Francia apuntala a París rumbo al 2030

El proyecto Gran París busca impulsar a la ciudad como paradigma de urbanismo y sustentabilidad; las prioridades son la reorganización de la red de transportes y el equilibrio con la naturaleza.
paris-francia-eiffel-JI.jpg  (Foto: Archivo)
Annik Bianchini
CIUDAD DE MÉXICO -

El Gran París es una iniciativa del Gobierno galo para convertir la capital francesa en una ciudad competitiva a nivel mundial, creadora de riqueza y de empleo, que se materializará en el año 2030.

Los diez estudios internacionales de arquitectos y de urbanistas encargados por el Ministerio de Cultura y Comunicación para trabajar en el megaproyecto han presentado sus propuestas de modernización en el Consejo económico y social.

Entre los candidatos figuran grandes nombres de la arquitectura como Jean Nouvel y Christian de Portzamparc. Todos los proyectos giran en torno a tres grandes temas: el desarrollo sostenible tras el protocolo de Kioto; la reorganización de la red de transportes y la apertura de los barrios de la periferia.

¿Cómo reordenar la gran aglomeración urbana de París? ¿Qué es una gran ciudad del siglo XXI? ¿Cómo conciliar ecología y crecimiento? ¿Cuál será la nueva cara de París? Sobre estos interrogantes trabajan diez estudios de arquitectura (seis franceses y cuatro extranjeros) para hacer de París una ciudad abierta al mundo, dinámica, competitiva y atractiva.

Lanzado a principios de 2008, este excepcional proyecto corre a cargo de un comité compuesto por el Estado, el Ayuntamiento de París, la región de Ile-de-France y la asociación de alcaldes de Ile-de-France, que trabaja junto a un comité científico compuesto por 23 personas. El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, ha confiado la coordinación general de la consulta al Ministerio de Comunicación. La medida afectará a 15 millones de personas.

Los expertos parten de la situación actual, bañada por un urbanismo insaciable que es necesario canalizar y una red de transportes que hay que reorganizar. Sus ideas llegan en plena reflexión sobre el protocolo de Kioto. Menos tiempo de transporte, más contacto con la naturaleza, más equilibrio entre la naturaleza y el medio urbano son las prioridades.

"Debemos inventar un arte de vivir en el Gran París. Es necesario que podamos decir que hay algo original en París, ya sea en la forma de habitarla o en la forma de desplazarse dentro de ella. Debemos, simplemente, crear la base de un arte de vivir juntos", indica el secretario de Estado de Desarrollo de la Región, quien cree que ciudades como París, Nueva York, Londres o Tokio favorecerán el crecimiento futuro.

Pero para poder perseguir tal crecimiento será necesario, en primer lugar, organizar más el acceso a las zonas de actividad gracias a la mezcla de varios medios de transporte, aeropuertos, estaciones de tren de alta velocidad, etc. Incrementar la visibilidad y la notoriedad de las zonas de desarrollo económico es otro gran objetivo de los responsables de este importante proyecto.

Un ejemplo es la ciudad de Hevry, al sur de París, que alberga entre el 50% y el 60% de la industria farmacéutica francesa, o Saint Denis, donde se sitúa Plaine Comunes para la creación artística, o la Universidad Descartes, en Saclay, que acoge a 1.200 investigadores. 

En los diez proyectos de arquitectos y urbanistas candidatos al Gran París figura la voluntad de imaginar una nueva identidad regional y la necesidad de favorecer la continuidad entre la capital y los barrios periféricos.

Para Christian de Portzamparc, se trata de luchar contra la creación de guetos. Los extremos deben conectarse, se deben mezclar comercios, oficinas y viviendas. Él propone un tren aéreo, ligero y rápido, que sobrevuele los bulevares de la periferia. Para llevar el transporte a las ciudades del norte de Europa, Portzamparc prevé la creación de una nueva y gran estación ferroviaria, que sustituiría a las estaciones Norte y Este de París.

Jean Nouvel propone la creación de torres y terrazas como recreaciones de los monumentos históricos, en zonas de poca densidad de población como Gennevilliers y su puerto, o La Courneuve y su parque. "El cambio de época que vivimos está acompañado de un cambio de modelo de desarrollo", explica. Para exaltar el encanto de París, utiliza lo que ya existe, lo embellece e integra el mundo vegetal.

Por su parte, Roland Castro estima que la proyección mundial de París está especialmente unida a su belleza. Ello requiere embellecer los barrios de la periferia, crear una ópera en el puerto de Gennevilliers y un barrio de negocios en una isla artificial en Vitry. Castro convertiría la capital gala en una inmensa flor de ocho pétalos con lugares simbólicos de mestizaje, cultura y ciencias.

Antoine Grumbach prolonga la capital hasta Le Havre, creando un valle del Sena. Para él, "París debe proyectarse a gran escala en la globalización, cuya columna vertebral es el transporte marítimo. Todas las grandes ciudades internacionales tienen puerto. Hay que reconciliar la intensidad urbana con la proximidad de la naturaleza". 

Los proyectos extranjeros no quedan a la zaga. El arquitecto holandés Winy Maas propone reajustar la capital, poner paneles solares en los tejados, agrandar Roissy y rodearlo de bosque. El estudio alemán Finn Geipel alterna la ciudad "intensa" muy densa y equipada y ciudad "ligera" y flexible. Los italianos Bernanrdo Secchi y Paola Vigano quieren una ciudad "porosa" que de mucho espacio de la red fluvial.

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El arquitecto británico Richard Rogers se apoya en la idea de una reestructuración del gobierno de la región de Ile-de-France, con barrios equilibrados, y una buena mezcla entre ricos y pobres. "En diez años, podemos tener una ciudad sin coches contaminantes", explica este arquitecto, que quiere "integrar la naturaleza" en la ciudad, utilizando 400 metros cuadrados de tejados como espacios verdes.

Fuente: Embajada de Francia 

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