Las estrellas del deporte ¿también son profesionales del engaño?

Casos de dopaje, ofensas y prácticas engañosas han llenado el mundo del deporte en varios años
Autor: Piers Edwards
(Reuters) -

El jugador cae al suelo, retorciéndose como si hubiera sido lesionado mortalmente.

Sin embargo, las repeticiones en televisión, muestran que su oponente no hizo ningún contacto.

Es una vista que aumenta en las canchas de futbol en todo el mundo, y en la Liga Premier Inglesa, al menos, se vuelve un asunto emocional cada vez mayor.

Santi Cazorla fue etiquetado como un “estafador” después de que sus representaciones teatrales le ganaron al Arsenal un penal que cambió el partido, en un partido contra el West Brom el pasado sábado.

A principios de esta temporada, Luis Suárez del Liverpool fue el tema de interminables encabezados negativos ya que se tiró al suelo en el área de penales, y Gareth Bale del Tottenham fue reservado cuatro ocasiones por echarse ‘clavados’; el doble de cualquier otro jugador de la Liga Premier Inglesa.

El tormento de intentar ganar balones parados, y especialmente penales, en una forma que ha sido la espina por mucho tiempo en el futbol, con aficionados a menudo indignados por lo que ven como fraude deportivo. El propio aficionado del Arsenal, Piers Morgan, de CNN, inició en Twitter condenas a las acciones de Cazorla, diciendo que estaba “avergonzado de ver a un jugador del Arsenal hacer trampa tan mal”.

Un hombre al que tampoco nunca le faltaron opiniones en la materia de hacer trampa es el exdirector de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA, por sus siglas en inglés), Dick Pound.

El abogado canadiense presidió la WADA desde su creación en 1999 hasta 2007, un año en que el organismo del ciclismo intentó demandarlo por comentarios críticos sobre su exdirector, Hein Verbruggen.

Pound se había ganado la ira de la Unión Ciclista Internacional por decir que podría hacer más para combatir el dopaje, pero sus palabras fueron confirmados comprensivamente años después por el informe de la Agencia Antidopaje de Estados Unidos sobre Lance Armstrong, en lo que cosas cotidianas como la mantequilla (aparentemente abreviación de la hormona EPO) y aceite de oliva (el vehículo para absorber la testosterona) tomaron significados muy diferentes.

Pound cree que hay cinco razones principales por las cuales los atletas recurren a sustancias dopantes; consideradas por la mayoría de los aficionados del deporte como la peor forma de hacer trampa.

“Hay razones pero también hay excusas”, dijo a CNN.

1. Un deseo para ganar a toda costa; incluso si eso significa mentir.

2. Por razones financieras; con profesionales intentando extender una carrera.

3. Presiones nacionales; como fueron ejemplificadas por el sistema antiguo de Alemania Oriental.

4. Presión individual de los entrenadores; a quienes se les paga mejor si entrenan a ganadores, y eso también puede aplicar para las administraciones.

5. Finalmente, se dopan porque creen que no serán atrapados; creen que son invencibles.

Sobre este último punto, la triste verdad es que muchos exitosamente vencen las pruebas de drogas, como lo hizo Armstrong y su excompañero de Estados Unidos, George Hincapie, quien confesó todo en un acuerdo de declaración en octubre.

‘Nivelar el campo de juego’

"A principios de mi carrera profesional, se volvió claro para mí que, debido al uso extenso de sustancias dopantes de parte de los ciclistas en el nivel más alto de la profesión, no era posible competir en el nivel más alto sin estas”, dijo Hincapie, quien decidió terminar su carrera de alto nivel de 18 años.

Su reporte corresponde con el punto de vista de Ellis Cashmore, un profesor de cultura, medios y deportes en la Universidad Staffordshire en Inglaterra, quien condujo una investigación sobre el uso de drogas en el deporte.

“No creo que haya una motivación consciente cuando las personas se dopan para ganar una ventaja injusta. Mi creencia fuerte es que intentan nivelar el campo de juego, sabiendo que hay muchos otros dopándose, que estarán en desventaja si ellos no lo hacen”, dice Cashmore, cuya baja opinión sobre las pruebas de drogas y altas esperanzas sobre atletas más saludables lo hacen algo raro; un defensor público del uso de drogas en los deportes.

“No divulgaré nombres pero un corredor, quien se dopó con impunidad, me dijo: ‘Durante varios años, llegaba en cuarto o quinto lugar a pesar de entrenar lo más que podía. Sin embargo, sabía que las personas que me vencían no entrenaban tan duro o no tenían la misma capacidad atlética’”.

Así que el corredor se dopó con el argumento de “nivelar el campo de juego” utilizado por muchos deportistas, incluyendo el entrenador de Ben Johnson, Charlie Francis, quien dijo que al desacreditado canadiense no se le dejó otra alternativa debido a la naturaleza misteriosa del atletismo en el momento en que ganaba, y luego perdía, la final de los 100 metros de los Olímpicos de 1988.

La caída en las drogas también es tentadora porque tiende a llevarte a fortunas cada vez mayores, con mejores desempeños llevando a mejores resultados y por lo tanto mayores ganancias.

“Si consumes drogas, es porque quieres un atajo; un atajo a todo”, dice el atleta sudafricano, Hezekiel Sepeng, un medallista de plata en los Olímpicos de 1996, cuya carrera terminó en una controversia cuando dio positivo para un esteroide anabólico.

