5 Partidos de futbol que cambiaron al mundo

El futbol ha sido en la historia algo más que sólo un deporte. Países han forjado su destino luego de un partido de futbol y el mundo habla un mismo idioma cuando se trata de este deporte

El futbol: una herramienta para la política

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argentina-futbol-videla  Sin Pie de Foto  (Foto: Archivo EFE)

Pocos podrán negar que el futbol es el verdadero juego universal. Desde Bagdad hasta Buenos Aires se ve, juega, discute, ama y odia con una intensidad que no tiene ningún otro deporte.

Su omnipresencia también ofrece una enorme cantidad de poder. Dictadores y políticos han intentado tomar ventaja de su capacidad de inspirar unidad y orgullo nacional con los propósitos políticos más viles, como la junta de Argentina, que usó la Copa Mundial 1978 para inspirar la lealtad que el régimen no logró cultivar, o el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, quien temió y respetó el poder del futbol para generar el cambio en proporciones equitativas.

“El futbol ha causado, al menos, una guerra y muchas batallas fuera de la cancha, en ocasiones trágicas”, escribió Melvyn Bragg, hablando de las Reglas de la Asociación del Futbol de 1863, el primer código oficial del futbol, en su libro Doce libros que cambiaron el mundo (Twelve Books That Changed the World).

Pero en ocasiones, un sólo partido ha sido el centro de enormes cambios políticos y sociales. Ahora, con el curso de la Copa Asiática AFC 2011, CNN menciona algunos de los juegos que cambiaron al mundo.

El primer partido de futbol

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miller-futbol  futbo  (Foto: Getty Images)

Cuando 22 hombres se reunieron en Battersea Park, en Londres, el invierno de 1864, para un partido de futbol, nadie imaginó la revolución deportiva a nivel mundial que le seguiría.

Fue la primera vez que se jugó, según Rules of Association Football, escrito por la embriónica Asociación de Futbol Inglés, y la primera vez que se intentaron unificar y codificar las distintas ramas del deporte.

En aquel entonces estaban a años de implementar las reglas de fuera de lugar, pero la necesidad de la Inglaterra victoriana por obtener el visto bueno y el orden implicaba que las reglas fueran simples. Sólo 13 reglas, y así se exportaron fácilmente. Esto es lo mismo que hizo Reino Unido en sus colonias y en el resto del mundo, con un fervor proselitista.

Un misionero futbolero, Charles William Miller, a mediados de 1890 hizo una copia de las reglas, tomó un balón, y llegó a Brasil, donde el deporte tomó fuerza y fue fuertemente adoptado.

“Un taxista brasileño me dijo que Charles Miller había inventado el futbol. En otras palabras, es una figura legendaria en Brasil, pero nadie está seguro de cuál es la leyenda”, explicó Josh Lacey, autor de God is Brazilian, una biografía de Miller. “En Sao Paolo hay una plaza que lleva su nombre, afuera del estadio de los Corintios”.

¿Pero qué pasó con el partido? Los Secretary's XI ganaron 2-0, con ambos goles anotados por Charles William Alcock, quien siete años después organizó el primer partido internacional, entre Inglaterra y Escocia.

Rangers contra Bucks (1966), un partido lleno de esperanza

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zuma-sudáfrica  suda  (Foto: Getty Images)

Robben Island es famosa por su prisionero más reverenciado: Nelson Mandela. Pero la prisión, que encerraba lo que el Apartheid sudafricano consideraba como los prisioneros políticos más peligrosos, también vio nacer a una liga de futbol fuera de lo común.

La Asociación de Futbol Makana fue formada por un grupo de prisioneros desesperados por romper la monotonía de la vida en prisión. Cada semana, desde 1964, un prisionero pedía permiso para jugar futbol, y después era castigado por las autoridades por osar pedir algo. Pero en 1966, el guardia de la prisión cedió y así se creó una liga de futbol basada en uno de los pocos libros de la biblioteca de la prisión: Reglamento de la FIFA.

Se guardaron registros, ligas, puntajes, e incluso las audiencias disciplinarias de las indiscreciones en la cancha, aunque no hay registros del resultado del primer partido entre los Rangers y los Bucks.

Los presos recibieron esperanza en tiempos de desesperación, y el Makana FA tuvo un impacto más importante: creó las habilidades administrativas de los líderes futuros de Sudáfrica. Jacob Zuma, el presidente actual, fue defensa de los Bucks y futuro árbitro del Makana FA.

