Los Olímpicos de Londres 2012 se convierten en 'los juegos del llanto'

La emoción expresada al ganar una medalla olímpica representa, para los deportistas, la culminación de un esfuerzo de años
Autor: Emanuella Grinberg
(Reuters) -

El corredor dominicano Félix Sánchez contuvo las lágrimas durante los Juegos Olímpicos de Londres 2012 ante la posibilidad de reclamar el oro en memoria de su abuela.

Fue campeón de 400 metros con vallas en Atenas 2004, pero no pudo repetir el triunfo en Beijing 2008, tras enterarse de que su abuela había muerto poco antes de su primera carrera. No avanzó a las semifinales, sin embargo, decidió regresar cuatro años después.

"Hice la promesa de que iba a ganar un campeonato más para ella", dijo Sánchez a CNN. "Contuve muchas emociones, muchas lágrimas durante toda la semana al ver otras ceremonias de medallas antes de las semifinales y de la final, imaginándome en el podio al ganar el oro y qué se sentiría ese momento".

Cuando llegó la hora el martes pasado, justo después de que se confirmó su triunfo, Sánchez rompió a llorar en la pista tras sacar una fotografía de su abuela de su pechera. Las lágrimas continuaron en el podio mientras sonaba el himno de su país.

Tales expresiones de este y otros atletas, entre ellos Kerri Walsh Jennings, Chris Hoy y Ruta Meilutyte, por nombrar algunos, han provocado que algunos columnistas deportivos apoden a estos Juegos Olímpicos como los "juegos del llanto". 

Los simples mortales podrían considerar desconcertante tal flujo emocional proveniente de estos seres sobrehumanos, quienes han pasado años aprendiendo a manejar las emociones y mantener la disciplina. Pero los psicólogos, entrenadores, terapeutas y asesores de imagen coinciden en que los atletas no merecen ser criticados por soltar lágrimas en los momentos de éxito o fracaso. Después de todo son humanos, y tras años de duro trabajo se han ganado el derecho.

"Llorar es una liberación emocional que representa la incertidumbre, la presión y el sacrificio que han acumulado durante años", dijo el psicólogo deportivo Leah Lagos, quien trabajó con atletas que compiten en los Juegos Olímpicos de Londres para el desarrollo de estrategias con el fin de reducir la ansiedad. "Llorar es una liberación que valida todo su arduo trabajo y su entrenamiento de años".

Aunque los atletas puedan demostrar un extraordinario autocontrol a lo largo de años de entrenamiento, viven una experiencia fuera del cuerpo cuando ganan el premio final, dijo la consultora de imagen Farrah Parker, con sede en Los Ángeles.

"En los segundos subsecuentes después de una victoria, toda su vida pasa ante sus ojos, incluyendo sus dificultades, sus exhaustivos entrenamiento, sus victorias y derrotas previas".

Llorar también envía un mensaje positivo a los espectadores de que está bien mostrar las emociones en el contexto adecuado. En estos días, la mayoría de los atletas son conscientes de que son modelos a seguir y saben que cuando el mundo los está mirando, hay un tiempo y un lugar para saltar arriba y abajo con alegría y para golpear una pared por enojo.

"Todo esto nos dice que nosotros, como sociedad, estamos suficientemente "cómodos" con nuestras emociones como para compartir la importancia de estos logros de vida de una manera sincera", dijo Lynda Veto, terapeuta cognitiva con sede en Princeton, Nueva Jersey.

Una revisión informal de las ceremonias de premiación hecha por The Wall Street Journal encontró que, hasta el miércoles 8 de agosto, alrededor del 16% de los 129 ganadores de medallas de oro lloraron en algún momento de la ceremonia. Entre los tres países con más medallas de oro en ese momento, los atletas de Gran Bretaña fueron los que más lloraron, con un 37,5%, seguido por los ganadores estadounidenses (17%) y después China (7%), señalo el documento.

Si parece que este año se llora más de lo habitutal, como los comentaristas y el análisis del Wall Street Journal señalan, esto podría deberse a la creciente aceptación de la sociedad a que hombres y mujeres expresen su emoción, dijo Parker.

"A medida que evoluciona la sociedad, reconocemos la necesidad de ser profesionales mientras se esté con vida. Demostrar emoción en los momentos apropiados ya no equivale a la incapacidad del atleta para 'hacerlo' en el mundo real".

