El futbol en China: ¿vanidad o una superpotencia emergiendo?

El futbol en China está fichando a muchas estrellas, pero ¿podrá aquel país asiático volverse una potencia en el deporte?
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Tom McGowan
Autor: Tom McGowan
(Reuters) -

China es un remanso en el futbol. Es un país donde la liga doméstica está plagada de corrupción y la mayor parte de su gran población es indiferente hacia este ‘hermoso juego’.

El deporte en este país ha sido sacudido tras verse sometido a una investigación por soborno que resultó en el arresto y condena por 10 años y medio en prisión para dos exoficiales de alto rango, mientras que 4 exjugadores de la selección nacional están purgando condenas más cortas.

Así que, ¿por qué Didier Drogba, un astro del futbol y que recientemente anotó el penal que coronó al Chelsea como campeón de Europa, cambiaría las brillantes luces de la Liga Premier inglesa por un equipo mediocre como el Shanghai Shenhua?

Parece extraño, pero el ariete de Costa de Marfil es el último en la fila de muchas figuras del futbol que quieren tomar ventaja de los atractivos salarios ofrecidos por la Super Liga China (CSL por sus siglas en inglés). Se dice que recibirá un pago de 315,000 dólares a la semana, el salario más alto en la CSL.

“Todos estos jugadores que van hacia allá ya ha vivido su momento cumbre y están buscando una última oportunidad para tener un salario bueno y así asegurar después su futuro”, dijo a CNN Rob Shields, agente de futbol. “Definitivamente la motivación viene del dinero”.

“Es el lado comercial. Eso es lo que los clubes chinos ofrecen a los jugadores y a sus agentes. No son los estándares futbolísticos a los que están acostumbrados, pero el dinero que pueden ganar es una cantidad inmensa”.

Nicolas Anelka, excompañero de Drogba del Chelsea, hizo el cambio en enero y se unió al Shenhua con un contrato de dos años.

El entrenador italiano Marcello Lippi, quien ganó la Copa del Mundo 2006 con la selección, recientemente fue nombrado por el Guangzhou Evergrande, un ambicioso club que ha buscado en Sudamérica al argentino Dario Conca y al paraguayo Lucas Barrios.

Lo que les preocupa a Shanghai y a Guangzhou es que el empuje para el reclutamiento está financiado por millonarios que, de acuerdo con Simon Chadwick, profesor de estrategia en negocios deportivos de la Universidad de Coventry en Inglaterra, ven al futbol como un medio de ganar influencia política.

Xu Jiayin, dueño del equipo Guangzhou, es el presidente del Grupo Evergrande Real Estate; Zhu Jun encabeza la empresa de apuestas en línea The Nine City, y es presidente del equipo Shanghai.

“En esencia, son proyectos de vanidad”, Chadwick dijo a CNN.

La idea detrás de traer a grandes estrellas a la CSL se relaciona con una actitud que prevalece en la psique nacional de China, según cree él.

“Hay un fenómeno en China conocido como guanxi, que literalmente se traduce como 'relación especial'”, explicó Chadwick.

“El comprar un club le da a su dueño un buen guanxi, ya que le permite relacionarse con políticos y otros hombres de negocios. Frecuentemente los dueños compran los equipos con estas razones en mente”.

“Si el futbol en China se vuelve exitoso a nivel mundial, hará que China y sus políticos se vean bien. Lo que resulta de comprar un equipo de futbol es que le da a los dueños una cierta cantidad de influencia política”.

A pesar de atraer a estrellas de la talla de Drogba y Anelka y dejar las mejores competencias europeas, la CSL aún debe capturar realmente la imaginación del público. Esto recae parcialmente en la reputación que tiene el deporte entre los 1.3 mil millones de habitantes que hay en China.

La reciente campaña en contra de la corrupción llevó a Nan Yong y a Xie Yalong, dos exdirectores del Centro Administrativo de Futbol en China, a prisión por más de una década después que se les encontró culpables de haber aceptado sobornos.

Shen Si, exjugador de la selección nacional, que jugaba en el medio campo y que representó a China 39 veces entre 1995 y 2002, fue enviado a prisión por seis años, mientras que sus excompañeros Qi Hong, Jiang Jin y Li Ming estarán presos por cinco años y medio.

“Hay muchas acusaciones de sobornos, arreglos en los partidos, corrupción”, dijo Chadwick. “Con relación al público en general, esto apago mucho la afición futbolística en China ya que se tiene la conciencia que hay mucha gente involucrada en el juego que no se comportan correcta y legalmente”.

“No solamente los aficionados no están interesados en ver un partido que está arreglado, si no que los padres tampoco quieren que sus hijos se relacionen con algo que tienen tan mala reputación y tan alta incidencia en corrupción”.

“Hay productos mucho mejores ahí afuera, como La Liga española, la Liga Premier inglesa y la Serie A Italiana. El gusto por el Manchester United y el real Madrid en China se traduce en dinero, pero la realidad es que el futbol no es un deporte popular en China”.

Mientras que la inversión atrae a los jugadores con reputación mundial, hace poco por ayudar al desarrollo del talento joven en el país, lo que se traduce en que hay poco o nulo beneficio para el equipo nacional, el cual ocupa el lugar 73 en la clasificación mundial de la FIFA.

Mientras China lucha por establecerse como una verdadera potencia futbolística, Chadwick dice que el dinero que se está gastando en jugadores extranjeros podría ser mejor aprovechado si se invirtiera en desarrollar la infraestructura para desarrollar el talento de los jóvenes chinos.

“Si ves a Conca, él destaca de entre la multitud porque es superior. El estándar de su juego es muy superior comparado con los jugadores locales”, dijo Chadwick.

“Los clubes de futbol en China invierten muy poco en las bases. La inversión y el gasto está totalmente sesgado hacia el nivel profesional y no hacia el desarrollo del juego”.

La tendencia actual se enfoca a estrellas maduras, tales como Drogba de 34 años, o Anelka de 33, y que sean ellos los líderes de ligas pequeñas de la CSL en el ocaso de sus carreras.

Shields no ve razón alguna por la cual no debiera continuar la migración de jugadores, y espera que otros sigan ese camino; el ariete nigeriano Yakubu, de 29 años, es el jugador más reciente en hacer un cambio a un equipo chino después de casi una década de jugar en Inglaterra.

“Los clubes chinos al parecer están haciendo lo correcto en este momento”, dijo Shields. “Se están construyendo estadios, están reclutando grandes nombres”.

“No se están extralimitando, no están excediéndose y aún cuentan con jugadores locales. Aún falta que llegue otro par de nombres importantes, tal vez durante los próximos meses”.

Pero de acuerdo con Chadwick, la moderna población china no está muy emocionada por los jugadores de renombre y dijo que "solamente una genuina estrella del futbol logrará conectar al público con éxito”.

“Los chinos son un interesante grupo de personas ya que por un lado son muy protectores consigo mismos”, dijo. “Pero al mismo tiempo están siendo cada vez más conscientes de su propia identidad”.

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“No están preparados para recibir a los expatriados europeos. No quieren a Anelka ni a Drogba. Ellos quieren a Barrios y a Conca, y les gustan Bastian Schweinsteiger, Wayne Rooney y Sergio Agüero”.

“Son los jugadores que están en sus 20 y alcanzando su mayor potencial. Esos son los jugadores que serían significativos. Después de eso se abrirán las puertas”.

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