Gobierno y SME, ¿diálogo de sordos?

El titular de Gobernación y el dirigente sindical se han pronunciado a favor de una mesa de diálogo; pero el primero quiere analizar la liquidación de trabajadores y el segundo, rescatar a LyFC.
sindicato-luz-reu  (Foto: Reuteres)
CIUDAD DE MÉXICO (Agencias) -

El Gobierno federal y el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) se han pronunciado a favor de una mesa de diálogo sobre la problemática generada por la extinta compañía de Luz y Fuerza del Centro (LyFC).

El ex dirigente del SME, Martín Esparza, afirmó luego de la marcha multitudinaria del jueves que reanudará el diálogo con el Gobierno federal a partir de este viernes, y sugirió la intermediación del mandatario capitalino, Marcelo Ebrard.

Esparza sostuvo que en las conversaciones harán planteamientos específicos, como la liberación inmediata de las instalaciones de la empresa, la reinstalación de todos los trabajadores y la instalación de una mesa de análisis para recomponer al organismo descentralizado.

Por su parte, el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, respaldó la iniciativa de un grupo de legisladores para consolidar una mesa de diálogo, pero para analizar el proceso de liquidación de los trabajadores.

Al clausurar la 51 Semana Nacional de la Radio y la Televisión, el funcionario dijo que la decisión sobre la LyFC se tomó con la certeza de que se podía ofrecer a los trabajadores un esquema de liquidación para superar la situación de manera digna y ofrecer la posibilidad de buscar otras económicas alternativas apropiadas.

Aclaró que el Gobierno federal no busca culpables o errores para justificar la extinción de la paraestatal, sino que la decisión fue parte de un conjunto de acciones para volver a México un mejor país.

"Este proceso no podía seguir siendo apoyado por los recursos de todos los mexicanos", dijo Gómez Mont.

Sin embargo, Esparza afirmó que el sindicato tiene un proyecto viable para hacer de LyFC una empresa más rentable y lo único que busca es que el Gobierno federal los escuche.

Consideró indispensable que se revierta el decreto presidencial sobre la extinción de la paraestatal, a partir de lo cual se iniciarían las negociaciones.

SME muestra el músculo

Decenas de miles de trabajadores del sector eléctrico marcharon el jueves en la Ciudad de México, indignados ante la sorpresiva liquidación de la deficitaria empresa Luz y Fuerza del Centro (LFC), una medida del Gobierno para recortar gastos ante la crisis.

El presidente Felipe Calderón ordenó el sábado por la noche liquidar la compañía, que daba servicio a 6 millones de clientes en la capital y alrededores, y ocupó las principales instalaciones con policías federales, lo que desató la reacción del poderoso Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).

Los trabajadores se concentraron en el Ángel de la Independencia, un punto neurálgico de la populosa capital mexicana, y marcharon hasta el Zócalo, la principal plaza pública de la ciudad, con pancartas en las que rechazaron el cierre de la compañía.

"Calderón, no apagues la luz" y "No quiero mi liquidación, quiero seguir trabajando", decían algunas de las pancartas de los trabajadores, que fueron acompañados por miembros de otros sindicatos, organizaciones sociales y algunos partidos políticos de izquierda.

Liquidaciones

Esparza dijo ante más de 50,000 trabajadores que el gremio no se rendirá a pesar de que las operaciones de la compañía ya fueron absorbidas por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la empresa que presta servicios al resto del país.

"Que nadie firme la liquidación, para que vea este Gobierno que no nos vamos a echar para atrás", dijo Esparza.

El Gobierno dijo que gastará unos 20,000 millones de pesos (1,500 millones de dólares) en la liquidación de la compañía, incluyendo indemnizaciones a los 47,000 trabajadores de la empresa. Pero muchos no lo aceptan.

"Vamos a seguir hasta morir. Sí hay chance de dar marcha atrás a esta injusticia", dijo José Antonio Vázquez, de 35 años, trabajador del Departamento de Intercomunicaciones Internas de Luz y Fuerza.

Muchos comercios cerraron temprano sus puertas por las calles en las que pasaba la marcha, oficinas permitieron a sus empleados salir más temprano y niños no fueron a la escuela para evitar el caos en el tráfico que provoca el cierre de avenidas principales en la ciudad.

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Con información de Notimex y Reuters.

 

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