¿Cuánto por mi video?

Las redes sociales crean nuevas reglas, la fama ya no es suficiente, los usuarios quieren diner para determinar el éxito de un material no existen reglas escritas, la guía es el gusto del púb
Ahora la fama busca remuneración. (Especial)  (Foto: )
Miriam Martínez R.

Uno: alguien hace una payasada y la graba con su celular. Dos: esa misma persona envía el contenido por mensaje MMS al servidor de Yatta-Video. Tres: los dueños del sitio le giran depósitos en montos de 15 euros, conforme otras personas compren su video... Bienvenidos a la siguiente fase de la distribución de contenidos multimedia.

Yatta-Video fue lanzada hace unas semanas en Francia por Hands-On, uno de los mayores desarrolladores de aplicaciones para telefonía móvil, y lleva el concepto de la web 2.0 a un nivel más allá. “Los usuarios ya no se conforman con subir y compartir sus contenidos a la red, ahora quieren ganar dinero”, dice Gabriela Báez, directora del Grupo de Consultoría Pyramid Research, firma de investigación de mercados.

Entre millones de usuarios, añade, hay inquietud por hacer con sus contenidos algo más que subirlos a una plataforma tecnológica y compartirlos o guardarlos. “Ahora se trata de qué hacer con la toma que acabas de hacer, ya sea una escena chusca accidental o una miniproducción”, asevera.

En sí, lo que determina la fama de algún contenido es inexplicable. Puede ser una búlgara aspirante a estrella cantando ‘ken lee’; un publicista regiomontano profiriendo un extraño mantra: “¡Tengo miedo!”; o una niña gringa que imita a un detective y abofetea a un sospechoso con una Sección Amarilla.

No hay reglas escritas, lo que marca el rumbo es el gusto del público.

“Los consumidores mandan en este show llamado distribución de contenidos”, dice Ralph Simon, un gurú del entretenimiento al que consultan cientos de profesionales de la industria del cine, la televisión, la música y, ahora, de internet.

Simon dice que los consumidores ya no se conforman con la ‘propiedad’ de determinado contenido; buscan liberarlo al mundo y, en contraparte, ver lo que los demás hacen. “Tener un disco compacto es anticuado, lo de ahora es hacer lo que uno quiere con los contenidos, y la red se ha convertido en una gigantesca máquina para copiarlos y distribuirlos”.

En el modelo de Yatta, los usuarios pueden bajar los videos que otros subieron por un costo de 50 centavos a 1 euro (entre 10 y 20 pesos). El creador recibirá 10% del ingreso generado, depositado en su cuenta en montos de 15 euros (300 pesos). “Con estos modelos, lo que uno tendrá que redefinir es qué son los medios”, sostiene Francisco Silva, socio consultor de Deloitte. “La convergencia ya borró las fronteras, la telefonía móvil está invadiendo el mercado de la televisión y la red es ya sólo un pretexto. Hay tres celulares por cada computadora personal y la siguiente meta es rebasar los televisores”.

Así, se anticipa una revolución en contenidos, pero la premisa no cambia: el consumidor manda.

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