Los reflectores de las carreras de caballos apuntan hacia Alemania

'Danedream' y 'Novellist' son los dos equinos campeones que mantienen el nombre del país en lo alto del podio hípico
El 'patriarca' de los jinetes, de la cuna al establo
Autor: Francesca Cumani
(Reuters) -

Dicen que la encantadora ciudad de spas Baden-Baden, en el suroeste de Alemania, es tan bonita que su nombre debe decirse dos veces.

Con sus avenidas flanqueadas por árboles, su hermoso canal y sus impresionantes jardines, es difícil estar en desacuerdo. A mediados del siglo XIX, la ciudad se convirtió en favorita de los ricos y famosos como un destino de vacaciones. Venían a los spas, al casino "uber-elegante", a los opulentos hoteles y por supuesto a las carreras de caballos.

Se percibe como un lugar que ha resistido el paso del tiempo y se aferra orgullosamente a su tradición.

Así que tal vez no es de sorprender que atraiga a gente de mayor edad. El Grand Prix Ball, que es realizado en el mundialmente famoso Kurhaus Casino, la moda extravagante, aunque un poco anticuada y las debutantes de retrato bailando, eran un festín para los ojos. La escena en la pista de carreras no era diferente y aunque la afluencia era buena, no se compara con las de Royal Ascot y la Melbourne Cup.

Cuando estuve aquí el año pasado, el consenso era que las carreras en Alemania necesitaban un impulso debido a que los premios monetarios eran muy bajos y a que el número de potros que nacían cada año había disminuido.

En ese momento, la yegua maravilla Danedream era quien daba ese impulso, con dos victorias en el Grosser Preis von Baden, así como el King George en Ascot y el Prix de l’Arc de Triomphe (posiblemente, la mejor carrera del mundo).

Años más tarde, toca el turno de Novellist para colocar a Alemania en los reflectores. Ya ha ganado la carrera King George, el Grosser Preis von Baden y es uno de los favoritos para llevarse el Prix de l’Arc de Triomphe.

Para un país que produce en promedio solo 860 potros al año, tener estos dos caballos es una gran hazaña.

En la víspera de la carrera mejoraron mucho los precios de potros en Baden-Baden, con un impresionante aumento del 43% en el precio promedio de los caballos en comparación con el año pasado, y la mayoría de los lotes más importantes adquiridos por compradores internacionales. No hay duda de que mucho de ello puede atribuirse a las estrellas alemanas.

Mientras estuve en la venta de potros, presencié paso a paso el proceso que debe seguirse para revisar a un caballo durante la competencia, gracias al encantador Robert Dallas.

No es de sorprender que cuando se gastan decenas, incluso cientos de miles de dólares en futuros caballos de carrera, los compradores quieran asegurar que sea probable que puedan galopar.

Continué a casi 500 kilómetros al norte de Baden-Baden, en Gutersloh, hogar de Novellist y de su jinete, Eddie Pedroza.

Oriundo de Panamá, Eddie ha cabalgado en Alemania durante los últimos 20 años. Un amigo de su padre le recomendó mudarse. Nunca volteó la mirada y ahora es un amplio favorito entre apostadores y entrenadores.

De manera muy amable, Eddie accedió a cocinar para nosotros su platillo panameño favorito: plátanos machos fritos, mientras conversábamos sobre su carrera. Después de grabar, él y su esposa Kristine invitaron al equipo a un asado en el jardín.

No pudieron haber sido más acogedores y amigables ,y para ser un jinete tetracampeón en Alemania, Eddie es increíblemente modesto y discreto. Su triunfo al mando de Novellist fue muy merecido, aunque parece improbable que lo vuelva a montar en el Arc de Triomphe.

El propietario del caballo, Christophe Berglar dijo que prefiere utilizar algún jinete francés, inglés o irlandés de renombre, ya que los jinetes alemanes son amateurs. No sé si estoy de acuerdo, y tampoco, supongo, lo estaría Andrasch Starke, quien ganó el Arc montando a Danedream en 2011.

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