Bush, rumbo a su última reunión del G8

El presidente de EU asistirá a la reunión de los países más desarrollados que inicia el lunes; el encuentro en Japón se dará en medio de preocupaciones por el alza del petróleo y la inflació
WASHINGTON (AP) -

Los asuntos son tan espinosos como siempre, pero las condiciones muy probablemente son más propicias para un acuerdo, cuando el presidente estadounidense asista la semana próxima a su última cumbre del Grupo de los Ocho países más industrializados.

El encuentro anual del G-8, que comienza el lunes en la isla japonesa de Hokkaido, se realizará en momentos de torbellino económico en la mayoría de los países miembros y con muchos de sus líderes sumidos en incertidumbre política. Los precios del crudo están alcanzando nuevos récords de alza y las preocupaciones sobre un aumento de la inflación se están acumulando.

Al igual que Estados Unidos, la mayoría de las naciones del grupo están sufriendo una merma del crecimiento y declinaciones en los mercados financieros.

Bush no es el único con bajos niveles de popularidad.

De hecho, el presidente estadounidense pudiera tener más influencia en la reunión que lo que indicarían su baja popularidad -29% a mediados de junio- y el amplio rechazo a la guerra en Irak.

Para empezar, la animosidad hacia Bush -basada en su política hacia Irak y la hostilidad mostrada por su gobierno a lo que el entonces secretario de defensa Donald H. Rumsfeld burlonamente llamó ''la vieja Europa''- prácticamente no existe en los nuevos líderes europeos.

Sus dos mayores detractores respecto a Irak -el canciller federal alemán Gerhard Schroeder y el presidente francés Jacques Chirac- están fuera del poder, reemplazados por políticos más amistosos hacia Estados Unidos: Nicolas Sarkozy en Francia y Angela Merkel en Alemania.

Uno de sus viejos socios en Irak, el primer ministro británico Tony Blair fue remplazado por Gordon Brown, que en general tiene buenas relaciones con Bush. Y otro aliado del pasado, Silvio Berlusconi, está de regreso como premier italiano y miembro del G-8.

''Es un G-8 con muchos líderes debilitados'', dijo Michael Green, un ex asistente de Bush para asuntos asiáticos y ahora especialista en Asia para el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

Aún así, dijo Green, ''no pienso que el liderato potencial ni la estatura política del presidente estén tan disminuidos como pudiera pensarse en este foro, en parte porque él los conoce muy bien. Tienen una relación de trabajo. Y tienen todos el interés común de demostrar que la reunión puede lograr algo''.

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