El secreto en la muerte de Bear Stearns

La telaraña que llevó a la firma al colapso y presagió la crisis financiera se publicará este mes; el autor William Cohan descubre las maniobras que mataron al gigante financiero.
Calderas  (Foto: CNNMoney)
William D. Cohan
NUEVA YORK -

Dentro de muchos años, cuando los académicos busquen causas para el derrumbe de la bolsa de valores del 2008, se concentrarán en el rol crucial de los títulos con garantía hipotecaria. Estos exóticos instrumentos financieros permitieron que el descenso de los precios de la vivienda en los Estados Unidos mutara en una infección que derribó a Bear Stearns hace un año en este mes -y más recientemente puso al sistema bancario global de rodillas. Lo que los eruditos no deberían dejar de lado es el rol que el elemento humano -llámenlo avaricia o ignorancia- jugó en esta tragedia. En un extracto exclusivo del nuevo libro de William Cohan, "House of Cards: A Tale of Hubris and Wretched Excess on Wall Street" (Castillo de Arena: Un relato de arrogancia y miserables excesos en Wall Street), que la editorial Doubleday publicará el 10 de marzo, el reconocido autor arroja nueva luz sobre los banqueros que pensaron que habían dominado lo que Warren Buffett ha llamado "armas financieras de destrucción masiva".

Al volver la mirada sobre la desgracia en la que los comerciantes de Bear Stearns, Ralph Cioffi y Matthew Tannin perdieron alrededor de 1,600 millones de dólares mientras supuestamente engañaban a los inversionistas, Cohan ilustra cómo los pasos en falso de algunos pueden tener consecuencias para muchos.

Cuando el primer avión golpeó las torres del World Trade Center en la mañana del 11 de septiembre de 2001, Jimmy Cayne, el entonces presidente y CEO de Bear Stearns, prendió una pequeña televisión en su oficina del centro de Manhattan y observó con incredulidad cómo el segundo avión golpeaba la torre sur. Más tarde, Cayne recibió una llamada de Richard Grasso, el entonces CEO de la Bolsa de Valores de Nueva York, quien le informó que era importante para el gobierno estadounidense que el intercambio se reanudara tan pronto como fuera posible. Con ese propósito, Grasso le informó que a la mañana siguiente habría una reunión en la bolsa de valores, a la que asistirían los jefes de todas las firmas de Wall Street.

Cuando Cayne se levantó en la mañana, vio en las noticias que la ciudad de Nueva York había cerrado el acceso a la parte baja de Manhattan por debajo de la Calle 15, lo que incluía la Bolsa de Valores de Nueva York. Cayne llamó a Grasso a su casa y le ofreció que trasladara la reunión a Bear Stearns. Grasso acepto la sugerencia de Cayne con rapidez, y la reunión se celebró en la sala de juntas del tercer piso el miércoles a las dos de la tarde. "Todo el mundo estaba allí", dijo Cayne. "Todos. Era un asunto difícil. Nunca había visto a todas esas personas, los jefes de todas las grandes firmas, sentarse en un cuarto sin odiarse unos a otros".

La caída de Bear Stearns

Bear Stearns, el quinto banco de inversiones más grande de los Estados Unidos, sobrevivió ileso a los ataques del 11 de septiembre, tal como había sobrevivido ileso a todas las grandes crisis desde su fundación en 1923, entre ellas: la Gran Depresión, la Segunda Guerra Mundial y el colapso del mercado en 1987. En efecto, hasta el mismísimo final, la firma no había tenido un solo trimestre de pérdidas en su historia. Pero en los meses que siguieron al 11 de septiembre, Cayne y su equipo de altos directivos, que incluía a Alan "Ace" Greenberg, Warren Spector y Alan Schwartz, sin querer sembrarían las semillas de la destrucción de la firma al apostarle con todo a la elaboración y venta de títulos con garantía hipotecaria.

A corto plazo, la decisión de los ejecutivos de Bear de convertirse en líderes de este negocio resultó en enormes ganancias para la firma -y enormes cheques para ellos. Junto con los banqueros de Lehman Brothers, Merrill Lynch y Morgan Stanley, estaban encantados de capitalizar el boom hipotecario que surgió como consecuencia del 11 de septiembre, cuando la Reserva Federal aflojó el suministro de dinero.