“Les enseñé administración. Robben Island creó la nueva generación de gente que luchaba por su libertad”, explica el profesor Chuck Korr, autor de More Than Just a Game: Football vs. Apartheid.

“Esos hombres pensaron que el futbol era muy importante para mantener su salud mental y su esperanza en el futuro. El fútbol es esencial en la forma en la que se gana la lucha por la libertad”.

Aunque el Makana FA fue abandonado después, la FIFA le dio su membresía de honor en 2007.

Un partido que reproduce una guerra étnica

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arkan  arkan  (Foto: Archivo EFE)

Yugoslavia ya estaba al borde de explotar cuando el Red Star Belgrade de Serbia jugó contra el Dinamo Zagreb de Croacia en el estadio Maksimir de Croacia.

Partidos a favor de la independencia ya habían ganando las elecciones croatas recientes, pero los eventos del 13 de marzo de 1990 son recordados por muchos como el detonador de la guerra europea más sanguinaria desde que los nazis fueron vencidos en 1945.

Durante el partido, el futuro capitán del AC de Milán y de Croacia, Zvonimir Boban, dio una patada de kung fu a un policía que atacaba a un seguidor de Zagreb. Comenzaron los desmanes entre los extremistas Bad Blue Boys de Zagreb y el Delije de Red Stars, dirigidos por el brutal rey de la guerra, Arkan.

Los Tigres de Arkan, el grupo que gobernó durante la guerra, reclutaron a gente de Delije. Arkan mismo fue acusado por Naciones Unidas por crímenes de guerra, pero fue asesinado en 2000 antes del juicio.

Después, Boban explicó lo que pasaba por su mente: “ahí estaba yo, una figura pública preparada para arriesgar mi vida, mi carrera, y toda la fama que pude haber creado por una causa ideal: la causa croata”.

Para el resto del país que pronto desaparecería, fue un momento simbólico. “Fue un partido importante en la historia de Yugoslavia”, explicó el Dr. Neven Andjelic, autor de Bosnia-Herzegovina: The End of a Legacy. “Tiene implicaciones políticas y es señal de la violencia que se aproximaba, y de la guerra que este partido no terminado dio a la población”.

La guerra continuó por cinco años, y el Centro Internacional de Justicia Transnacional estima que cobró 140,000 vidas. Sus efectos siguen siendo evidentes hoy en día; fuera del Estadio Maksimir hay una estatua de un grupo de soldados. La inscripción dice: “Para los seguidores del equipo, que comenzaron la guerra con Serbia en este estadio el 13 de mayo de 1990”.

Iraq - Arabia Saudita, un duelo de unidad

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iraq-arabia-copa-asiatica-2007  200  (Foto: Getty Images)

Younis Mahmoud corrió toda la cancha para celebrar con los pocos seguidores que habían hecho el largo viaje al estadio medio vacío de Bung Karno, en Jakarta. El capitán del equipo nacional de Iraq, un equipo de kurdos, musulmanes suníes y chiítas, acababan de anotar el único gol decisivo contra Arabia Saudita en la final de la Copa Asiática de 2007 el 29 de julio, pero su significado fue mucho allá del primer trofeo de los Leones de Mesopotamia.

De vuelta en Bagdad, decenas de miles de iraquíes se amotinaron en las calles, celebrando con balas en el aire, viendo gran cantidad de algo que no veían desde la caída de Saddam: la bandera iraquí.

El futbol había logrado lo que ningún político o general había logrado hacer: la noción de la unidad nacional. Según la milicia estadounidense, hubo 1,700 ataques sectarios en Bagdad sólo en junio de 2007.

Esa cifra casi se redujo a la mitad después de la final, a 960 a finales de agosto. Pero la victoria tuvo su precio: minutos después de que Iraq venciera a Corea del Sur en penales en la semifinal, un hombre bomba se hizo explotar junto a una multitud de fans que celebraban, cobrando la vida de 50 personas.

En la Copa Asiática, el equipo victorioso permaneció sentado impresionado en los vestidores, y contemplaron abandonar la final, pero después los jugadores vieron la matanza en televisión.

“Una de las víctimas era un niño de 12 años”, recuerda Mahmoud frente a la prensa. “Su madre, cuando vio su cuerpo tirado frente a ella, no lloró, sino que dijo: 'presento a mi hijo como sacrificio por el equipo nacional iraquí'. Tenemos que ganar”.

Decidieron seguir adelante, y el resto es historia.