México y Obama, ¿qué sucederá?

Las relaciones con Estados Unidos en materia de economía y migrantes no cambiará: expertos; pero sí habría una mayor cooperación en materia de combate al narcotráfico.
Barack Obama asumirá la presidencia el 20 de enero próximo.
Enrique Duarte
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

México verá beneficios a largo plazo con el nuevo gobierno de Estados Unidos (EU), ya que Barack Obama primero realizará varios ajustes en la atribulada economía interna y después se ocupará del exterior, explicaron expertos.

El martes pasado el demócrata se convirtió en el primer presidente de color electo en EU, al ganar la carrera presidencial al republicano John McCain. Obama asumirá el liderazgo en la Casa Blanca el 20 de enero próximo.

La economía de Estados Unidos y el sistema financiero pasan por una desaceleración afectada por la crisis inmobiliaria que infectó a varios sectores, entre los más afectados están el de la construcción, el automotriz y el de consumo.

“Debemos partir del supuesto de que EU está pasando por una situación económica muy complicada, y va a ser necesario realizar por el nuevo gobierno varios ajustes al interior del país”, dijo en entrevista el experto de la Universidad Panamericana (UP), Jaime Olaiz.

“De tal manera que el tema del comercio con México y la revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) pues tomará tiempo, no es un tema que se vaya a abordar al inicio de la administración”, añadió.

Estados Unidos es el principal socio comercial de México, ya que el país exporta más del 80% de sus productos hacia esa nación.

Tan sólo en los primeros ocho meses del año, las exportaciones mexicanas hacia EU tuvieron un valor de 162,739.2 millones de dólares, según datos de la Secretaría de Economía (SE).

“El próximo gobierno de EU va a tener el enfoque de resarcir los daños domésticos que han tenido, tanto en cuestión social como económica, e irá abriendo su espectro hacia el resto del mundo”, mencionó en entrevista por separado el investigador del Tecnológico de Monterrey, José Luis de la Cruz.

Los países con los que empezaría a trabajar serían los de la Unión Europea,  Japón “y los países emergentes como México quedarán en un segundo nivel, una vez que empiece a resolver los otros problemas más fuertes que enfrenta”, indicó el especialista económico.

Sin embargo, si Barack Obama inicia un programa de reactivación económica más expansivo, los exportadores mexicanos tendrían un beneficio, porque se reactivarían las variables que les genera crecimiento, dijo el analista.

Los sectores beneficiados podrían ser los electrodomésticos, aparatos electrónicos y el sector automotriz; éste último ha sufrido un gran caída en México al debilitarse la demanda de autos en Estados Unidos.

Migración y narcotráfico  

La elección de Barack Obama puede ayudar en la lucha contra el narcotráfico en la frontera con México, pero éste no debe guardar muchas esperanzas de poder lograr un acuerdo migratorio para millones de ilegales.

Desde hace años, México pugna por una reforma que regularice la situación de inmigrantes que viven sin papeles en Estados Unidos y cuyas remesas son una de las principales fuentes de ingresos para el país después del petróleo.

Pero, al menos al comienzo de su mandato, Obama tendrá puesta toda su atención en la crisis financiera estadounidense, que desató una tormenta global, y no estará mirando demasiado al sur.

"La llegada de Obama va a generar aire fresco en la relación con México, pero es poco probable que en una situación de crisis económica se puedan esperar cambios importantes y rápidos", dijo Guadalupe González, investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).

Obama, quien se ha mostrado a favor de una reforma migratoria, apoyó como senador la construcción de un muro en la frontera para detener a los migrantes ilegales, además de brindar más recursos a las policías fronterizas.

Prometió castigar a los empleadores que contraten indocumentados.

Pero, en lo que hace a lucha contra el narcotráfico, el líder demócrata podría atender el insistente pedido de México de mayores controles en la frontera a la venta de armas, que fluyen hacia las manos de los narcotraficantes y alimentan la violencia de las bandas, que ha dejado 4,000 muertos este año.

(Con información de Reuters)

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