El sueño verde de McCain y Obama

Ambos coinciden en fijar un límite a las emisiones de carbono de las empresas, pero su método v el republicano no cobraría por los permisos aunque el demócrata quiere subastar el 100% de ello
Quieren reducir las emisiones de carbono de las empresas. (A
Brian Dumaine

La postura de los senadores John McCain y Barack Obama en torno a la política energética de EU es de enorme importancia. Pues el próximo presidente deberá supervisar la transición hacia una economía nueva, más verde, que traerá consigo una de las transformaciones más profundas del siglo 21.

Ambos candidatos coinciden en que una ley del tipo ‘cap-and-trade’ (fijar un límite al volumen de emisiones y permitir el intercambio de derechos de emisión) es la mejor manera de hacer que las industrias reduzcan sus emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero causantes del cambio climático. Bajo tal legislación, Washington pondría un tope a las emisiones de carbono que disminuiría año con año y otorgaría permisos para que la industria emitiera gases por debajo de ese nivel. McCain propone reducir la emisión de dióxido de carbono a un 60% para el 2050, mientras que Obama plantea una reducción del 80%.

El problema es que al limitar los gases invernadero subirían los precios de los energéticos, debido a que las empresas se verían obligadas a pagar por tecnología más limpia. Los aspirantes presidenciales prefieren el esquema ‘cap-and-trade’ por encima de los impuestos directos a la gasolina, al carbón u otros combustibles, porque el primer sistema es esencialmente un impuesto invisible y, por lo tanto, no enojaría a los votantes.

El punto de divergencia entre los dos candidatos es el dinero: McCain apoya un esquema energético que dependa ampliamente del sector privado para buscar soluciones al calentamiento global. El republicano entregaría los permisos de emisión de carbono -valorados hoy en 100,000 millones de dólares (mdd)- a los grandes productores energéticos sin cobrarles por ello. De acuerdo a McCain, si estas compañías no tienen que pagar al gobierno por los permisos, tendrán más dinero para invertir en tecnología limpia y los precios del combustible no subirán tanto.

El equipo de Obama ha atacado el programa de McCain diciendo que se trata de una enorme dádiva gubernamental. “McCain regalaría cientos de miles de millones de dólares en permisos de emisión a la industria energética con la esperanza de que estas empresas luego cobren menos a los consumidores” explica Jason Grumet, principal consejero de Obama en temas medioambientales y energéticos.

El plan de Obama es subastar el 100% de los permisos de emisión de carbono. Una parte de los 100,000 mdd recaudados se destinaría a los ciudadanos de bajos ingresos para atenuar los estragos del alza en los precios de los energéticos. Otra parte serviría para financiar I+D ‘verdes’ y acelerar la comercialización de tecnología limpia. El esquema ‘cap-and-trade’ de Obama podría, entonces, ayudar más al país para alcanzar sus metas medioambientales.

Sin embargo, la propuesta del aspirante demócrata tiene un punto débil, algo que los seguidores de McCain han notado pronto: Los 100,000 mdd que entren anualmente a las arcas públicas podrían convertirse en la caja chica de grupos con intereses muy particulares. Una parte del dinero, por ejemplo, se destinaría a la capacitación de trabajadores del sector ‘verde’, otro tanto sería para proteger a la industria de la langosta de los efectos del calentamiento global.

“No hay razón para convertir ese fondo en la vaca lechera del gobierno federal” rebate Douglas Holtz-Eakin, asesor político de McCain. Y tiene razón, una vez que la parte correspondiente llegue a los ciudadanos de escasos recursos, a la investigación ‘verde’ y a los incentivos empresariales, el resto de lo recaudado debería ser devuelto al contribuyente, para que ayudara a compensar los efectos negativos que un sistema ‘cap-and-trade’ traerá a la economía estadounidense.

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