El dilema de la Fed

La Reserva Federal está entre la espada y la pared: debilidad económica y una creciente inflaci si no hay cambios en tasas de interés, se interpretará que es incapaz de enfrentar ambos proble
Economistas piensan que las anteriores reducciones son la ra  (Foto: )
Chris Isidore
NUEVA YORK -

El mes pasado, el presidente de la Reserva Federal (Fed) Ben Bernanke habló ante el Congreso estadounidense sobre los riesgos implícitos en dos panoramas: una creciente debilidad económica y una mayor inflación. 

Sin embargo, si la Fed mantiene sin cambios las tasas de interés de los fondos federales este 5 de agosto, el hecho será interpretado como la aceptación de que el organismo es incapaz de solucionar en este momento ambos problemas.

La mayoría de los expertos cree que la debilidad en la economía impedirá que la Fed aumente las tasas el próximo martes. Por otro lado, las presiones inflacionarias también evitarán que la Fed recorte las tasas en un futuro cercano, pues un nuevo recorte debilitaría al dólar y provocaría otro aumento en los precios del crudo.

Sin poder aumentar ni bajar las tasas, “la Fed ya no forma parte de la ecuación porque ella misma se ha atado las manos” afirma Rich Yamarone, director de investigación económica en Argus Research.

Desde septiembre pasado, la Fed ha rebajado en siete ocasiones las tasas de referencia de los fondos federales en un intento por evitar que la economía se debilitara bajo la estela de las crisis inmobiliaria y crediticia. Esta tasa es una tasa de interés aplicada a los préstamos interbancarios de corto plazo que ayuda a determinar cuánto pagarán los consumidores por sus diversos tipos de préstamos y se usa también para determinar la tasa preferencial con la que se otorgarán ciertos préstamos.  

Aunque la Fed detuvo los recortes en junio, algunos economistas piensan que las anteriores reducciones en la tasa son la razón detrás de la escalada de los precios en los commodities.

¿Subir o bajar?

Según opina Yamamore, si lo que más preocupa a la Fed es la inflación entonces el próximo movimiento debería ser elevar las tasas. Y así debería ser, porque la inflación es una gran amenaza para el crecimiento económico. Si los precios del petróleo, los alimentos y otros comoddities siguen encareciéndose, el futuro crecimiento se vería afectado a la par que cualquier sector industrial en problemas.

Para otros, la mayor preocupación de la Fed debería ser la debilidad económica. “El enemigo número uno aún es la recesión” sostiene David Wyss, economista en jefe de Standard & Poor's.

Y también lleva razón, pues la actividad económica estadounidense -a pesar de que el PIB subió al 1.9% en el segundo trimestre- todavía no se ha recuperado. Además, el número de estadounidenses solicitando beneficios por desempleo llegó a su más alto nivel en cinco años. Al finalizar julio, el gobierno reportó pérdidas de empleo por séptimo mes consecutivo, mientras que casi todas las automotrices de EU reportaron su noveno mes con bajas ventas.

Por último, han reaparecido los temores sobre más problemas en los bancos del país y en empresas de Wall Street. Según la agencia Thomson Reuters,  banqueros y agentes de Bolsa registraron en conjunto pérdidas por cerca de 8,000 millones de dólares (mdd) en el segundo trimestre, una cifra que nada tiene que ver con las ganancias por 38,000 mdd reportadas hace un año.

Sin olvidar que las acciones de Fannie Mae y Freddie Mac, las dos empresas de financiamiento hipotecario cruciales para los mercados crediticio e inmobiliario, se han hundido tanto que el Congreso de EU tuvo que autorizar un rescate de ser necesario.

Si consideramos todo lo anterior, es difícil imaginar que la Fed eleve las tasas en un futuro cercano. Pero tampoco parece factible la opción contraria, es decir, que la Fed reduzca más las tasas, pues un 2% ya es un nivel relativamente bajo.

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