Novak Djokovic, el niño que soñaba con 'conquistar' la cima del tenis

El tenista serbio comentó a CNN que a los seis años hacía trofeos y soñaba con ser el mejor del mundo en el tenis
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Autor: Matthew Knight
(Reuters) -

Nunca subestimes el poder de la visualización.

“Siempre soñé con ser el mejor en el tenis”, dijo a Open Court de CNN, el número uno del mundo Novak Djokovic, quien jugará contra el británico Andy Murray en la final del Abierto Australiano este domingo.

“Recuerdo que cuando era niño, improvisaba y hacía pequeños trofeos con materiales diferentes y me paraba en frente del espejo, levantaba los trofeos y decía '¡Nole fue el campeón!'”.

Este domingo, el tenista de 25 años buscará un tercer título consecutivo sin precedentes en Melbourne y así consolidar su lugar entre los más grandes de todos los tiempos en el juego; una hazaña aún más notable debido a la educación del serbio en medio del conflicto en los Balcanes durante la década de 1990.

“No tuvimos una niñez similar a la de algunos de nuestra generación de tenistas porque crecimos durante la guerra. Había muchas batallas, dificultad financiera… pero sobrevivimos”, dijo Djokovic, haciendo referencia a la guerra de tres años que fue la más sangrienta en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

“Fue realmente difícil tener éxito y tengo que agradecer a Dios por el gran apoyo de mi padre, mi madre y toda la familia”, añadió Djokovic. “Creyeron en mí y me dieron esperanza cuando enfrenté mucha incredulidad, muchas dudas".

Apoyado y también bendecido con algunos genes deportivos impresionantes (su padre Srdjan y su tío Goran eran esquiadores profesionales) Djokovic comenzó su odisea en el tenis a la edad de cuatro años.

“Veía tenis en televisión y veía la cancha de tenis (cerca del restaurante de sus padres en Kapaonik, al sur de Serbia) y mi padre me trajo una raqueta de tenis pequeña. Creo que allí es cuando siento que todos nos enamoramos del deporte”, explicó.

Djokovic llamó la atención de su primera entrenadora Jelena Gencic. “Sabía que Nole sería el mejor del mundo.

“Alguien le preguntó: '¡Hey, niño! ¿qué quieres ser cuando seas grande?' (y respondió): 'Ser el primero en el tenis profesional'. Tenía seis años”.

Esa ambición casi innata y mentalidad ganadora lo ha llevado a ganar cuatro títulos de Grand Slam en las últimas dos temporadas; en particular llevándose su primer título en Wimbledon en 2011 y su tercer título en el Abierto Australiano en la final maratónica de seis horas en Melbourne hace un año.

“La presión es un privilegio en una forma y un gran desafío para cada atleta profesional”, dijo Djokovic. “Es sólo cuestión de entenderla, madurar como jugador y obtener esa experiencia necesaria para utilizarla en los momentos adecuados a enfrentar”, dice.

“Es un privilegio porque significa que haces algo que vale. Y toda mi vida he soñado con ser lo mejor en lo que hago y que mis sueños se hagan realidad”.

El año pasado, desde un punto de vista psicológico, Djokovic tuvo mucho que enfrentar.

Además de victorias épicas en la cancha, ocurrió una gran pérdida con la muerte de su abuelo, Vladimir, el pasado abril. Una tensión emocional siguió en octubre cuando su padre fue hospitalizado por una infección respiratoria grave.

Pero también hubo más distracciones en el tour. Aparte de su estatus de celebridad (el cual disfruta) y una legión de fanáticos que le dan “mucha energía, vibras positivas y amor”, Djokovic es mentor de sus dos hermanos, Marko de 21 años y Djordje que cumple 18 años en julio. Una presencia regular en la multitud en los Grand Slams, los hermanos de Djokovic ahora hacen su camino en el juego.

“Tienen ambiciones grandiosas y me siento feliz y afortunado de poder aconsejarlos dentro y fuera de la cancha con su juego y con su psicología en la forma que puedo”, dijo Djokovic, quien está demasiado consciente del peso de las expectativas en sus hermanos debido a que su hermano mayor es el número uno del mundo.

“Todos esperan que jueguen bien y que incluso lo hagan mejor… pero cada quien tiene un camino individual que tienen que respetar y yo intento ayudar”.

Djokovic dice que tener tres hermanos lejos de casa es difícil para su madre Dijana.

“Definitivamente es desgarrador para (ella) ver a sus tres hijos irse, y ninguno de nosotros vive en Serbia… pero (mis padres) entienden que esta es la vida que escogimos y respetan nuestra decisión”, dijo el finalista del Abierto Australiano.

Mientras Djokovic continua convirtiendo sus sueños de la niñez en una realidad espectacular, es claro que sin importar en qué parte del mundo se encuentre, sus valores y corazón permanecen más cerca que nunca a su hogar.

“Trato de ser humilde lo más que puedo porque quiero tener a las personas más valiosas y más importantes en mi vida como mi familia y amigos. Son los que en realidad me mantienen conectado a la tierra y enfocado en lo que hago”.

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