La pasión de una reina por las carreras de caballos en Gran Bretaña

La monarca Isabel II heredó una ávida afición por el hipismo que también ha transmitido a la familia real
La reina Isabel II celebra en público a su yegua
Paul Gittings
Autor: Paul Gittings | Otra fuente: CNN
(Reuters) -

El príncipe Enrique prometió al miembro más reciente de la familia real que se divertiría y, si la tradición de hace siglos continua, es casi seguro que las carreras de caballos jugarán un rol prominente en la futura vida social del joven príncipe Jorge.

El amor por los caballos y las carreras de purasangres está arraigado en la Casa de Windsor; la bisabuela del príncipe, la reina Isabel II, es una de las principales dueñas y posee una serie de caballos de alta calidad.

"Adora criar caballos de carreras", dijo a CNN su gerente de carreras, John Warren.

"El negocio británico en la crianza de purasangres tiene mucha suerte de tener una mecenas como la reina".

El logro más notable de la monarca de 87 años es haber ganado la Copa de Oro en el Royal Ascot con Estimate, una potra de cuatro años guiada por el entrenador británico y 10 veces campeón, Michael Stotute.

Ryan Moore montó a Estimate cuando irrumpió en la victoria en la prestigiosa carrera del Grupo Uno en junio, la primera vez en los 207 años de historia del evento en la que el monarca británico era dueño del ganador.

Este se sumó a sus triunfos anteriores en los Clásicos Ingleses: las 1,000 y 2,000 Guineas, la Oaks y la St.Leger.

Decepciones en el Derby

Solo el Derby de Epson elude a la reina, quien fue testigo de cómo su más reciente esperanza, Carlton House, llegó en tercer lugar en 2011 luego de arrancar como favorito.

"Ella heredó el amor que su padre, el rey Jorge VI, tenía por las pistas", dijo Nick Attenborough, vocero de Great British Racing.

La Reina Madre tuvo una larga y exitosa relación con las carreras de obstáculos, en las que los caballos corren distancias más largas que en las competencias de velocidad, aquí deben hacer saltos y sortear obstáculos. Ella murió en 2002 a los 101 años, pero durante su vida tuvo 449 ganadores en su trayectoria real. La carrera Queen Mother Champion Chase, una de las principales del Festival de Cheltenham, recibió su nombre en su honor.

Sin embargo, al igual que su hija, el éxito en el evento más prestigioso —el Grand National, el equivalente al Derby en las carreras de salto— nunca dejó de ser un sueño para la Reina Madre.

Cruelmente le fue negado el éxito en la edición de 1956, cuando su caballo, Devon Loch —bajo la fusta de Dick Francis— al principio encabezó la carrera con Aintree y luego cayó inesperadamente en la pista.

Decían que el caballo se distrajo por el estruendo de la leal muchedumbre —que estaba desesperada por tener un ganador real— y perdió el paso.

'Ella busca tener ganadores'

Aunque a las carreras de caballos son conocidas como "el Deporte de Reyes", en Gran Bretaña el nombre "Deporte de Reinas" es igualmente adecuado.

Según los registros oficiales cuentan que la reina Victoria estaba tan emocionada de ver una carrera en Ascot que rompió la ventana del Palco Real, ansiosa por ver el cierre.

Ella y su tataranieta seguramente nunca se sentirían culpables por semejante comportamiento incorrecto, pero cuando Estimate se separaba del grupo durante el último octavo de milla del Royal Ascot, tenía una amplia sonrisa y tal vez el indicio de una lágrima.

"Es una emoción especial el ganar esta carrera para la reina y seguro ha sido un enorme placer", dijo Stoute en ese entonces. "A ella le encanta este juego, es una gran diversión".

"La reina ama tanto su programa de crianza que el haber ganado con una yegua y no con un potro debe haber sido una emoción aún mayor. Me dijo que estaba muy contenta y agradeció a todos los involucrados".

Se dice que su nieto, Peter Phillips, lo describió más sucintamente: "Esta es su pasión y su vida, ella está aquí cada año y busca tener ganadores".

Esa pasión se extiende a su intervención cotidiana con sus caballos y en las operaciones de entrenamiento.

Una operación formidable

"Ella les da nombre a todos sus caballos, creo… que el planear todo el proceso es una satisfacción fantástica", dijo Attenborough.