“Una vez que comienzas a ganar, los patrocinadores estarán atraídos y luego el dinero llegará. Es una forma fácil de ganar dinero. Algunos atletas se doparán durante cuatro o cinco años sin ser atrapados y ganarán mucho dinero en ese tiempo”, dijo a CNN el exespecialista en 800 metros, que ahora tiene 38 años.

“El gran problema en Sudáfrica es que nuestros deportistas se comparan internacionalmente. Son jóvenes, han escuchado del dopaje y su mente les dice que necesitan drogas para vencer al resto; todo se trata de cumplir metas y que las personas quieren dinero rápido”.

Antes de la USADA, Armstrong había amasado una fortuna de 70 millones de dólares según la revista Forbes, mientras que su compañera estadounidense Marion Jones tenía varios contratos de patrocinio multimillonarios antes de que el reconocimiento de dopaje de la velocista la llevará a una caída supersónica.

‘Comportamiento escrupuloso sofisticado’

En el otro lado de la escala, mentir para ganar más dinero es desenfrenado en el futbol africano, donde interminables jugadores “prometedores” han inventado edades falsas (y más jóvenes) en una apuesta para parecer más atractivos para cualquier posible pretendiente occidental (y así asegurar una salida de la pobreza).

Este año Somalia fue expulsada de las calificaciones del Campeonato Africano Sub-17 2013, mientras que Níger fue descalificado del torneo 2009 por contar con un hombre de 22 años y su anfitrión, Nigeria, sacó a varios de su escuadra después de pruebas de edad.

Aunque eso podría parecer una forma casi entendible de hacer trampa, las acciones infames del pentatleta soviético Boris Onishchenko en los Olímpicos de 1976 son todo lo contrario.

El tres veces campeón mundial soviético empleó comportamientos escrupulosos sofisticados al recablear su espada para que anotara puntos cuando no lo merecía, ya que intentaba convertir la medalla de plata que había ganado cuatro años antes en una de oro.

Su “deseo de ganar a toda costa” le ganó el apodo de “Dis-Onishchenko”; aunque muy poco se ha escuchado de él después de los Juegos de Montreal.

No es claro si Onishchenko actuó con la ayuda del equipo soviético, un tema que tuvo gran relevancia en ese momento debido a las batallas ideológicas (y subterfugios deportivos) de la Guerra Fría.

Dejando a un lado a Onishchenko, los Olímpicos de 1976 también fueron notables por el segundo lugar en la tabla de medallas logrado por Alemania Oriental.

Un país de solo 16 millones de personas, fue uno de los poderes dominantes en deportes como natación y pista en la década de 1970 y principios de la de 1980; que fue explicado posteriormente por un sistema de dopaje patrocinado por el Estado que fue descubierto tras la caída del Muro de Berlín.

Muchos atletas fueron dopados sin darse cuenta, con el periódico británico The Guardian reportando en 2005 que un estimado de 800 sufrió después problemas de salud. El rostro más público del escándalo fue Heidi Krieger, una lanzadora de bala a la que se le dieron tantos esteroides que después optó por cambiarse de sexo y ahora es conocida como Andreas.

Mientras que los gobernantes de Alemania Oriental sentían que la gloria deportiva reflejaba adecuadamente los éxitos de su ideología política, llevando su enfoque, la estrella de futbol, Diego Maradona, lo hizo de otra forma; haciendo la guerra, literalmente, con una sola mano.

Después de que su gol con la Mano de Dios en la Copa del Mundo de 1986 ayudara a que Argentina venciera a Inglaterra, uno de los más grandes de todos los tiempos del futbol justificó su engaño haciendo referencia a la infelicidad de su país por la Guerra de las Malvinas de 1982. Argentina reclama las islas, que llama Las Malvinas, sobre las cuales tienen soberanía los británicos.

Como se ve claramente, la presión para ser exitosos a menudo hace que los deportistas entren en territorio inesperado. A menudo se nos dice que pequeños factores hacen la diferencia en deportes de alto nivel, sin embargo, las medidas utilizadas para ganarlos son todo menos insignificantes.

Ejemplos abundan; pero ¿cuántos pueden probar el punto mejor que el accidente intencional de Nelson Piquet Jr. en el Grand Prix de Singapur de 2008, después de órdenes del equipo, que permitió que su compañero de Renault, Fernando Alonso, ganara la carrera después de que el automóvil de seguridad saliera?

Con los equipos de la F1 espiándose, los boxeadores cargando sus guantes con pesas, los maratonistas cruzando la meta sin correr la distancia, los jugadores de rugby utilizando cápsulas de sangre falsa para fingir lesiones (y permitir una sustitución en el equipo) y los medallistas de oro de basquetbol de España en los Paralímpicos de 2000 despojados de su título después de que casi todo el equipo reveló que no tenían ninguna discapacidad, podría decirse que el concepto mismo de “deporte” ha sido derrotado.

Incluso podría haber una medida de simpatía para la burocracia deportiva internacional; los hombres y mujeres que dirigen los organismos mundiales del deporte parecen necesitar una unidad de investigación de tiempo completo para eliminar todos los métodos ingeniosos que son utilizados para hacer trampa.

Con eso en mente, ¿es de extrañar que la FIFA, mientras ataca la amenaza de partidos arreglados organizados en el futbol, haya solicitado la ayuda de la agencia mundial de policía, Interpol, en años recientes?

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