Autos híbridos avanzan lento en México

Apenas poco más de un millar de compradores en el país ha adquirido el Civic de Honda; se espera un impulso en 2009, cuando GM y Toyota lancen sus modelos híbridos de nueva generació
México tiene un gran mercado de auto híbridos, pero si se fa
José Antonio Durán y Ulises Hernández

A Rubén Rabadán, ingeniero en sistemas y socio de la empresa IT Services & Solutions, siempre le han gustado los autos. Conoce bien todas las marcas y modelos y le gusta informarse de las características y el desempeño de los vehículos.

Hace algunos años, cuando era soltero, tenía un Honda Civic deportivo y le gustaba manejarlo a alta velocidad. Tenía fama de ser ‘el más rápido de la oficina’. Pero hoy, casado y con dos hijos pequeños, Rubén cambió el Civic deportivo por una versión híbrida del mismo auto, que no es precisamente un bólido.

El Civic híbrido cuenta con dos fuentes de propulsión –un motor a gasolina y un motor/generador eléctrico que asiste al primero– y, en conjunto, ambos motores aportan una potencia de 105 caballos de fuerza, menor a la de la versión tradicional. Pero el auto híbrido le ha reportado a Rubén Rabadán otras ventajas como ahorro de gasolina y una serie de beneficios fiscales y regulatorios.

“El año pasado me lo llevé hasta Acapulco y el auto se comportó bellísimo en carretera. Puse el control de crucero a 110 kilómetros por hora y el ahorro fue fenomenal. El consumo de gasolina desde Insurgentes Sur (DF) hasta la Costera Miguel Alemán fue medio tanque únicamente”, relata Rabadán, de 36 años.

Cada año paga sólo 586 pesos de impuesto por concepto de tenencia vehicular, en lugar de los alrededor de 6,000 pesos anuales que paga el Civic convencional y durante seis años sólo verificará su auto en tres ocasiones –una vez cada dos años–, gracias a un convenio entre Honda y el Gobierno del Distrito Federal (GDF) que premia a los conductores de vehículos híbridos. Cuando lo ha verificado, la boleta del centro verificador ha registrado niveles muy bajos de emisiones contaminantes.

Rubén Rabadán es uno de los 1,067 usuarios que hasta junio de este año habían adquirido un automóvil híbrido en México, desde que Honda los introdujo al mercado local –los primeros de ese tipo–, a principios de 2006.

El año próximo, la venta de automóviles híbridos a nivel mundial cobrará un nuevo impulso, toda vez que varias compañías armadoras como General Motors (GM) y Toyota lanzarán modelos híbridos de nueva generación, entre ellos, varios vehículos con motor eléctrico tipo plug-in o de enchufe, que permitirá a los usuarios recargarlo a través de una fuente de poder desde su hogar u oficina.

La venta masiva de autos híbridos comenzó en Japón hace 11 años y de ahí se extendió a Europa y Estados Unidos, el mayor mercado. Se estima que tan sólo entre 1997 y 2006 las ventas globales de automóviles y camiones ligeros en versión híbrida sumaron 820,000 unidades, según la publicación especializada The Futurist.

Pero en México, a pesar de los beneficios ambientales y económicos que aportaría este tipo de vehículos, el mercado de automóviles híbridos se encuentra en una etapa muy incipiente. Sólo Honda se ha animado a importar y vender autos híbridos, y en escala muy pequeña. Un par de armadoras ha sondeado el mercado y otras dos han hecho inversiones para fabricar vehículos híbridos en el país, pero con fines de exportación.

En la lucha contra la contaminación ambiental y la búsqueda de un mejor rendimiento de combustible por kilómetro recorrido, las autoridades mexicanas y las grandes corporaciones automotrices no han podido definir cuáles serían las mejores alternativas de vehículos sobre los automóviles que utilizan gasolina.

Aunque ya se utiliza el diésel y el gas LP en algunos autos y flotillas, hoy que los precios internacionales del petróleo han alcanzado niveles récord existe la posibilidad de impulsar la venta de automóviles híbridos en México, en sus diferentes modalidades.

Las armadoras han presentado algunas propuestas a las autoridades gubernamentales, pero, a decir de representantes del sector, hace falta establecer ciertas reglas y más beneficios para que los consumidores mexicanos se inclinen por este tipo de vehículos.

Abriendo brecha en México
Como su nombre lo indica, los híbridos combinan la tecnología convencional de un motor de combustión interna con la de un motor/generador eléctrico, para obtener un consumo más eficiente de combustible, reducir las emisiones de gases contaminantes y mejorar el rendimiento por kilómetro.

Existen varios tipos de híbridos: autos con motor eléctrico compatible con gasolina, diésel, hidrógeno, gas natural o biocombustibles, como el etanol y sus mezclas.

Se espera que, en 2009, Toyota y GM lancen en el mercado internacional nuevos modelos híbridos, cuyo motor eléctrico tendrá más potencia y será la fuerza de propulsión principal.

