"Seré mejor que Julio César", asegura Saúl 'Canelo' Álvarez

El boxeador mexicano dio una entrevista a la revista Quién, donde aseguró que será el mejor del mundo
Saúl Álvarez Canelo
Saúl Álvarez Canelo  Saúl Álvarez Canelo  (Foto: )
Autor: Aníbal Santiago | Otra fuente: 1

Nota del editor: El siguiente texto es un fragmento de la entrevista que dio  Canelo a la revista Quién y que se publicó en la edición de la primera quincena de noviembre de 2011.

(QUIÉN) — Cuando baja por la escalera de caracol de su blanca residencia en Zapopan —recién duchado, gargantilla de oro, diamante en un lóbulo y Armani negra que estruja su torso macizo de minotauro más que de boxeador—, El Canelo es tan dueño del escenario como si lo que ahora pisara fuera un ring y no su sala minimalista.

Sereno, avanza hasta un largo y mullido sillón. Arriba suyo cuelga una enorme pintura: una perturbadora mujer retoza desnuda. Sobre el lienzo, cada noche, un sistema de iluminación irradia en la joven una luz roja, el mismo color de cojines, esculturas, taburetes y cada uno de los objetos de su hogar de soltero en Valle Real, búnker de hermosas casas entre plantas, palmas y flores, una especie de Beverly Hills en pleno Valle de Atemajac.

-Se acaba 2011, el mejor año de tu vida...
-He dado grandes pasos. Esto es el inicio de tanto que viene para mí.

-¿Cómo eras de niño en Juanacatlán (localidad ubicada cerca de Guadalajara, Jalisco), tu pueblo?
-Vago, no llegaba a casa hasta la noche. Y buscaba pretextos, cualquier cosita, para pelearme en la calle y hacerle el paro a mis amigos. Desde que iba en el kínder me peleaba y hasta contra tres.

-¿En la escuela fue un problema que te gustaran los golpes?
-Mis maestros en la primaria me sacaban de la escuela. Pero en la secundaria me hacían el paro. Nunca reprobé. Y la armaba en dibujo.

-¿A qué jugabas en la infancia?
-Con escopeta a cazar liebres y tlacuaches. Iba al Rancho de los Cortés, agarraba caballos sueltos y los traía en friega en el pueblo. Y era bueno en el fut: el Atlas me quiso pero entrenaba box y me gustaba más.

-¿Qué extrañas de tu vida anterior?
-Salir tranquilo. Ya es imposible. A veces con una gorra, pero con uno que me vea ya...

-A los 10 años empiezas a boxear. ¿Ya te veía aptitudes tu mánager José Chepo Reynoso?
-Sí, aprendía rápido y hacía lo que él quería. Siempre me gustó la disciplina: de niño iba al gimnasio pese a que viajaba ida y vuelta entre Juanacatlán y Guadalajara. En mi primera pelea amateur, en (la colonia) El Cerro del Cuatro, tenía 11 años y mi rival 16. Empatamos, pero a la otra semana me pusieron al mismo y le gané. Tiraba y tiraba golpes, no me importaba recibir: cansaba a los rivales y ganaba. Había algo especial en mí.

-¿Tienes algún ritual en el ring?
-Cuando todos se bajan, me hinco en mi esquina 10 segundos: le pido a Dios que me cuide y haga lo que él quiera.

-¿Cómo vive tu familia tu trabajo?
-Mi mamá desde chiquito me grita: “¡Pártele su madre!”, instinto de madre.

-¿Cuál ha sido el golpe más fuerte que has recibido bajo el ring?
-Mis papás se separaron a mis 14 años, justo cuando iba viendo qué quería ser en la vida. Empezó una vida tristona: ayudaba a mi papá en su paletería y luego iba a entrenar porque mi foco era ser campeón mundial. Y al llegar a la casa, siempre solo: mis siete hermanos se habían casado.

-¿Inviertes tu dinero?
-Con la empresa que tengo desde hace dos años, Canelo Promotions, represento a 25 boxeadores. Y me acomodo con amigos en el ramo de la construcción.

-¿Alguien te asesora?
-El gobernador de Nayarit (Roberto Sandoval): somos muy buenos amigos, le pido opiniones y me apoya. Lo conozco desde que yo tenía 16, cuando no era ni diputado. En su rancho tengo cinco caballos. Mi hija le puso a uno El Spirit. Es mi consentido, hace de todo.

-¿Qué virtudes y defectos ves en Julio?
-Me lo reservo.

-¿Y qué te parece como persona?
-Es un muchacho que habla de más.

¿Serás el mejor mexicano de la historia? ¿Incluso mejor que Julio papá?
-Claro que sí: a los 21 años los mejores del mundo no eran lo que soy yo. Estoy madurando. Y voy a serlo.

Las pasiones del 'Canelo'

La película: El tirador (2007, con Mark Wahlberg)
La mujer: Megan Fox
El platillo: Corte de carne con verduras
El restaurante: La Vaca Argentina
La música: Banda El Recodo, Espinoza Paz y Joan Sebastian
El destino: Cancún, Nuevo Vallarta y Los Cabos
El golpe más duro recibido: En La Vegas, en 2010, un gancho de José Cotto en el primer round. “Me entumió las piernitas”
El golpe más duro dado: Contra Goncalo en 2009, un cruzado de derecha. “Festejé, pero luego sentí feo: no se paraba”

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