Surfear sin olas, una nueva experiencia en el mar de Cancún

Una escuela de surf en este destino del sureste mexicano ofrece una experiencia única arriba de tablas motorizadas
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| Otra fuente: CNNMéxico

Las apacibles aguas de Cancún quizá no eran contempladas como ideales para los amantes del surf, hasta ahora.

Aunque destinos como Los Cabos, Baja California, o incluso las playas de Oaxaca, son conocidos por su fuerte oleaje, el balneario del Caribe fue elegido para establecer la primera escuela de JetSurf, que utiliza tablas motorizadas inventadas en República Checa que permiten vivir el deporte acuático de otra forma.

"No tienes límites de la naturaleza, realmente tu sales por la mañana y no te importa cómo esté el clima allá afuera, si son olas grandes, perfecto, pero si no son olas, es un lago, también está perfecto", asegura Mark Shtern, uno de los distribuidores de JetSurf en México.

Vivir en un país sin costas como República Checa, con solo lagos y ríos, llevó a Martín Sula, un ingeniero de Fórmula Uno a proponer, "un poco en broma", el diseño de una tabla de surf con uno de sus potentes motores para competir sobre agua.

Sula tardó nueve años en crear una tabla ligera, "la primera tabla estaba muy pesada, porque era fibra de vidrio y pesaba 40 kilos", según cuenta Shtern. Hace poco más de cuatro años salió la tabla comercial con un peso de 13 kilos, alcanzando velocidades de 57 kilómetros por hora.

"Por su ligero peso puedes hacer muchas cosas como brincar, marometas; todo lo que te permite el surf en una sola tabla", señala Shtern quien lleva más de 10 años viviendo en México.

La escuela se estrena en Cancún

La tabla tiene un costo de 15,000 dólares (unos 225,000 pesos), pero si no buscas comprarla, puedes probarla y aprender a usarla en las tranquilas aguas del Caribe. 

"Una playa privada, donde no hay bañistas, no hay movimiento de lanchas y el agua te llega hasta las rodillas, eso nos facilita mucho las clases", detalla Shtern sobre la escuela de JetSurf ubicada en la Marina Chac Chic, justo en la entrada de la zona hotelera de Cancún.

Cerca de la escuela hay un club de playa para pasar el día después de las lecciones, además de un restaurante.

Una clase cuesta 1,500 pesos, dura una hora y hay un instructor personal, incluso para turistas que hablan inglés, ruso y francés.

"Prácticamente en una hora, el 99% de la gente ya se para y surfea, y si son de buen nivel, ya los podemos llevar a olas chiquitas, y ahí es cuestión de ir practicando y practicando", dice el empresario.

Shtern explica que Cancún es un sitio ideal para mostrar el JetSurf al mundo por la cantidad de turistas que viajan a este balneario mexicano, además de su cercanía con Estados Unidos, el cual buscan que sea su segundo mercado en América.

La compañía ya está en pláticas para abrir otras escuelas, teniendo en puerta destinos como Los Cabos, Puerto Vallarta, y un punto que no tiene costa, el lago de Valle de Bravo, en el centro del país.

Un deporte sin límites

Cuando salió al mercado el JetSurf, hubo críticas por el uso del motor para surfear, aunque Shtern asegura que usar esta tabla es más complejo y le exige más al cuerpo.

"Imagínate que es una ola que nunca se acaba. El surfista agarra la ola y le dura 10-15 segundos a lo mucho y se cansan mucho; aquí estamos surfeando sin parar, así que el esfuerzo es enorme".

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Para el empresario —y también competidor de JetSurf— la tabla es ideal para los surfistas que quieren mantenerse en forma y practicar en los meses en los que no hay viento.

Desde 2012, han organizado cinco campeonatos internacionales al año, siendo Cancún la próxima sede los días 24, 25 y 26 de abril, con una carrera nacional para determinar a los representantes mexicanos, además de una carrera larga de 9 kilómetros de Cancún a Isla Mujeres.

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