De Sao Paulo a Japón: los aficionados del Corinthians muestran su pasión

Fanáticos brasileños viajaron a Nagoya para apoyar a su equipo en el Mundial de Clubes, que se enfrentará al Chelsea en la final
Autor: James Montague
(Reuters) -

Marcos Nunes toma de su pobremente disimulada botella de vino tinto en una esquina helada en la ciudad japonesa de Nagoya antes de decidir que la pregunta fue algo entre una broma y un insulto.

“¿Por qué venimos aquí?”, pregunta irritado antes de ofrecer su botella, envuelta descuidadamente en una bolsa de plástico azul. Viste una playera de futbol blanca con negro.

“El Corinthians es como una nación, una religión (…) las personas piden prestado dinero de los bancos, de sus familiares para venir aquí. Dejan sus trabajos, venden sus bicicletas, sus automóviles, incluso sus refrigeradores. Es cierto”.

Los aficionados del deporte no son ajenos a los sacrificios en nombre de los equipos que aman y para los aficionados de los campeones brasileños, Corinthians, ningún sacrificio es lo suficientemente grande. Pero renunciar a la capacidad de enfriar tu comida es otro nivel completamente.

Los actuales campeones de Sudamérica están en Japón para el Mundial de Clubes de la FIFA, un torneo anual que reúne a los seis campeones continentales, incluyendo el Chelsea, los ganadores ingleses de la Liga de Campeones de Europa de este año.

Pero a diferencia de otros equipos, que llevaron a algunos miles de personas, 30,000 aficionados del Corinthians han llegado a Nagoya, bañando a la ciudad de blanco y negro, para ver el partido de semifinal contra los campeones de África, el Al-Ahly de Egipto.

“Es natural para nosotros viajar para ver al Corinthians”, explica Nunes, quien a diferencia de sus compatriotas reservó su viaje como vacaciones.

“Mi jefe sabe que estoy aquí. Pero aunque no lo supiera seguiría aquí (…) si tenemos que ir a Japón está bien. Si tenemos que ir a Chelsea para jugar en el Stamford Bride, está bien. Estaríamos 30,000 personas allí”.

Sin amor

El Mundial de Clubes no es muy querido por los equipos europeos, pues es visto como nada más que una molestia a mitad de temporada por el viaje que involucra. Pero en el resto del mundo el torneo es tomado muy seriamente.

Una cifra increíble de 15,000 aficionados se presentó en el aeropuerto sólo para ver al equipo. Más de 200,000 brasileños viven en Japón y el gobierno japonés emitió cifras récord de visas para los brasileños para el torneo, una señal no sólo de la pasión conocida por el futbol de parte de Brasil, sino también de su creciente poderío económico y político global.

Brasil será anfitrión de la próxima Copa del Mundo y también de los próximos Juegos Olímpicos. El efecto de ambas cosas ya se puede sentir.

“Estuvimos en segunda división hace cuatro años”, explica Carlos Eduardo Martins, uno de los varios miles de aficionados ruidosos del Corinthians que canta canciones en el Metro de Nagoya en su camino al partido, ante el asombro y entretenimiento de los pasajeros japoneses. Tomó un vuelo de 25 horas vía Estambul, Turquía, para estar aquí.

“El gobierno nos dio un estadio. El primer partido de la Copa del Mundo se jugará allí. Vendieron mucha publicidad en las camisetas, obtenemos dinero de la cadena de televisión Globo para la televisión, así que el Corinthians se levanta.

“El Corinthians tiene una ventaja, el (ex)presidente de Brasil, Lula, es un aficionado del Corinthians. Así que obtuvimos mucho. Tenemos aficionados pobres y luego hombres muy ricos como aficionados. Tenemos una nueva organización”.

El hijo pródigo regresa

Pero igualmente importante fue el regreso del hijo pródigo de Brasil.

En 2009 Ronaldo regresó a Brasil y jugó para el Corinthians. Brasil siempre ha sido un exportador de talento futbolístico. Tanto que la FIFA tuvo que cambiar sus reglas en elegibilidad de equipos nacionales para prevenir que países en todo el mundo llenaran sus equipos con brasileños naturalizados.

Pero cuando los grandes nombres comenzaron a regresar a casa; como Robinho, Ronaldinho y Elano, con salarios comparables a aquellos en Europa, se envió un mensaje al resto del mundo de que Brasil, y el futbol brasileño, cambiaba.

“Después de que (Ronaldo) vino, el club subió mucho”, concuerda Martins. “Los jóvenes comenzaron a apoyarnos, incluso personas de otros equipos. Apoyaban al Corinthians y a Ronaldo. Fue una historia hermosa para todos”.

Afortunados por segunda vez

Esta no es la primera vez que el Corinthians aparece en el Mundial de Clubes.

Ganaron el torneo inaugural en 2000 como anfitriones. Pero este es el primer año que aparecen como campeones de Sudamérica después de ganar la Copa Libertadores por primera vez.

Las raíces del club se encuentran a miles de kilómetros de su nativa Sao Paulo en un club de futbol pequeño amateur. En 1910 el club inglés Corinthians viajó a Brasil en un tour para llevar el futbol a las masas. El juego, y el nombre, se quedaron.

“Muchos equipos de Brasil quieren ganar esta Copa así que es muy importante para nosotros”, dice Martins. “El equipo es para los pobres. Están locos por el equipo y siguen al Corinthians en todo el mundo”.

Efectivamente, el Estadio Toyota en Nagoya está cubierto con los colores del club. Una bandera gigante de Reino Unido; un recordatorio de las raíces del club inglés, degradada en blanco y negro, ondea detrás de una de las porterías.

El partido es como un juego en casa para el Corinthians, que ganó 1-0 gracias al gol de Paulo Guerrero.

Sin embargo, no es el mejor desempeño con el Al-Ahly dominando la segunda mitad.

“Dominábamos el juego en la primera mitad y esto fue gracias a los aficionados. Teníamos que responderles”, admitió el entrenador del Corinthians, Tite, después del partido.

“Gracias a los aficionados pudimos mostrar nuestro estilo”.

El hombre número 12 del Corinthians probó ser la diferencia.

“Los europeos no le dan al Mundial de Clubes mucha atención. Somos el jugador número 12 para el equipo y vamos a donde van”, dijo Tony, un nativo de Sao Paulo, quien hizo el viaje relativamente corto de 11 horas desde Londres. Tampoco tuvo que vender su refrigerador.

“Definitivamente ganaremos, el Chelsea perderá”, dijo de la final de este domingo, donde de nuevo habrá miles de aficionados del Corinthians en las gradas.

“Queremos ganar en grande y ganarle a los campeones de Europa”.

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