APS impulsa al Pontiac G8 GT

Los preparadores estadounidenses de APS le dieron mayor poder al auto mediante un par de turbos el rediseño logró mantener un balance entre lo estético y lo funcional.
Resaltan las líneas "musculosas" en la parte frontal.
Ricardo Silverio

Cuando un auto deportivo es preparado para llevarlo a un nuevo nivel es complicado realizar un balance entre lo estético y lo funcional además de respetar las líneas generales del auto, a menos que lo preparen los japoneses que suelen hacer cambios drásticos en sus preparaciones.

Como buen auto norteamericano tenían que exaltar sus líneas "musculosas" las cuales podemos ver en la parte frontal donde toma algo de elementos del nuevo Focus ST, refiriéndome a la colocación de los faros para niebla, y la toma de aire inferior ambos con molduras de color negro mate. Aunque no hubiera quedado mal que retocaran la parrilla original y de paso los faros.

La parte lateral cuenta con salidas de aire para las llantas delanteras, lo que aerodinámicamente serviría para mayor estabilidad. Por desgracia los chicos de APS no lanzaron fotos de la parte trasera aunque presumen de un difusor y salidas doble de escape.

Pasando de lo estético a lo mecánico encontramos que utilizan dos turbocargadores con sus respectivos enfriadores, con la particularidad de encontrarse cerca de la transmisión y en una posición baja lo que mejora su desempeño.

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