Congreso da propuesta automotriz a Bush

Los legisladores demócratas enviaron a la Casa Blanca un plan de rescate automotriz por 15,000 la iniciativa incluye una cláusula para un "zar automovilístico" que supervise la reconstrucció
Nancy Pelosi dijo que mantenían las negociaciones con la Cas  (Foto: )
WASHINGTON (AP) -

Los demócratas en el Congreso le enviaron a la Casa Blanca el lunes un plan de rescate de la industria automotriz por 15,000 millones de dólares, el cual incluye una cláusula para un "zar automovilístico" que supervise la reconstrucción del sector.

El gobierno del presidente George W. Bush indicó que se han logrado avances hacia un acuerdo final, pero continuó presionando para que continúen las negociaciones.

La medida le daría créditos a las tres grandes automotrices de Detroit, pero también les exigiría que esta industria se reestructure con la finalidad de sobrevivir, con un funcionario designado por Bush a cargo de supervisar esas acciones, de acuerdo con un borrador obtenido por The Associated Press.

Según esa copia, el plan ofrecería préstamos a las tres grandes firmas automotrices de Detroit y colocaría a una persona, elegida por Bush, a cargo de controlar la reestructuración del sector.

La persona que ocupe el nuevo cargo —descrito por los congresistas como "zar automovilístico"— podría retirar los créditos en febrero si las compañías automotrices no hacen lo suficiente para recuperarse y convertirse en empresas viables.

Si las tres compañías —General Motors Corp., Ford Motor Co. y Chrysler LLC— no elaboraran sus planes de reestructuración a finales de marzo, el "zar" enviaría su propia propuesta al Congreso.

Varios congresistas dijeron que Kenneth Feinberg, el abogado que dirigió el fondo de compensaciones para las víctimas de los ataques del 11 de septiembre del 2001, está siendo considerado para el puesto.

De acuerdo con el plan, las tres empresas podrían obtener créditos de emergencia el 15 de diciembre. Tras ello, el supervisor designado por la Casa Blanca redactaría directrices, que deberían estar listas para el 1 de enero, con miras a la reestructuración de las tres firmas.

En primera instancia, funcionarios de la Casa Blanca dijeron en privado que el plan podría quedarse corto en cuanto a los principios detrás de un acuerdo más amplio que pide sólo darle financiamiento a largo plazo a las empresas viables. Sin embargo, una declaración posterior de la secretaria de prensa Dana Perino fue más bien optimista respecto al plan de rescate, que el Congreso espera aprobar en los próximos días.

"Logramos muchos avances en los últimos días para desarrollar una legislación que ayude a los productores automotrices a reestructurarse y lograr su viabilidad a largo plazo. Continuaremos trabajando con los miembros de ambos partidos en el Congreso para lograr una ley que proteja la inversión de buena fe de los contribuyentes", dijo.

El propio Bush indicó que era "difícil decir" si habría un acuerdo inminente, porque se tiene que cumplir con ciertas condiciones definitivas.

"Estas son empresas importantes pero, por otra parte, no queremos simplemente ponerle dinero bueno al malo", dijo en una entrevista para la cadena ABC.

En el Capitolio, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, dijo que "aunque no nos satisface prestarle dinero de los contribuyentes a esas compañías, sabemos que es algo que debe hacerse".

Sin embargo, advirtió que "este no es un cheque en blanco o esperanza ciega".

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo que continuaban las negociaciones con la Casa Blanca, y los legisladores esperaban crear una industria automotriz que pueda prosperar por sí misma, un esfuerzo que dijo requerirá concesiones de parte de los gerentes, sindicatos, acreedores y otros sectores.

"Nosotros decimos que esto es una peluquería. Todos reciben un corte de pelo", dijo Pelosi.

El lunes por la mañana, la Casa Blanca y un dirigente demócrata dijeron que con seguridad se lograría un acuerdo sobre el plan de rescate, que impone fuertes restricciones a las empresas mientras reciben fondos.

Los paquetes de emergencia serían tomados de un programa encaminado a ayudar a las empresas a desarrollar vehículos con una mayor eficiencia de consumo de combustible.

Uno de los requerimientos incluidos en el borrador es que las empresas se deshagan de sus aviones corporativos, considerados como una muestra de la ineptitud de las tres grandes de Detroit cuando sus dirigentes los usaron en sus primeros viajes a Washington para pedir ayuda.

 

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