Koenigsegg CCX, deportividad potenciada

Pocos conocen este modelo incomparable y sólo algunos privilegiados pueden manejarlo; es una gran creación de una que marca nació para diseñar vehículos deportivos.
Un auto de carreras.
Fernando Guido

Esta marca sólo tiene tres modelos disponibles y entre ellos se encuentra el CCX, un impresionante súper deportivo que amerita conocer sus detalles técnicos, porque, más allá de las palabras, lo que realmente impresionará de este modelo son sus números: para comenzar diremos que el automóvil alcanza los 395 Kilómetros por hora.

Su aceleración es impactante pues va de 0 a 100 Km/h en el escalofriante tiempo de 3.2 segundos y el cuarto de milla partiendo detenido lo realiza en 9.9 segundos alcanzando los 235 Km/h.

El motor que monta este CCX es un V8 completamente realizado en aluminio de 4,700 centímetros cúbicos y cuatro válvulas por cilindro que eroga 678 libras pies a 5,700 revoluciones por minuto. Otros datos interesantes son su coeficiente aerodinámico de 0.3, su reducido peso de 1,180 kg. -debido a que está construido en un semi monocasco de fibra de carbono- y la fuerza lateral que puede llegar a ejercer el vehículo de 1.3 G.

Pero toda esa potencia no serviría si este Koenigsegg no fuera capaz de poder frenar cuando el conductor lo desee. Por ello está dotado de discos ventilados de 362 mm y 32 mm de ancho con seis pistones de aleación liviana. Opcionalmente se puede ofrecer con discos de frenos cerámicos con ocho pistones y en medidas 380x34. Esto permite que el CCX pueda detenerse desde los 100 km/h. a 0 en 31 metros.

Por último cabe destacar su diseño y la inconfundible marca de sus puertas de apertura vertical, además de sus característicos rines de 19 pulgadas delante y 20 detrás, los que montan neumáticos de 255/35 en la sección anterior y de 325/300 en la posterior.

Incomparable e inconfundible, el Koenigsegg, un casi desconocido es verdaderamente un coche casi de carreras y, por supuesto, para muy pocos.

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