Se acabaron las esposas resignadas

La tendencia de las esposas actuales es la de no apoyar a su marido al destaparse sus escándalos; Hillary Clinton y Ruth Madoff han tenido que enfrentar el escarmiento público por sus maridos.
Bill Clinton  (Foto: CNN)
WASHINGTON (CNN) -

Apoyar al marido tras un escándalo parece ser una tendencia cada vez menos presente en mujeres estadounidenses que deben enfrentarse al escrutinio público.

Este mes las esposas de al menos dos hombres públicos que fueron descubiertos engañando -sexual y financieramente- declararon abiertamente que la conducta de sus maridos es, en efecto, bastante escandalosa.

Ruth Madoff, reaccionando ante la condena de 150 años en prisión de su marido Bernard por estafar a inversores con un generalizado esquema Ponzi, dijo que se sentía "avergonzada" y "engañada" por un hombre al que había conocido por medio siglo.

"El hombre que cometió este horrible fraude no es el hombre al que conocí por todos estos años", dijo en un comunicado publicado poco después de que su esposo fuese sentenciado el lunes.

La semana pasada, después de que el gobernador de Carolina del Sur, Mark Sanford, admitiera con lágrimas en los ojos una relación extramarital con una mujer en Argentina, su esposa, Jenny -quien no estuvo a su lado durante su confesión pública- dejó pocas dudas respecto a su parecer.

"Su carrera no es asunto mío", dijo a reporteros en una residencia vacacional. "El va a tener que preocuparse de eso. Yo estoy preocupada de mi familia y la situación de mis hijos", agregó.

Analistas políticos comentaron que la nueva actitud refleja un cambio social y generacional, al menos para algunas mujeres en Estados Unidos.

"El viejo modelo no funcionaba", explicó Karlyn Bowman, analista de opinión pública del American Enterprise Institute.

La imagen de la mujer llorosa escondida tras lentes oscuros junto a su marido mientras él develaba sus pecados al mundo era "intensamente vergonzosa" y algunas mujeres están decidiendo que ellas no tienen que seguir ese camino, agregó.

"Puede ser que las mujeres simplemente sienten que pueden hacer lo que quieran", precisó Bowman.

Por supuesto, la esposa sumisa sigue siendo un pilar público para muchos hombres enfrentados a un escándalo. Un claro ejemplo de ello es la mujer de Eliot Spitzer, ex gobernador de Nueva York, Silda, cuyo silencio se volvió a favor del político cuando admitió frecuentar prostíbulos.

No hace mucho la entonces primera dama, Hillary Clinton, estuvo junto a su marido, el presidente Bill Clinton, cuando se destapó su romance con la practicante Monica Lewinsky en la Casa Blanca, a fines de la década de 1990.

Pero más recientemente Elizabeth Edwards, cuyo marido John Edwards se postuló para la presidencia como demócrata el año pasado, se refirió públicamente a su infidelidad mientras promocionaba sus memorias "Resilience".

Edwards, quien está luchando contra el cáncer, comentó en el talk show de Oprah Winfrey su impresión al enterarse de que su marido había continuado un romance con una Rielle Hunter, quien formaba parte de su equipo de campaña, tras confesarle en diciembre del 2006 que se había acostado con otra mujer.

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"Todo el trabajo que habíamos hecho, toda la confianza que habíamos intentado construir durante el último año, todo tirado por la ventana", expresó.


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