Elecciones en Honduras, pese a crisis

Las campañas electorales avanzan en el país, pese a la lucha entre Zelaya y el Gobierno de facto; las elecciones desaconsejadas por la OEA se llevarán a cabo el 29 de noviembre, según lo planeado.
roberto-micheletti-honduras-AP.jpg  (Foto: AP)
TEGUCIGALPA (CNN) -

Debates televisivos, carteles en las calles y promesas de acabar con la pobreza son postales de una campaña electoral en Honduras que marcha a todo vapor, desafiando cuestionamientos internacionales sobre su legitimidad después del golpe de Estado que dividió al país.

Las elecciones generales del 29 de noviembre son vistas por el Gobierno de facto, surgido tras el golpe de fines de junio, como la salida a la crisis abierta desde que el presidente Manuel Zelaya fue sacado del poder por militares.

Haciendo oídos sordos a las advertencias de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Centro Carter, que han puesto en duda que estén dadas las condiciones para una votación justa, el Gobierno de facto ha dicho que sólo una "invasión" podría detener los comicios.

Honduras corre el riesgo de quedar aislada si la comunidad internacional no reconoce al ganador de los comicios, que fueron convocados antes de que los militares derrocaran a Zelaya acusándolo de intentar violar la Constitución.

El enviado de la OEA a Honduras, John Biehl, dijo el lunes desde Washington a una radio chilena que hay "tratar que dichas elecciones sean hechas con un Gobierno institucional y que no esté instalado en el poder el Gobierno de facto", y se mostró confiado en que esta semana podría llegarse a un acuerdo.

Tras semanas de reuniones entre delegaciones de Zelaya y del presidente de facto, Roberto Micheletti, las negociaciones para superar la peor crisis política en Centroamérica en dos décadas naufragaron el viernes ante el rechazo del Gobierno interino de reinstaurar al depuesto presidente, como reclama la comunidad internacional.

El Centro Carter anticipó que no enviará observadores de no haber un acuerdo previo que zanje la crisis, lo que parece lejano porque las negociaciones están estancadas, dijeron el lunes representantes de Zelaya y del Gobierno de facto.

En busca de reconocimiento externo, las autoridades electorales hondureñas visitaron Washington la semana pasada, donde se reunieron con funcionarios del Departamento de Estado para asegurarles que podrán realizar una votación justa.

Candidatos en campaña

Ajeno a las demandas de Zelaya para volver al poder hasta completar su mandato en enero, el candidato que lidera las encuestas, el nacionalista Porfirio Lobo, va por su segunda postulación presidencial, seguido por el liberal Elvin Santos.

Lobo, un empresario agrícola de 61 años apodado "Pepe", busca despegarse del conflicto mientras promete erradicar la pobreza, que afecta al 60% de los hondureños, y acabar con la incertidumbre que aleja la inversión extranjera.

"No tiene nada que ver la crisis con el proceso electoral. El diálogo es entre Zelaya y Micheletti. No se puede tener al pueblo como rehén, que los países cooperantes liberen los fondos que tienen congelados", dijo Lobo a periodistas.

El candidato se refería a uno de los mayores desafíos que enfrentará el ganador de las elecciones: reactivar la ayuda financiera que varios países congelaron en repudio al golpe de Estado del 28 de junio.

"Honduras va a entrar en la comunidad internacional en menos tiempo de lo que se espera", dijo su rival liberal Santos, en una entrevista televisiva transmitida el domingo por la noche.

Para el candidato, que fue vicepresidente de Zelaya antes de enemistarse con el destituido mandatario, la clave para el reconocimiento internacional es que vote suficiente gente.

En la elección presidencial del 2005 votó un 55% del padrón electoral de 3.4 millones de electores, en un país donde el sufragio es obligatorio pero no hay sanciones para el que no vote. El padrón para estos comicios es de 4.6 millones.

Campaña contra la elección

Zelaya aprovecha cada una de sus declaraciones públicas desde su refugio en la embajada de Brasil en Tegucigalpa para denunciar que el Gobierno de facto cocina un fraude.

Sus seguidores han llamado a boicotear la votación y en sus marchas casi diarias por Tegucigalpa rompen los carteles con propaganda para las elecciones.

La seguridad de los comicios estará a cargo del general Romeo Vásquez, jefe del Estado Mayor del Ejército, que encabezó el golpe militar que sacó a Zelaya de su casa en pijamas.

"Estas elecciones son de los militares, nosotros no vamos a ir a votar porque sería avalar el golpe", dijo Javier Gutiérrez, un joven de 25 años que participaba el lunes de una manifestación a favor de Zelaya.

Los dos candidatos de izquierda partidarios de Zelaya, que se encuentran lejos en las encuestas, amenazan con retirar sus candidaturas si su líder no es restituido.

El ganador asumirá la presidencia en enero, con una economía asfixiada por los coletazos de la crisis internacional y los problemas internos.

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