Óscar Arias, ¿el salvador de Honduras?

El presidente de Costa Rica se reúne con Zelaya y Micheletti para solucionar la crisis en Honduras; las expectativas de un acuerdo son débiles, ya que la postura de los políticos es extrema.
Oscar Arias  (Foto: CNN)
SAN JOSÉ (CNN) -

El presidente costarricense, Oscar Arias, comenzará el jueves a buscar una salida a la crisis política en Honduras desatada por el golpe de Estado, cuando se reúna con el derrocado presidente Manuel Zelaya y el mandatario interino Roberto Micheletti.

Sin embargo, las posiciones radicales de unos y otros parecen dejar poco margen de maniobra para que el diálogo finalmente destrabe la estancada situación en el país.

Al llegar a San José, la capital costarricense, el depuesto presidente Zelaya demandó la inmediata remoción del Gobierno interino que encabeza Micheletti.

"Nuestra presencia aquí no obedece a ninguna negociación, en esto está empeñado el honor de todos los pueblos de América. Simplemente se está escuchando a través del mediador cuál es el planteamiento de los que han establecido este régimen de facto (...) para ver cómo están ellos planificando su salida, que es lo más honroso para las democracias de América Latina", dijo.

El Gobierno interino -respaldado por los mayores partidos políticos, la Corte Suprema y empresarios de Honduras- dijo que Micheletti llega este jueves a Costa Rica para las negociaciones.

Pero no alimentó muchas esperanzas de encontrar a una salida al enfatizar que el retorno de Zelaya no es negociable, pese a los reclamos internacionales.

Sin embargo, estas presiones, sumada a la amenaza de duras sanciones económicas contra Honduras, podrían obligar a las partes a ceder.

Estados Unidos anunció el miércoles la suspensión de la ayuda militar por 16.5 millones de dólares y de asistencia al desarrollo a la empobrecida Honduras por el golpe de Estado, al tiempo que advirtió sobre el riesgo de otros fondos por 180 millones de dólares.

Los hondureños, que están divididos entre dos presidentes que claman su legitimidad, han protagonizado desde el día del golpe masivas manifestaciones a favor y en contra de Zelaya, un empresario maderero que a mitad de su mandato adoptó un discurso de corte socialista cercano al del presidente venezolano, Hugo Chávez.

Al menos una persona murió y varias resultaron heridas el domingo cuando simpatizantes de Zelaya se enfrentaron con militares mientras esperaban su frustrado regreso al empobrecido país centroamericano productor de café y textiles.

El Gobierno interino, a través de su ministra de Finanzas, Gabriela Núñez, dejó en claro que esa decisión de Estados Unidos es "contraproducente" para el diálogo.

"Es realmente preocupante esta decisión de Estados Unidos, pues afecta importantes proyectos que estaban en marcha (...) Es contraproducente para las negociaciones", dijo Núñez a Reuters

Sin embargo, Arias, premio Nobel de la Paz por su trabajo para poner fin a conflictos militares y guerras civiles que asolaron la región en la Guerra Fría, expresó el miércoles su optimismo en lograr un acuerdo al conflicto.

Horas antes del encuentro, Arias dijo: "Lo que sí quiero es no dejarlos salir de aquí hasta que haya un acuerdo".

El golpe de Estado se desencadenó cuando Zelaya convocó a una consulta popular para abrir el camino a su reelección declarada ilegal por un juez, lo que provocó su secuestro y expulsión de Honduras por parte de los militares.

El derrocamiento en Honduras se convirtió en la peor crisis en Centroamérica desde la invasión estadounidense a Panamá en 1989 y en un desafío para el presidente estadounidense, Barack Obama, que mostró un decido apoyo a la mediación de Arias para evitar una escalada de violencia en el país centroamericano.

Zelaya, cuya aprobación había caído a niveles del 30% en las semanas previas al golpe, insistió a su llegada a Costa Rica en su demanda para que el gobierno de facto abandone el poder y asuma las consecuencias de sus actos.

El derrocado presidente dijo que Costa Rica estableció un régimen de excepción para recibir y no capturar a un "criminal" que violó derechos y normas.

"Se ha creado en Costa Rica un régimen de excepción, recibir a un criminal que ha golpeado nuestro pueblo y los derechos de nuestra democracia, recibirlo aquí y no capturarlo, ya es un estado de excepción", aseguró Zelaya.

 

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