¿Cómo terminaría la crisis en Honduras?

El presidente depuesto podría ser obligado a ceder desde su reclusión en la embajada brasileña; a su vez, podría ganar terreno si aumentara la violencia en las calles de Honduras.
Honduras  (Foto: AP)
TEGUCIGALPA (CNN) -

La crisis política en Honduras pareció estancarse el sábado, con el derrocado presidente Manuel Zelaya reclamando desde su refugio en la embajada de Brasil el poder que el Gobierno de facto no está dispuesto a entregarle. La Organización de Estados Americanos (OEA) ha intentado negociar una salida para la peor crisis en América Central en décadas. Ambas partes establecieron contacto esta semana.

Pero ningún bando está dispuesto a hacer concesiones. El Gobierno de facto asegura que Zelaya debe enfrentar cargos criminales y él insiste en su restitución al poder, del que fue sacado hace tres meses con un golpe militar.

A continuación algunos posibles escenarios.

Estancamiento se dilata hasta elecciones

Con Zelaya y el presidente de facto Roberto Micheletti inamovibles en sus demandas, las posibilidades de una salida negociada parecen escasas. El tiempo está del lado de Micheletti, que ha resistido la presión internacional para restituir a Zelaya y apuesta a aguantar hasta las elecciones de noviembre. Aunque el resultado de las elecciones no sería reconocido, Micheletti puede creer que los comicios reforzarán su legitimidad.

Tener a Zelaya atrincherado en la embajada de Brasil crea una situación tensa, en especial si las protestas callejeras aumentan la presión para su restitución. Brasil ha dicho que Zelaya puede quedarse en su embajada el tiempo que sea, lo que implica que el depuesto presidente podría aguantar hasta las elecciones del 29 de noviembre.

"Creo que existe una alta probabilidad de un estancamiento", dijo John Booth, un experto en América Central en la University of North Texas. "El Gobierno tiene aquí la ventaja. No quieren tener que entregar el poder", agregó.

Misión internacional logra acuerdo

La OEA y el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, intentaron desbloquear la situación y aunque ambas partes se aferran a sus demandas, están en contacto y dicen estar abiertos al diálogo. Representantes de la Iglesia Católica, incluso alguno de los que apoyaron el golpe, están ahora ofreciéndose como mediadores.

Estados Unidos ha cancelado visas a líderes empresariales que respaldaron el golpe militar y la comunidad internacional aumentó la presión sobre la empobrecida nación de América Central, lo que podría suavizar la posición de algunos dentro del Gobierno de facto. La presencia de Zelaya en el país también puede facilitar un posible acuerdo.

Aunque la restitución de Zelaya parece poco probable, la idea de crear un gobierno de coalición que lo incluya ha sido esbozada antes, al igual que la propuesta de amnistía que permita celebrar las elecciones con el respaldo de la comunidad internacional.

Debido a la polarización, algún tipo de intervención externa podría ser necesaria para destrabar la crisis. Pero no está claro qué tipo de misión sería, dijo Kevin Casas-Zamora, un ex vicepresidente de Costa Rica hoy analista del Brookings Institute.

Anteriores iniciativas de la OEA no lograron grandes avances. Brasil, una potencia regional, podría involucrarse aunque se trata de una apuesta incierta y riesgosa.

"Los brasileños tienen ahora esta crisis en sus manos, les guste o no", dijo el analista. "Van a tener que hacer algo", agregó.

Casas-Zamora dijo que la comunidad internacional podría demandar condiciones del Gobierno de facto a cambio de aceptar reconocer el resultado de las elecciones de noviembre.

Aumento de la violencia

El éxito de Zelaya depende de cuánto apoyo consiga en las calles mientras intenta mantener su caso en el centro de la atención mundial. Micheletti podría responder con una muestra de fuerza, como ocurrió en el pasado, movilizando a sus partidarios. Eso podría desencadenar violencia.

Para ver una línea del tiempo de los acontecimientos en torno a la embajada de Brasil haga click aquí:http://graphics.thomsonreuters.com/RNGS/SEP/HOND2.jpg

"La resistencia popular es probablemente el único recurso de Zelaya para forzar al Gobierno interino a negociar", dijo Heather Berkman, analista de la consultora Eurasia Group en Nueva York.

"Tendrá que elegir entre movilizar a sus partidarios para presionar al Gobierno o mantener el apoyo internacional a sus esfuerzos de recuperar la presidencia", añadió.

Las negociaciones han fracasado anteriormente y si no hay cambios drásticos en las posiciones, futuros intentos pueden no arrojar grandes avances. Micheletti podría entablar un diálogo con Zelaya para mantener la tranquilidad, pero difícilmente va a aceptar su retorno al poder, dijo Berkman.

Zelaya es obligado a ceder o aislarse

Lo que parece más improbable es que el Gobierno de facto saque a Zelaya de la embajada por la fuerza. Micheletti asegura que no allanará la sede diplomática. De hacerlo se arriesgaría a un mayor aislamiento internacional. Zelaya puede optar por buscar asilo político para abandonar nuevamente el país si la situación se dilatara.

Pero eso implicaría aceptar la derrota, algo poco probable para el derrocado presidente que usa sombrero de vaquero, pues implicaría renunciar al apoyo que tiene en el terreno y también en la comunidad internacional.

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