Uno de los centros de ganancias de Bear Stearns era una pequeña división de fondos de cobertura. La firma la sembró con una inversión de capital relativamente insignificante de 45 millones de dólares. Ralph Cioffi (se pronuncia Chi-of-i), un experimentado vendedor de valores de renta fija de Bear Stearns se convirtió en el director de los fondos de cobertura. Los fondos eran parte del más o menos diminuto negocio de manejo de activos, conocido como BSAM. El BSAM le rendía cuentas a Warren Spector, residente prodigio de Bear, quien como co-presidente de la firma (con Alan Schwartz) era responsable de supervisar el 90% de sus ingresos, que incluían su negocio masivo de valores de renta fija.

Como Cayne y Ace Greenberg, el juvenil Spector era un jugador de bridge de clase mundial y mucha gente, tanto dentro como fuera de Bear Stearns, consideraba inevitable que algún día cercano dirigiera la firma. En octubre de 2003, el amigo de Spector, Cioffi, se transfirió del departamento de valores de renta fija de Bear al BSAM donde estableció un fondo de cobertura, llamado High Grade Structured Credit Fund (Fondo Estratégico de Crédito Estructurado de Alta Gama), con dinero de inversionistas externos. Más adelante, el fondo reuniría alrededor de 1,500 millones de dólares de efectivo de los inversionistas. Cioffi, de entonces 47 años, se había unido a Bear Stearns en 1985 como un vendedor institucional de valores de renta fija, y se especializaba en productos financieros estructurados.

Cioffi creció en Burlington del Sur, Vermont, cerca del lago Champlain. De 1989 a 1991, fue jefe de ventas de valores de renta fija de Nueva York y después, durante los siguientes tres años, sirvió como director global de ventas de productos crediticios de alto nivel. Como vendedor, Cioffi estaba encargado de la cuenta del Sistema de Retiro para los Empleados Públicos de Ohio y ganaba alrededor de 4 millones de dólares año con año. "Era el vendedor número uno de valores de renta fija en una firma donde dichos valores reinaban", dijo un alto directivo.

"Todos crecimos con Ralph aquí", explicó Paul Friedman, quien era el CEO de la división de valores de renta fija de Bear. "Ralph es uno de los hombres más inteligentes que he conocido y por mucho el mejor vendedor. Cuando yo era operador de fondos, él era vendedor, un fabuloso vendedor. Era increíblemente agradable, inteligente, creativo y lograba sus objetivos". Como director, Cioffi era otra historia. "Tenía déficit de atención adulto", dice Friedman.

Quien ayudaba a Cioffi a dirigir el fondo de cobertura era Matthew Tannin, seis años menor. Tannin, nacido en Nueva Jersey, era un graduado de la facultad de derecho de la Universidad de San Francisco. Él se unió a Bear Stearns en 1994 y pasó siete años estructurando las obligaciones de deuda colateralizada (CDO por sus siglas en inglés). En el 2001, se transfirió a investigación, donde estudió el intercambio y valor de las CDOs.

Al comienzo, Cioffi y Tannin les dijeron a los inversionistas que el Fondo High-Grade invertiría en valores de bajo riesgo y alta calidad, tales como paquetes de CDOs, que las agencias calificadoras habían clasificado como AAA o AA. El fondo se concentraría en usar el apalancamiento financiero para generar rendimientos, al pedir préstamos de bajo costo a corto plazo en los mercados de recompra para comprar CDOs con rendimientos superiores a largo plazo.

La diferencia entre la tasa de interés con la que el fondo pedía dinero prestado y el rendimiento de las CDOs, generaría las ganancias del fondo. En agosto de 2006, Cioffi y Tannin decidieron abrir un segundo fondo, el Enhanced Fund (Fondo Mejorado), que usaba un mucho mayor apalancamiento financiero -y tomaba mayores riesgos- que el fondo High-Grade. El Enhanced Fund tenía 600 millones de dólares en dinero de inversionistas y usaba una facilidad de crédito de 400 millones de dólares de Barclays, el gran banco británico, para apalancar los valores que Cioffi y Tannin compraban.

Durante 40 meses, el fondo de inversión de High-Grade de Cioffi no tuvo ni un mes de pérdidas. En el mismo periodo, alcanzó un rendimiento acumulativo de 50%. El Enhanced Fund también se desempeñó bien durante su corta existencia. Como se acostumbra en los fondos de cobertura, BSAM conservó el 20% de las ganancias generadas por los fondos más una comisión del 2% sobre activos netos bajo dirección; las comisiones del Fondo de Alta-Gama, por sí solas, representaron el 75% de los ingresos totales de BSAM en el 2004 y 2005.

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