos temas de campaña en los que ella y Obama tienen diferencias grandes.

Clinton quiere que se obligue a todos a sacar seguros médicos, mientras que Obama considera que sería imposible y muy caro poner en vigor esa medida.

Sus asesores dicen que Clinton no renunciará a su posición, pero estaría dispuesta a apoyar la de Obama, pues la considera mucho mejor que el proyecto de McCain. La propuesta del senador republicano no contempla cobertura médica para todos y sería costeada mayormente con créditos impositivos y otros incentivos para reducir costos.

Primero, no obstante, habrá que resolver otras cuestiones prácticas. Como el tema de los fondos de campaña.

Allegados dicen que Clinton procurará atraer fondos para la campaña de Obama, reforzando la formidable maquinaria recaudadora que mostró el senador de Chicago en las primarias. Se calcula que la ex primera dama podría recaudar entre 50 y 100 millones de dólares, y más todavía si es compañera de fórmula.

A cambio, Clinton pediría a Obama que la ayudase a resolver el déficit que dejó su propia campaña, que es de más de 30 millones de dólares, incluidos 11 millones que ella misma se prestó.

''No creo que nadie tenga que preocuparse de que no desempeñará un papel positivo'', opinó Steve Grossman, ex presidente del Comité Nacional Demócrata y quien apoyó a la senadora neoyorquina. ''¿Le resultará un trago amargo? Claro que sí. Pero ella es parte de este proceso y desempeñará un prominente papel en la política en los próximos años''.

Ahora ve
No te pierdas