La formidable operación con los sementales reales en Sandringham y Wolferton, en Norfolk, y en Polhampton, en Berkshire, aporta cerca de 25 caballos de carreras al plan de entrenamiento cada temporada.

Uno de los animales de Sandringham es el antiguo ganador del Derby, Motivator; la reina forma parte de un grupo que usa al caballo para la cruza.

Indudablemente espera que una de sus crías pueda llevarla al éxito en Epsom luego de la decepción por el desafortunado fracaso de Carlton House hace dos años.

El último ganador real que triunfó en el Derby en 1909, Minoru, era propiedad del rey Eduardo VII, quien era famoso por su amor a las carreras y a las cosas buenas de la vida.

Cuando era príncipe de Gales, en 1900, Eduardo también tuvo éxito con Diamond Jubilee, que recibió su nombró en honor al largo reinado de su madre, Victoria.

Para la actual jefa de Estado británica emular esta hazaña representaría un logro monumental, pero no por la falta de conocimientos o de esfuerzo.

Bien informada

"Es una dueña bien enterada y entusiasta, probablemente es la mejor informada del país", dijo el entrenador en jefe, Andrew Baldwin, quien ha cuidado a varios de los caballos de la reina y sabe que tiene que tenerlos en óptimas condiciones.

El entusiasmo de la reina llega hasta las discretas visitas privadas que hace a hipódromos como el de Newbury, localizado en el condado real de Berkshire, para supervisar el progreso de sus caballos.

"La mayor parte del público no se dará cuenta de que ella está presente, paseando por el paddock; probablemente cubra su cabeza con una pañoleta", reveló Attenborough, cuya organización es responsable de la promoción de las carreras de caballos en Gran Bretaña.

Aunque la reina Isabel no cederá pronto las riendas de su operación de carreras, Attenborough confía en que encontrará a un sucesor adecuado.

"Son una familia que entiende los valores tradicionales y entiende el valor de la sucesión", dijo. "Esto se puede rastrear hasta la época de la reina Ana".

La reina Ana dispuso un terreno cercano a Windsor para fines ecuestres en 1711, que más tarde se volvería Royal Ascot.

La carrera Queen Anne Stakes, del Grupo Uno, es celebrada cada año en Royal Ascot y recibe su nombre de la monarca que influyó profundamente en la historia de las carreras de caballos.

Tanto Attenborough como el mundo de las competencias ecuestres en Gran Bretaña, esperan que el nuevo miembro de la familia real —el príncipe Jorge de Cambridge— sea igualmente un ávido aficionado.

Liderazgo real

Un regalo especial llegó al ala de maternidad del hospital de Londres en el que el príncipe nació en julio pasado: un osito de peluche vestido con el uniforme de carreras del equipo de la reina.

Por ahora, Attenborough está encantado de tener a la reina como representante del deporte, en particular porque ahora compite por la atención del público con atracciones como la Liga Premier Inglesa de futbol y deportes de equipo como el rugby y el cricket.

"Es fantástico para nosotros, ya que tiene que ser la figura más prominente de Gran Bretaña y tiene presencia en todo el mundo; es difícil para cualquier país del mundo tener un representante tan importante para su deporte", dijo.

Su caballo estrella, Estimate, probablemente regrese a Ascot el 19 de octubre para la gran final de la temporada británica de carreras, el Día de los Campeones Británicos QUIPCO, y buscará repetir su éxito anterior en una pista en la que nunca ha sido vencida durante la Copa de Larga Distancia.

Estimate probablemente enfrentará una dura competencia con caballos que son propiedad de otras familias reales como los gobernantes de los Estados del golfo, especialmente el jeque de Dubai, Mohammed bin Rashid al Maktoum, cuya poderosa operación Godolphin ha sido una de las principales fuerzas en las carreras británicas desde hace más de 20 años.

Attneborough cree que los contactos reales —entre los que se encuentran los criadores de larga tradición como el Aga Khan y la reina, que ahora competirán contra personajes relativamente nuevos como el jeque Mohammed—solo pueden servir para mantener el interés en el deporte de las pistas en el siglo XXI.

"Su participación es un impulso fantástico para las carreras británicas y europeas", dijo.

Mientras tanto, la monarca británica, a pesar de su edad, no da señas de ceder en su búsqueda incansable de la perfección de los caballos.

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