O sencillamente podría ser que las cámaras están en sus rostros todo el tiempo, capturándolos en los momentos más vulnerables de sus vidas. Las cámaras apuntaron durante más de una hora a la esgrimista surcoreana Shin A-Lam cuando se sentó en la zona de combate, con las manos en su rostro entre lágrimas, mientras los jueces meditaban el reclamo de su entrenador.

Las manifestaciones emocionales no son para todos. Las gimnastas Aly Raisman y Catalina Ponor no delataron emoción alguna en la espera de los resultados de una apelación de la viga. Cuando Raisman se impuso, mandando a Ponor a la tercera posición, Ponor simplemente dejó la duela, estoicamente, incluso enojada, mientras que Raisman sonrió y abrazó a su entrenador.

Mientras que cada atleta tiene su propia manera de hacer frente a la presión, las manifestaciones emocionales pueden hacer que ganen el cariño de los espectadores, y de los posibles patrocinadores empresariales, dijo Parker.

"Cuando un atleta llora en el podio, él o ella proyectan una imagen que exclama 'soy humano'". Para las empresas que buscan un embajador de la marca que sea "igual que tú", el atleta que muestra su emoción puede funcionar.

"Mientras que el público sabe que los Juegos Olímpicos reflejan el atletismo en su máxima expresión, la emoción permite al consumidor potencial conectarse con el protagonista en lugar de desconectarse gracias a las monstruosas brechas que lo separan de las habilidades atléticas".

Manejar las emociones es una parte muy importante del entrenamiento deportivo y en la cual los atletas invierten una considerable cantidad de tiempo, energía y dinero por medio de una variedad de técnicas, desde el yoga y la meditación hasta la concentración.

Otro método cada vez más popular es el conocido como la biorretroalimentación, centrada en el desarrollo de técnicas de respiración para mantener el ritmo cardíaco.

La clave es que los atletas conozcan su "estado óptimo para el desempeño", o el estado emocional y mental que permita que lo mejor de sus habilidades brillen en su actuar, dijo el entrenador de condicionamiento mental y extriatleta Chris Janzen, cuya práctica se centra en liberar "la claridad, la fuerza mental y la resistencia emocional" para ayudar a los deportistas a maximizar su potencial.

"Algunos se crecen con la presión y algunos necesitan reducir la presión", dijo Janzen. "Para algunos, como Usain Bolt, él es muy relajado, jovial y hasta juguetón, en comparación con otros atletas y para la cámara en los momentos anteriores al disparo de salida. Otros atletas estarán en mejor momento si están más concentrados, con un enfoque más serio e intimidante".

El manejo del estrés requiere mucho trabajo en la parte más importante del entrenamiento, para convertirse en el más rápido corredor de vallas en el mundo o en el mejor sobre la viga. Cuando se paga en forma de victoria, se convierte en una auténtica realización del potencial humano y la actividad, dijo Janzen, y lo formidable que tiene la capacidad de hacerte llorar.

"No pierden el control tanto como para salir del lugar en el que estaba", dijo Janzen. "Tras meses y a veces años de sacrificio y preparación —un nivel de dedicación hacia un solo objetivo que la mayoría nunca podrá apreciar— ellos finalmente pueden liberarse de todas las reglas y los regimientos y aceptar que lo lograron".

No hay una fórmula específica que cause los estallidos emocionales en el podio de los ganadores, pero al estar en un escenario mundial ciertamente puede incrementar la emoción.

"Hay una conexión de que se está representando algo más grande que a uno mismo, lo cual se suma a la experiencia y a las emociones detrás de ello", dijo el gimnasta retirado Kirk Mango, campeón nacional de la División I y quien durante 30 años ha sido entrenador de equipos deportivos preparatorianos en Illinois.

"Es una especie de liberación final después de tantos días, meses y años de entrenamiento. Se vuelve una realidad, algo que era un sueño o quizá algo que alguien advirtió era imposible".

Además, todo esto le va bien a la televisión. Los viejos productores de los programas deportivos y transmisiones televisivas están muy familiarizados con frases hechas sobre maniobras defensivas y salir a la cancha y dar lo mejor de sí. Ellos conocen un buen momento cuando lo ven.

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"Todo es cuestión de buscar la emoción genuina. Se puede saber cuando alguien está siendo verdadero o cuando alguien entrega lágrimas de cocodrilo", dijo el presentador deportivo ya retirado, Lee Gordon.

"Como periodistas, siempre estamos en busca de ese gran momento, y sabes cuando lo has encontrado. Hay muy pocos de esos momentos, por lo que si se muestra la verdadera emoción al desnudo nos gusta".

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