Stephen y Lucy Hawking apuestan a niñez

El físico teórico incursionará en la literatura científica infantil con su hija, informa Quo; él pone el conocimiento y ella el talento literario para tratar de explicar el universo a los niños.
Stephen y Lucy Hawking  (Foto: AP)
Alison George

Existen probadas razones para creer que los físicos nunca mueren. Es muy probable que el espectro de sus neuronas siga pululando por toda la eternidad en el planeta de las ideas. Allí, las nuevas generaciones de científicos pueden acudir, de cuando en cuando, si se sienten desamparados: en esos momentos en los que parece que nada encaja, que las ecuaciones se resisten o, sencillamente, que parece imposible que la maquinaria del cosmos funcione tan perfectamente como aparenta hacerlo. Entonces, puede resultar útil charlar con los fantasmas de Galileo, Newton, Herschel, Sagan... ¿Quién sabe cuántas veces recurrió a ellos Stephen Hawking? Y quién sabe cuántas veces habrá pensado en cómo presentarse al ágora de los sabios cuando le toque hacer su entrada triunfal. Consumiendo las treguas que le iba dando la enfermedad, la postración, la desgracia personal y la fama, este último gran genio del siglo XX se decidió un día a buscar una heredera que recogiese su varita mágica para llenar las mentes con agujeros negros, quásares, constantes de Hubble y estrellas de neutrones. Y la encontró en su hija, a quien nos presentó en esta charla con la que anuncian su nuevo proyecto editorial: una incursión en el difícil negocio de la literatura científica para niños.

Todos tenemos un ejemplar de Una breve historia del tiempo, pero muy pocos lo han terminado. ¿Eso cambiará si los niños viven la ciencia desde pequeños?

Stephen Hawking: El libro despertó un interés enorme, aunque a muchos les resultara difícil entenderlo. Sin embargo, yo creo que todo el mundo puede, y debe, tener una idea de cómo funciona el Universo y de cuál es nuestro lugar en él. Es lo que he tratado de transmitir en todas mis obras de divulgación. Me parece muy importante escribir para niños. Los niños preguntan cómo funcionan las cosas y por qué. Y con demasiada frecuencia se les contesta que esas preguntas son es­túpidas. Quienes responden así son adultos que no saben las respuestas y no quieren pasar por tontos al admitirlo. Hay que ayudar a los jóvenes a conservar la capacidad de sorprenderse y de preguntar por qué. Yo sigo siendo un niño, porque continúo buscando. A los niños les fascinan los agujeros negros, me hacen preguntas y veo que lo en­tienden en seguida si se les ex­plica con un lenguaje sencillo. Y sí, es hermoso pensar que, de mayores, quizá algunos lean Una breve his­toria del tiempo de principio a fin.

Pero ¿nuestras mentes han avanzado lo suficiente como para entender el Universo?

SH: Sí. Lo sorprendente es que podemos entender el Universo. De hecho, ya conocemos las leyes que determinan lo que ocurre en las situaciones normales. Tenemos que emprender grandes proyectos, como el gran acelerador de partículas, el LHC del CERN, para crear otras condiciones cuyos resultados no podemos predecir. Necesitamos saber qué ocurre en esas situaciones ex­tremas para comprender el origen del Universo, y probablemente lo consigamos en los próximos 20 años.

Lucy, cuéntenos acerca de George y la caza del tesoro cósmico.

Lucy Hawking: Nuestro último libro es una obra de aventuras y física. El pequeño héroe, George, parte a un viaje por el Sistema Solar y más allá. Sigue una serie de pistas en pos de un tesoro cósmico con la ayuda de Cosmos, el superordenador de su vecino, que constituye una puerta al universo.

La pregunta esencial del libro es "¿hay alguien ahí?", uno de los tres grandes temas que mi padre quiere tratar en las obras infantiles que elaboremos conjuntamente. "¿Qué ocurre en un agujero negro?" es el tema del anterior, y "¿qué ocurrió en el Big Bang?", el del próximo.

El libro incluye una descripción muy graciosa de una fiesta de "vístete de tu objeto espacial favorito" ¿La inventaron?

LH: ¡No, no del todo! Tomé la idea de una fiesta de Nochevieja con ese lema que celebró mi padre hace algunos años. Tengo una foto estupenda de él vestido de alienígena, con un traje de fieltro verde.

Pidió que le programaran una voz especial en su dispositivo de voz y se paseó por la fiesta diciendo: "Llevadme ante vuestro líder".

