La ONU pide solución en Honduras

Ban Ki-Moon pidió a la OEA que busque una solución pacífica a la crisis política en el país; el derrocado presidente Manuel Zelaya pidió al Ejército que no reprima a sus seguidores.
manuel-zelaya-cristina-fernandez-kirchner-RT.jpg  (Foto: CNN)
GINEBRA/ TEGUCIGALPA (CNN) -

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, exhortó el lunes a la Organización de Estados Americanos (OEA) a tener un papel principal en hallar una solución pacífica a la crisis en Honduras que permita restaurar el orden constitucional.

El domingo, Honduras bloqueó el regreso del derrocado presidente Manuel Zelaya.

"No es aceptable un cambio inconstitucional de poder", dijo Ban en una conferencia de prensa en Ginebra.

"Espero que la OEA tome en este momento el liderazgo necesario para encontrar una solución pacífica en este tema, por medio de la cual se pueda restaurar el orden constitucional", añadió.

Zelaya intentó regresar el domingo desde Washington y aterrizar en Tegucigalpa, pero enfrentamientos entre sus partidarios y soldados en el aeropuerto le obligaron a suspender su plan, una semana después de que las tropas lo detuvieran y expulsaran del país.

Ban dijo que todos los ciudadanos deberían poder expresar sus opiniones libremente sin ser sujetos a amenazas o violencia física.

Honduras, bajo presión

La tensión en Honduras crecía el lunes luego de que el gobierno interino impidiera el regreso al país del derrocado presidente Manuel Zelaya, ignorando la presión internacional y las sanciones tras un golpe de Estado que el domingo se cobró su primera víctima.

El enfrentamiento de los seguidores de Zelaya con las fuerzas de seguridad en el aeropuerto capitalino cuando esperaban el retorno del mandatario se saldó con un joven muerto por un disparo y al menos 10 heridos, lo que podría avivar el conflicto en las calles del empobrecido país.

"Llamo a las Fuerzas Armadas de Honduras a que bajen sus rifles", dijo el depuesto líder hondureño desde El Salvador, adonde regresó luego de que las autoridades provisionales le prohibieran aterrizar en el aeropuerto de Toncontín, en Tegucigalpa.

Zelaya fue secuestrado y expulsado del país por soldados a punta de pistola el 28 de junio, día para el que había convocado una consulta popular -declarada ilegal por un juez- que abriría su camino a la reelección.

Militares que resguardaban la pequeña terminal aérea trataron de dispersar con gases lacrimógenos a la multitud que les arrojaba piedras y finalmente abrieron fuego contra un grupo de manifestantes que intentó romper la cerca de seguridad para invadir la pista aérea.

El gobierno que encabeza Roberto Micheletti, quien asumió el poder horas después de la destitución forzosa de Zelaya, se niega a negociar su restitución pese a la condena mundial y la suspensión del país en la Organización de Estados Americanos (OEA) el sábado.

"Eso es innegociable", sentenció el canciller interino, Enrique Ortez, a periodistas, reiterando una posición que deja la crisis política en la pequeña nación exportadora de café y textiles en un callejón sin salida.

Las autoridades endurecieron además el toque de queda, que se adelantó a las 18.30 hora local (0030 GMT) y durante el cuál quedaron suspendidas ciertas garantías constitucionales, y mantiene silenciados algunos medios que critican el golpe.

Nuevas manifestaciones

Simpatizantes del depuesto presidente convocaron para el lunes a nuevas manifestaciones para exigir el regreso de Zelaya, quien tampoco está dispuesto a ceder pese a la oposición del Congreso, la Justicia y la Iglesia.

"Para que vuelva la calma a Honduras tiene que volver el presidente que eligieron los hondureños", dijo Zelaya flanqueado por el jefe OEA, José Miguel Insulza, y los presidentes izquierdistas de Argentina, Ecuador, Paraguay y El Salvador.

La nación sigue dividida entre los que respaldan a Zelaya por su discurso hacia los más pobres y los que lo ven como un peligroso populista que busca mantenerse en el poder como su aliado venezolano, Hugo Chávez.

Sin embargo, las marchas a favor y en contra del mandatario se habían sucedido durante toda la semana sin incidentes de gravedad y el país mantenía una relativa normalidad.

"Estamos intentando mantener la calma pero, después de lo que pasó hoy, cualquier cosa pudiera derramar el vaso. Ya hay un muerto y otros heridos y la prensa hondureña no lo quiere cubrir", dijo Erin Matute, quien participó en la protesta a favor de "Mel" Zelaya.

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La suspensión de Honduras en la OEA implicará sanciones económicas para Honduras y agudizaría los efectos de la crisis mundial en la golpeada economía del país, muy dependiente de los préstamos de organismos multilaterales y las remesas de los emigrantes.

"Yo estoy a favor de Mel, pero si nos quitan la ayuda los que vamos a pagar somos los pobres, no los golpistas. No quiero pensar qué va a pasar", se lamentó Mariela Ramírez, cuyo sustento es un pequeño puesto de comida callejero.

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