Nissan Aprio, para caminos descuidados

El auto fue diseñando para Europa del Este, pero llega a México por su calidad; es un vehículo que se añade a la vasta oferta de subcompactos del fabricante japonés.
El Aprio está diseñado para desempeñarse en carreteras.  (Foto: )
Rubén Hoyo

Después de muchos rumores, el Nissan Aprio ya está disponible en México, un vehículo creado conjuntamente entre Renault y su filial Dacia para los mercados emergentes de Europa del Este, pero que debido a su buena calidad y excelente precio se ha ido popularizando en mercados de primer mundo como Alemania o Italia.

El vehículo que llega a nuestro mercado, de la mano de Nissan y que abandona su denominación de origen (Logan), es fabricado en Brasil, en la misma planta donde se fabrica la pick up compacta Frontier.

Por cierto, la denominación Aprio proviene de; a priori y Aprecio, demostrando una vez más que los nombres elegidos por las marcas son en ocasiones, tan inexplicables como los nombres con los que a diario se registra a un sinnúmero de niños.

Quizá la característica más importante del Aprio es que está diseñado para desempeñarse en carreteras que comúnmente no están en las mejores condiciones, por lo que la elevada calidad de ensamble es una virtud obligada, el conjunto se siente muy rígido y eso se traduce en una marcha competente y que transmite seguridad, también la altura con respecto del piso es de 20 centímetros, lo que evitará que el auto golpee contra los criminales topes que imperan en nuestros caminos. Por si fuera poco todas las versiones cuentan con una placa protectora en la parte baja del motor, algo más común en vehículos orientados al off-road o rallies, pero casi inexistente en segmentos de grandes volúmenes, la suspensión también trabaja bien, mostrando buen balance entre comodidad y robustez.

Conociendo lo anterior, no resulta nada extraño que el Aprio sea un vehículo orientado a obtener la máxima funcionalidad, con un rendimiento y aguante digno de un vehículo de trabajo, pero con un espacio interior que lo hace propicio para vehículo familiar. Pero los pecados nunca faltan y en su contra, podemos decir que la ergonomía en el interior es muy pobre, ya que todos los mandos están dispersos entre la consola central y no existe un orden muy lógico, al grado de que el mando para los espejos se aloja debajo del freno de mano, por mencionar alguno. Mientras que la posición de manejo no es de lo mejor sobre todo por la posición del volante, que resulta algo incómoda.

El motor elegido es un 1.6 litros de 103 hp y 109 libras/pie de torque, que gracias a una transmisión manual de cinco relaciones, corta en las primeras tres velocidades, permite entregar un desempeño para arranques bastante digno, dejando a la cuarta y quinta como de sobre marcha, al ser un vehículo económico, algunos detalles como el ruido del motor en el interior, son inevitables, por lo que pasados los 120 km/h será necesario que las conversaciones se conviertan en puros gritos.

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