En México, la gestación del mercado de autos híbridos ha sido mucho más lenta. Hace más de cinco años Toyota, líder mundial en la producción de este tipo de vehículos, sondeó el mercado: prestó varias unidades de la primera generación del Prius, su híbrido estrella, a algunas dependencias del gobierno mexicano con fines de prueba. Pero ahí quedó la iniciativa.

“Este proyecto (de comercialización del vehículo) aún no ha sido aprobado por la casa matriz, pues se da seguimiento a los requerimientos de las áreas de ingeniería, pero se espera tener una estrategia más concreta para el próximo año”, dice Ana María Vallarino, directora de Comunicación de Toyota Sales de México.

No fue sino hasta principios de 2006 –en ese año Honda empezó a importar el modelo como el de Rubén Rabadán– cuando inició la venta de autos híbridos en México. La noticia despertó interés en muchos consumidores, quienes a finales de 2005 se anotaron en una lista y esperaron hasta tres meses para que les entregaran su unidad.

Motivado por los beneficios ambientales que ofrece el híbrido, Rabadán pagó alrededor de 280,000 pesos por el auto, 20,000 pesos más que lo que costaba entonces la versión de lujo del Civic y se dice satisfecho con el ahorro de combustible: gasta un solo tanque de gasolina al mes –unos 380 pesos– aunque reconoce que sus desplazamientos son cortos.

Honda se propuso vender 500 autos híbridos por año; sin embargo, a pesar de las ventajas fiscales y regulatorias que las autoridades otorgan a los compradores –exención del impuesto sobre automóviles nuevos (ISAN), pago reducido de 0.16% del impuesto sobre la tenencia del vehículo y obtención de la calcomanía doble cero por seis años–, la empresa no ha alcanzado la meta.

En 2006 vendió 484 Civic híbridos, en 2007 colocó 465, y en el primer semestre de este año apenas 118 unidades, lo que sugiere un rezago importante en las ventas de este tipo de vehículos. Directivos de Honda de México declinaron comentar para este artículo, pero representantes del sector automotriz consideran que se requieren más incentivos gubernamentales para que crezcan las ventas de autos híbridos.

“Los actuales incentivos fiscales son insuficientes, por lo que no se ve mucha presencia de estos productos en el mercado mexicano”, dice Fausto Cuevas, director general de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), quien confía en que, poco a poco, crecerá la demanda.

“Para que sean rentables los vehículos híbridos se necesita darles un uso intensivo; de otra manera el consumidor no percibe el costo-beneficio. Además, se espera que los niveles de precios sean más redituables”, añade Cuevas.

GM y Ford se suben a la ola
En este contexto, otros fabricantes, como GM y Ford, anunciaron planes para producir automóviles híbridos en México, aunque destinados a la exportación. A finales de 2007, GM se convirtió en la primera armadora en fabricar en México un vehículo híbrido: la Chevrolet Captiva Sport Híbrida, una camioneta todoterreno (SUV) que es ensamblada en la planta de Ramos Arizpe, Coahuila, y se vende en Estados Unidos bajo la marca Saturn Vue.

La Captiva Híbrida combina un motor tradicional a gasolina de 2.4 litros y cuatro cilindros con un sistema eléctrico basado en una batería y una transmisión automática. Los dos motores alternan su funcionamiento según la actividad del vehículo y las condiciones de manejo.

A manera de prueba, GM prestó 10 unidades a clientes corporativos VIP, expertos en materia ambiental y funcionarios de la Secretaría de Economía y gobiernos estatales, para conocer el perfil de los consumidores y su interés en este tipo de vehículos. Pero, al igual que Toyota, GM aún no toma una decisión.

Este año, Ford Motor Company anunció también planes para fabricar algunos vehículos híbridos en México, entre ellos, las versiones del Ford Fusion y el Mercury Milan, en la planta de Hermosillo, Sonora, para el mercado estadounidense.

Estos vehículos complementarán el lanzamiento de varios modelos a gasolina con tecnología Ecoboost (turbo con inyección directa), que ofrece un mejor rendimiento en el consumo de combustible. Mientras las armadoras y las autoridades mexicanas deciden si impulsan de manera definitiva la venta de modelos híbridos, otro tipo de vehículos ha ganado terreno en el mercado: los automóviles con motor a diésel.

En los últimos cuatro años, ha despuntado la comercialización de vehículos a diesel, encabezada por VW, con el Turbo Diesel Injection. De 2004 a la fecha, las ventas de vehículos a diésel en México suman más de 18,000 unidades, según información de la armadora alemana. Esto es, 16 veces más que el volumen de híbridos que se habían vendido desde 2006.

Esto, a pesar de que los autos a diésel no pueden obtener fácilmente la calcomanía doble cero dentro del Programa Hoy No Circula del GDF, y de que Pemex no ha podido cumplir con gasolinas y diésel más limpios de azufre, según señalan ejecutivos de la industria. Los autos híbridos aún no conquistan muchos simpatizantes en el mercado mexicano. La falta de potencia es una de las mayores críticas, pero también puede ser una virtud.

“Ahora que estoy casado y tengo hijos ya no me interesa correr y, curiosamente, el auto híbrido me ha cambiado la forma de manejar. Ahora soy más conservador y he tenido cero incidentes de tránsito”, asegura Rubén Rabadán.

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