Biocombustibles, caros y de poca ayuda

La OCDE opinó que el apoyo público a estos energéticos es costoso y reduce poco los contaminant aconsejó a los gobiernos promover la segunda generación de biocombustibles de origen no aliment
PARÍS (CNN) -

El apoyo público a los biocombustibles es costoso y tiene poco impacto en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que los gobiernos deberían a cambio promover un menor consumo de energía para combatir el cambio climático, dijo el miércoles la OCDE.

Los gobiernos también deberían respaldar la llamada segunda generación de biocombustibles que no utilizan cultivos alimenticios, dijo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en un informe.

El estudio es el más reciente golpe a los biocombustibles elaborados a base de granos, oleaginosas y caña de azúcar, que una vez fueron elogiados por brindar una alternativa limpia a los combustibles fósiles, pero a los que actualmente se les achaca un alza en los precios de los alimentos.

Los gobiernos cada vez tienen más dudas respecto a si los biocombustibles son tan "verdes" como proclaman ser cuando se toma en cuenta la energía total necesaria para producirlos y el impacto ambiental en la agricultura y el creciente uso de tierras.

La OCDE afirmó que si el etanol brasileño producido de la caña de azúcar reduce las emisiones de gases de efecto invernadero en cerca de un 80 por ciento, los biocombustibles elaborados partir de otros insumos en Estados unidos, la Unión Europea (UE) o Canadá tienen beneficios ambientales mucho menores.

El biodiesel fabricado a partir de aceites vegetales recorta las emisiones de gases de efecto invernadero en entre un 40 y un 55%, mientras que el etanol derivado del maíz, mayormente producido en Estados Unidos, en general las reduce en menos de un 30%.

Estados Unidos y Brasil son los mayores productores de etanol con un 48% y un 31% de la producción mundial en el 2007, mientras que la UE aportó cerca del 60% de la producción de biodiesel del planeta, afirmó la OCDE, con sede en París.

La organización destacó que las políticas de apoyo, incluyendo los incentivos fiscales, las metas de mezclas y las restricciones comerciales para proteger la producción doméstica en los principales países productores como la UE, Estados Unidos y Canadá totalizarían 25,000 millones de dólares por año, para una reducción de menos de un 1% de las emisiones del transporte en el 2015.

Al mismo tiempo tienen altos riesgos ambientales, particularmente en América latina y en gran parte de África.

"Aunque por un lado esto puede brindar oportunidades de ingresos adicionales a poblaciones rurales por lo general pobres, conlleva el riesgo de un daño ambiental significativo y escasamente reversible", sostuvo.

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