Investigar accidente de los Saba tardará

Las investigaciones sobre la caída del helicóptero en el que viajaba el empresario tardarán meses; las probabilidades de morir en un accidente aéreo son más bajas respecto a otras causas.
BÚSQUEDA  (Foto: Notimex)
Leonardo Peralta

¿Qué hace a un helicóptero capaz de volar de noche y bajo condiciones meteorológicas adversas estrellarse a las orillas del Valle de México, matando a sus ocupantes? Los peritajes oficiales realizados por las autoridades del Distrito Federal y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) bajo protocolos de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), tardarán meses en ofrecer respuestas definitivas al accidente que tomó la vida del empresario Moisés Saba, el piloto y miembros de su familia el pasado 10 de enero, pero según información recabada por CNNExpansion.com, es posible vislumbrar algunas hipótesis. Los helicópteros son vulnerables a factores climáticos y humanos bien definidos. De acuerdo con el capitán Jorge Sánchez, Director General de la empresa de transporte ejecutivo aéreo Helico de Mexico y expiloto de helicópteros de pasajeros, el hielo que se forma en las aspas de sus rotores cuando atraviesan zonas de alta humedad y baja temperatura crea peso que disminuye la sustentación del helicoptero y puede hacerlo perder altura.

En abono de esta teoría, el boletín 30 del Servicio Meteorológico Nacional emitido a las 21 horas del domingo 10 de enero, anunciaba la posibilidad de aguanieve por encima de los 3,780 metros sobre el nivel del mar. 

Por otro lado, está la ruta del helicóptero. Juan Antonio Tavera, exdespachador aeronáutico, los helicópteros, como cualquier otra aeronave, requieren presentar ante la Dirección General de Aeronáutica Civil de la SCT un plan de vuelo donde se defina la ruta a seguir y el destino final de la aeronave.

Una vez autorizado su vuelo, el helicóptero se mantiene en constante radiocomunicación, primero con el Aeropuerto Internacional de Toluca (TLC) y luego con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (MEX), quienes conocen la posición y altitud de la aeronave.

El comunicado 008 emitido por la SCT el 11 de noviembre señala que existen evidencias de un vuelo por debajo de lo indicado en el plan de vuelo, aunque sólo tras dictámenes periciales será posible conocer la ruta real que siguió el helicóptero accidentado, matrícula XA-LSA, perteneciente a la aerolínea AeroSaba, que según datos presentados ante el Departamento de Transporte de los Estados Unidos, fue fundada en 1993 y era propiedad original, a partes iguales, de Alberto Saba Raffoul y Moisés Saba Masri.

En cuanto al estado físico y mecánico del helicóptero, la aeronave siniestrada era un modelo AugustaWestland 109E Power, que según sus especificaciones técnicas cuenta con altímetro, sistema de posicionamiento global GPS capaz de volar en condiciones de visibilidad escasa en una situación llamada Instrument Flight Rules (IFR), así como dos motores, que de acuerdo con el capitán Sánchez, son indispensables para un vuelo seguro en condiciones adversas.

Según versiones periodísticas, el helicóptero estaba en condiciones mecánicas adecuadas y debido a su uso como transporte ejecutivo, era ajeno al desgaste que padecen aeronaves de uso intensivo como aquellas que llevan obreros hacia plataformas petrolíferas. 

Queda una variable adicional: el desempeño del piloto, Armando Fernández. Si bien el boletín de la SCT dice que según la información disponible el piloto contaba con capacitación y certificados adecuados, sólo hasta que se extraiga e interprete la información de la grabadora de vuelo (conocida como Flight Data Recorder) será posible saber si el piloto se apegó al plan de vuelo, si realizó cambios imprevistos que pusieran en riesgo la aeronave o si debió reaccionar adecuadamente ante una situación imprevista.

¿Fue el vuelo del empresario Saba autorizado irregularmente? Difícilmente. De acuerdo con fuentes consultadas en el aeropuerto de Toluca, diariamente despegan hasta 80 helicópteros, gran parte hacia la Ciudad de México y de los cuales entre uno 1 y 10 lo hacen de noche, sin incidente alguno. La información de la SCT dice que esa misma noche otros cinco helicópteros despegaron de Toluca sin mayores incidentes.

La verdad técnica del accidente quedará entretanto como una pregunta, mientras el empresariado nacional lamenta la pérdida de uno de sus miembros más distinguidos y la familia Saba se conduele por la pérdida de cuatro de sus miembros.

Cosas para pensar

De acuerdo con los protocolos de la OACI, así se analiza un accidente aéreo:

Operación de salvamento: Equipos de emergencia (bomberos, paramédicos, policías, soldados) acuden al sitio del accidente para apagar incendios y rescatar sobrevivientes.

Las autoridades se encargan de acordonar el área para que los restos de la nave se mantengan en su sitio. 

Notificación y alistamiento: Paralelamente las autoridades locales informan a los encargados de aviación civil, quienes notifican a las partes interesadas: países de procedencia de los pasajeros, empresas diseñadoras, ensambladoras y operadoras de la aeronave.

Las partes interesadas pueden enviar expertos propios para que ayuden con las pesquisas y peritajes. 

Investigación inicial de campo: Los expertos de aviación civil del país (auxiliados por expertos de las naciones interesadas) peinan la zona del accidente para tomar fotos, video, ubicar las piezas de la aeronave en un mapa y hallar la caja negra.

La caja negra consiste en dos grabadoras, una de datos y otra de voz que registran las conversaciones en cabina (Cockpit Voice Recorder) y los movimientos de los controles del avión (Flight Data Recorder). 

Investigación documental: Los investigadores recogen y analizan las bitácoras del avión, registros de mantenimiento, las conversaciones de la torre de control y de los radares por donde pasó el avión. Además, se revisan las certificaciones de capacitación e historial médico del personal de cabina.

En esta etapa se abre la caja negra y se extrae la información de las grabadoras. 

Análisis y pruebas de laboratorio: En laboratorios especiales se realizan peritajes químicos que averiguan si hubo explosivos en el avión. También se realizan análisis físicos para conocer si la aeronave se desintegró en el aire o si cayó en una pieza.

En esta fase, con los restos disponibles, el avión es reconstruido para detectar fallas y anomalías de funcionamiento. 

Redacción del informe final: Con toda la información recolectada, los expertos redactan un documento que explica las causas del accidente y emite recomendaciones para que no vuelva a suceder.

El informe final sólo tiene fines informativos. Las responsabilidades legales y las indemnizaciones son determinadas por los seguros que contratan los operadores de la aeronave accidentada.

  helicoptero.jpgJuego de probabilidades Las probabilidades de morir en un accidente aéreo son más bajas respecto de otras causas.

Probabilidad de que un pasajero muera en un accidente aéreo: 0.12 en 1 millón.

Probabilidad de que un vuelo de pasajeros sufra un accidente aéreo: 0.58 en 1 millón.

Probabilidad de que un mexicano muera ahogado por inmersión en agua: 22.8 en 1 millón.

Probabilidad de que un mexicano muera por homicidio: 149 en 1 millón.

Probabilidad de que un mexicano muera en un accidente automovilístico: 157 en 1 millón.

Probabilidad de que un mexicano muera de diabetes: 640 en 1 millón.

 

 

Fuentes: 2008 AVIATION SAFETY PERFORMANCE FACT SHEET, International Air Transport Association (IATA).  Base de Datos de Defunciones 2007, INEGI  Aircraft Accident and Incident Investigation, OACI

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