Además, tal y como contamos en el libro, hubo un científico que iba de rojo y se ponía al lado de la gente, y se apartaba antes de pedirles que averiguaran lo que era. Se había vestido de desplazamiento hacia el rojo, el efecto por el que la radiación electromagnética de los objetos lejanos se desplaza hacia el extremo rojo del espectro como resultado del movimiento que los aparta de la Tierra.

¿En su casa hablaban de agujeros negros durante la cena?

LH: Sí, mucho. Yo me crié en Cambridge, y en casa siempre había físicos que venían a cenar y a hablar de su trabajo. En la fiesta de cumpleaños de mi padre este año, un físico intentaba construir un agujero negro con un globo y unas medias.

¿Qué tipo de libros le leía su padre cuando era pequeña?

LH: El otro día, de pronto, papá citó la Biblia y todos nos quedamos de piedra, porque no nos lo esperábamos. Fue así: nos estábamos preguntando de dónde vendría el eslogan "del fuerte salió dulzura" que aparece en las latas de un jarabe de caramelo, y papá dijo que era de la Biblia, y nos dió el capítulo y versículo exactos. Nos contó que su padre solía leerle la Biblia cuando era pequeño, y yo le dije: "Me alegro de que tú nos leyeras las aventuras del osito Paddington".

Al leer George y la caza del tesoro cósmico se me ocurrió que las grandes preguntas de la física están suplantando a las grandes preguntas de la religión.

SH: La ciencia va encontrando cada vez más respuestas a preguntas del terreno religioso. La única parcela sobre la que la religión puede seguir reclamando su soberanía es el origen del Universo, pero incluso aquí la ciencia avanza, y pronto podría darnos una respuesta definitiva.

¿Quién tuvo la idea de ponerse a escribir libros infantiles de física?

LH: Mía. Me di cuenta de que los niños venían a preguntarle a mi padre cosas como: "¿Y qué pasaría si me cayera en un agujero negro?" Él les contestaba de una forma clara y divertida, y observé que los adultos también se aproximaban a escuchar las respuestas. Le planteé que lo pasaríamos bien escribiendo un libro de aventuras sobre física. Al principio la idea era hacerlo a muy pequeña escala, como algo dirigido a sus nietos, pero a partir de ahí el proyecto creció bastante.

Parece como si esa colaboración hubiese cambiado su relación.

LH: Sí. Nunca se me ocurrió que trabajaríamos juntos. Muchas veces iba a su casa y le leía fragmentos del texto durante la cena. Un día, mientras le leía los primeros capítulos del libro, le dio tal ataque de risa que dos personas tuvieron que levantarle, porque se cayó de la silla. Creo que jamás le había visto reírse así.

Ha sido una delicia trabajar con él  por su claridad de pensamiento y su capacidad para expresar las cosas con sencillez. Por supuesto, el proceso de escribirlo todo con ayuda de su comunicador especial le ha resultado una tarea bastante costosa.

¿Alguna vez ha escuchado la voz real de su padre, en lugar de la generada por ordenador?

LH: Yo nací en 1970, y papá empezó a usar el sintetizador de voz en 1985. Crecí con él y su voz natural, aunque ahora incluso yo pienso en ese sonido informatizado y familiar siempre que imagino su voz. Hace un par de años vi un documental sobre él en la BBC, y aparecía hablando con su voz auténtica. Me impresionó volver a oírla después de tanto tiempo.

Supuso todo un salto al pasado.

Su padre ha declarado que considera su enfermedad una bendición, porque le ha permitido centrarse en lo importante ¿Qué piensa de eso, Lucy?

LH: Ese comentario de papá refleja hasta que punto su actitud ante algo que la mayoría de la gente consideraría una enorme desventaja es decididamente positiva. Sin embargo, yo creo que cualquier familiar de una persona con una discapacidad seria desearía poder hacer que esa discapacidad se desvaneciera, porque eres testigo de mucho sufrimiento y de una tremenda lucha. En el caso de papá, esto último es especialmente cierto, y la inmensa determinación que tiene para superar su discapacidad le ha hecho luchar aún más. Aunque él piense que es una bendición, yo desaría, por su propio bien, que no hubiera desarrollado esa enfermedad.

Señor Hawking, de todas las cosas por las que se le podría recordar ¿cuál sería la más importante para usted?

SH: Espero ser recordado por mi trabajo sobre los agujeros negros y sobre el origen del Universo.  

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