¿Por qué México acumula éxitos en clavados en los Juegos Olímpicos?

México cuenta con una 'escuela' que todavía puede rendir más éxitos deportivos si se da continuidad al trabajo realizado
Clavadistas mexicanos ganan medalla de plata
| Otra fuente: CNNMéxico

México es competitivo en las competencias de clavados porque cuenta con entrenadores de calidad, atletas disciplinados que se ajustan a los requerimientos físicos necesarios y apoyo de las autoridades, dijeron a CNNMéxico directivos, entrenadores y exclavadistas mexicanos.

Carlos Girón destaca que en el país “se ha homogeneizado la forma de entrenar”.

“Primero hay que decir que hay una gran tradición de atletas y entrenadores en este deporte. Y otra cosa que ha hecho que México destaque es que ha tenido el valor de nunca usar la frase ‘no se puede’. En este deporte la frase ‘no se puede’ no existe”, dijo en entrevista el exclavadista.

Girón compitió en cuatro Juegos Olímpicos: Munich 1972, Montreal 1976, Moscú 1980 y Los Ángeles 1984. En 1980 obtuvo la medalla de plata en la prueba de trampolín de tres metros.

Un clavadista “debe ser un joven con valor, que no les dé pena hacer vueltas o maromas dentro de una piscina porque parece como si fueran cirqueros, es un entrenamiento muy parecido, hay que hacer muchas cosas de ballet, de fuerza, resistencia, elasticidad y sobre todo la anatomía, hay que ser muy bien formado, bien balanceado entre piernas y el tronco del cuerpo, flexible con los brazos, mucha fuerza sobre todo en las piernas, ese tipo de cosas se ven y se encuentran en México”, dice.

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Para Alberto Acosta, directivo de la Federación Mexicana de Clavados, “la complexión natural del mexicano es propicia para los clavados”.

“No es alto pero tampoco es muy bajo, su estatura es generalmente media. Cuando estás en ese estándar mediano puedes tener una mayor agilidad para hacer ejecuciones y moldear tu cuerpo con los ejercicios que necesita esta disciplina. La complexión media del mexicano ayuda también para moldear elásticamente al cuerpo y eso ayuda mucho en los clavados, pero sobre todo el mexicano es valiente, es muy atrevido”.

En los Juegos Olímpicos de Londres 2012, México ya ha conseguido dos medallas de plata: Iván García y Germán Sánchez en clavados sincronizados de 10 metros, y Paola Espinosa y Alejandra Orozco en la misma prueba, pero en la rama femenil.

“Si bien la escuela mexicana de clavados tienen una metodología, no llegamos al extremo de los alemanes por ejemplo, que tienen un tipo militar muy rígido. Pero a fin de cuentas el mexicano sí es muy ‘aventado’ y eso ayuda a romper esquemas, a tener gente con mucha voluntad de intentar cosas nuevas en los clavados y romper con lo cotidiano”, agrega Acosta.

Iván García y Germán Sánchez ejecutaron el lunes los clavados de mayor grado de dificultad en la prueba de 10 metros sincronizados. China ganó el oro y Estados Unidos se quedó con el bronce. El grado de dificultad permitió que los mexicanos escalaran posiciones tras un complicado arranque en las primeras dos rondas.

Francisco Rueda, entrenador de la clavadista Laura Sánchez, quien también competirá en Londres 2012, enumera las acciones que facilitan el desarrollo de los talentos mexicano en este deporte.

“México destaca en clavados por tres aspectos primordiales: la orientación que se brinda a los atletas, las cualidades físicas de los muchachos y el apoyo institucional que se le da al equipo de clavados para que constantemente participe en competencias internacionales”, dijo en entrevista.

“(Los entrenadores) hemos tratado de estar actualizándonos constantemente. Vamos a competencias, y algo que no sale bien, regresamos, lo ajustamos, corregimos y mejoramos. Es importante saber aprovechar que el mexicano es bajo, fuerte y rápido. Por ejemplo, para ser nadador se requiere que seas alto, fuerte y rápido, por eso es más fácil destacar en clavados”.

Francisco Rueda es hermano de Jorge, otro entrenador de clavados que se encuentra ahora en Londres a cargo de los clavadistas Yahel Castillo y Daniel Islas.

Según Alberto Acosta, México ha desarrollado tan buenos entrenadores y técnicos que incluso ya se ha exportado talento.

Jorge Rueda, dijo, “es considerado uno de los cinco mejores entrenadores del mundo”. Iván Bautista –entrenador de los medallistas Iván García y Germán Sánchez- “está dentro del ranking de los mejores quince” y a esos nombres se les suman los de Jesús Mena, exmedallista olímpico que ha sido juez internacional y olímpico, además de Salvador Sobrino y Javier Rodríguez, entrenadores mexicanos que desde hace varios años forman clavadistas en Australia.

Si bien México cuenta con una ‘escuela de clavados’, Alberto Acosta reconoce que  uno de los asuntos que dificultan el surgimiento de más valores, atiende al hecho de que “no en toda la República tenemos una alberca que cuente con los requerimientos para la actividad de clavados ni tampoco un gimnasio apropiado. El reto de México es que sus instalaciones de clavados necesitan mantenimiento, actualización y presupuesto para pagar entrenadores que puedan dedicarse al 100% a entrenar atletas”, opina Acosta.

“Aunque hay que reconocer que es un deporte que ha recibido mucho apoyo, los recursos siempre son insuficientes, pero (es) una buena inversión, los resultados lo comprueban”, concluye.

Además de Girón, México ha llegado al podio olímpico en clavados gracias a las actuaciones de Joaquín Capilla, Juan Botella, Álvaro Gaxiola, Jesús Mena, Fernando Platas, Paola Espinosa y Tatiana Ortiz, además de los jóvenes que han obtenido preseas en Londres, incluida Paola, ahora doble medallista.

Carlos Girón recuerda con claridad lo que pasa por la mente de un atleta cuando participa en una final. En ese momento, dice, “no existe eso de que alguien es más bueno o más bueno que el otro, ahí gana el que menos falla”.

Y tampoco olvida lo que se siente llegar al podio olímpico.

“Todo es emoción, todo es nuevo, todo es descubrir cosas nuevas en ese momento. Subirse al podio de unos Juegos Olímpicos es algo fuera de lo común. Siempre he dicho que es como subirse al Olimpo y rozarse con los dioses, es algo maravilloso, son pocos minutos que estás ahí arriba, donde ves ondear tu bandera, donde los himnos nacionales empiezan a estremecerte todo el cuerpo.

“Para mí sigue la emoción, ha seguido siempre”, reconoce.

Hasta el momento, en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, cuatro clavadistas mexicanos ya experimentaron lo vivido por Girón.

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