Mujeres de acción mexicanas 'esquivan' el miedo y disfrutan la adrenalina

Dos jóvenes se apasionan por el riesgo: hacen descenso de montaña en bicicleta, surf, 'rappel'... y otras actividades nada tranquilas
El empoderamiento de las mujeres indígenas
Autor: Sheila A. Sánchez Fermín | Otra fuente: 1

Nota del editor: Estas historias forman parte de una serie en la que mujeres destacan en deportes de riesgo que se creía solo eran masculinos.

(CNNMéxico) — El miedo no es parte de ellas, la adrenalina sí. Lorena y Ximena son dos jóvenes que encontraron en los deportes extremos un impulso para ser ellas mismas, pese a que muchos consideraron que sus actividades eran solo para hombres.

Al borde de la muerte

"Quién sabe si vaya a sobrevivir", decían algunos doctores después de practicarle una cirugía a Lorena Dromundo, que se accidentó practicando downhill —ciclismo de montaña con descensos en terrenos difíciles y peligrosos— en una de las pistas del Ajusco, Distrito Federal, en octubre de 2013.

"Estuve a punto de morir, tuve un derrame cerebral, se me partió el hígado a la mitad y apenas llegué a un hospital", relata Lorena, de 24 años, campeona nacional de downhill (2013 y 2014), en entrevista con CNNMéxico.

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Ella se recuperó y siguió con sus prácticas de bicicleta de montaña. No dejaría que el miedo la venciera.  

"Ni aún estando al borde de la muerte, no es mi intención dejarlo (el downhill). No porque esté loca, no porque me quiera suicidar o algo así. Cuando yo entré a este deporte sabía los riesgos que podía correr, tuve la mala suerte, esta vez me tocó a mí", expresa.

 

Lorena practica esta disciplina de riesgo desde que tenía 11 años, y ha ganado reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional.

Entre sus logros más destacados está el sitio 15 en que se ubicó en la Copa del Mundo en Mont Sainte Anne, Canadá 2014, y el quinto lugar en Campeonato del Panamericano en Argentina 2013. 

"Cuando lo estoy haciendo me encanta la velocidad y la adrenalina, y en un segundo plano me gusta la gente y los aproximadamente 16 países –a lo largo de Europa, Asia y Sudamérica– que he conocido gracias a la bici. Cosas que quizá si viviera una vida normal no habría hecho", relata.

El único temor de Lorena, según dice, es no ganar una competencia, ya que el miedo de caerse o lastimarse se "desvanece" al competir.

"Se te olvida todo eso, lo único que pienso en la bici es 'mantente arriba de la bicicleta, no te caigas'. No por miedo a lastimarme, sino porque quiero ganar".

Lorena se prepara porque quiere conseguir más títulos. Acudirá al campeonato nacional de downhill en Chihuahua, el 15 de marzo. Después acudirá al Panamericano en Colombia, y su siguiente reto será la Copa del Mundo, en Francia a principios de abril.

"Nunca me imaginé estar en una Copa del Mundo, y es una mezlca de todo un poco; es puro amor. Lo que hago es muchísma pasión, son miles de sentimientos mezclados", concluye Dromundo.

Ximena, de un barco en llamas a vivir sin miedo

El naufragio ocurrió en aguas del Pacífico, en julio de 2009.

La embarcación Maya, de la Marina de México, se dirigía a la cárcel de las Islas Marías (Nayarit), pero hubo una falla y entonces comenzó a quemarse. Unas 120 personas pasaron varias horas en buques salvavidas, hasta que las rescataron.

Una de ellas era Ximena Roel, una joven mexicana de la Universidad Anáhuac, que en ese momento era parte de una misión donde estudiantes acudían con familiares de los presos a Islas Marías, para ayudar en la readaptación con proyectos y pláticas.

En esos instantes, con el barco en llamas en medio del océano, también se incendió algo en el interior de Ximena.

"Esa experiencia hizo darme cuenta que la vida puede acabarse en un segundo, y empezó mi cariño y pasión por todas las aventuras extremas", dice Ximena, de 25 años, en entrevista con CNNMéxico.

A partir de lo ocurrido, cuenta, ella comenzó a dedicarle tiempo a disciplinas peligrosas, donde en cualquier momento te puedes romper un hueso.

Entre ellas downhill, paracaidismo, rappel, escalada, surf y longboarddonde se utiliza una tabla o patineta larga para hacer descensos y trucos al estilo Tony Hawk.

Además continuó con la equitación, con la que comenzó desde que tenía 6 años, y que ha llegado a practicar de forma profesional.

 

"Las emociones fuertes no me dan miedo", comenta Ximena.

"Me encanta sentir la adrenalina correr por mi cuerpo y lograr esa meta, porque una escalada en una roca es una meta. Llegar hasta arriba y sentirte orgulloso de que lo hiciste es lo padre. Luchar contra la mente y demostrarle que sí se puede", agrega.

En la actualidad, dice, se enfoca en el rappel y en la escalada. Incluso abrió una empresa de ecoturismo - llamada Maisha- junto con dos amigos, y promueven actividades como bicicleta de montaña, senderismo, escalada y alpinismo.

Desde que era niña, comenta, descubrió el gusto por la naturaleza y la aventura "explorando" en su jardín, con una mochila en donde metía una cámara, un mapa y una brújula. Pero lo hacía sola. 

"Mis amigas siempre jugaban a las muñecas o no les interesaba, empezando por mi hermana, que es todo lo contrario a mí: ella es modelo y es muy femenina, y yo soy femenina pero con el gusto por otro tipo de cosas", relata.

Cuando comenzó a practicar deportes o actividades de riesgo, recuerda, recibía comentarios poco alentadores, por el hecho de ser mujer.  

"Al principio me decían: 'pónganle algo fácil a la niña'". Algunas amigas también llegaron a decirle: "qué rara eres" o "por qué no eres un niña normal".

Incluso su madre intentó alejarla de las actividades "muy rudas", alentándola para que optara por clases de ballet u otras disciplinas, sobre todo después de ver que una herida le dejó a Ximena un "hoyo" en una de sus piernas, al practicar downhill.

"Sí me deprimí, hasta que entendí que no tenía que ser igual que ellas", dijo.

 

Hace unos tres años, Ximena se tatuó las palabras "No Fear" (Sin miedo) en uno de sus brazos, para recordar que no debe de tener miedo a ser ella misma.

"No tener miedo justo cuando la gente no te acepte, aunque tengas gustos, actividades o pasiones diferentes… porque al final cada quién tiene una misión en la vida y esa misión es importante que la sigas", dice.

Ximena tiene la expectativa de viajar por el mundo para conocer lugares "desconocidos" y grabar sus aventuras, para mostrarle a la gente lugares increíbles.

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"A mí me decía mucha gente que no iba a poder vivir de los que me gustaba… y justo les demostré a muchas personas que logré lo que quería", concluye.

 

 

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