Pirata somalí gana 2.4 mdd en secuestros

Saeed Yare lleva una vida de lujo gracias a los pagos de rescate por los ataques a tripulaciones; asegura que el objetivo de los piratas es económico, y no torturar o matar a sus rehenes.
banco  (Foto: CNN)
BOSASSO, Somalia (CNN) -

Sólo dos años después de decidirse a ingresar a la desenfrenada piratería cerca de la costa de Somalia, Saeed Yare ha acumulado millones de dólares.

Apoyado sobre la puerta de su lujoso Toyota Landcruiser, uno de los últimos modelos en la ciudad costera de Bosasso, Yare da una pitada a su cigarrillo.

"Ser pirata no es tarea fácil. Juegas con tu vida, pero yo disfruto de ser un magnate de la piratería", dice el delgado hombre de 27 años, vestido en un elegante traje que según él es italiano.

"El negocio de la piratería es como un sillón presidencial. Una vez que pruebas su comodidad no quieres levantarte una vez. Un amigo mío murió en una reciente operación naval -pero dejó un millón de dólares-", dijo Yare, refiriéndose a un frustrado intento de rescate que dejó cuatro ciudadanos estadounidenses muertos.

Yare dijo haber ganado 2.4 millones de dólares en el 2010: 1.2 millones de dólares tras invertir en el emprendimiento que dio lugar al secuestro del buque Asian Glory de bandera británica, otros 700,000 dólares con el buque cisterna Al Nisr Al Saudi y 500,000 dólares con el navío búlgaro Panega.

"Gané más dinero luego de invertir en dos operaciones y participando personalmente en otro secuestro, todos ellos exitosos", dijo Yare.

"Usé parte del dinero en armas, guardaespaldas privados, autos de lujo, camiones, un barco y tres residencias. Y todavía tengo suficiente hasta que se secuestre otro barco", añadió el pirata.

Pandillas de piratas armados han ganado millones de dólares arremetiendo contra embarcaciones en la vasta extensión del Océano Indico, al sur hasta las islas Seychelles y hasta India al este.

Yare abandonó el lucrativo comercio de khat, el camino del éxito garantizado para amasar una fortuna en este país del Cuerno de África, cuando vio a ex pescadores enriquecerse aún más con la piratería.

Se hizo amigo de un pirata que le aconsejó "invertir" 80,000 dólares para ayudarlo a llevar a cabo un secuestro y esperar un rendimiento de 50% de 120,000 dólares una vez pagado el rescate.

"Me sentí inspirado a volcarme totalmente a la piratería en 2009. Primero, zarpé a altamar con ellos y secuestramos un buque cisterna saudita que nos hizo chuparnos los dedos", dijo Yare.

Yare fue obligado a adoptar el oficio de pescador de su padre a los nueve años y se esperaba que contribuyera a los ingresos de la familia cuando llegara a adolescente.

Comenzó a vender khat después de ahorrar lo suficiente para importar un cargamento del estimulante de la vecina Kenia.

Pero la rentabilidad del 300% de la venta del ligero narcótico no fue suficiente para el ambicioso joven, que se volcó a la piratería para alimentar un extravagante estilo de vida.

Las pandillas tienen una fórmula acordada para dividir su botín: los secuestradores reciben un 50%, los inversores reciben 35%, y los guardias a bordo del barco reciben el 15% restante.

Yare dijo que el objetivo de los piratas era puramente económico, no torturar o matar a sus rehenes. El asesinato de cuatro estadounidenses cuando fuerzas especiales intentaron rescatarlos fue porque los que los retenían fueron puestos contra las cuerdas, dijo el hombre.

Sin embargo, Yare emitió una escalofriante advertencia para las tripulaciones de cualquier buque surcoreano y ruso que sean capturados.

La marina de Corea del Sur rescató un buque surcoreano de productos químicos secuestrado por bucaneros somalíes en el Mar de Arabia, capturando a cinco piratas y matando a ocho.

En un incidente separado, las fuerzas rusas dejaron a 10 piratas a la deriva sin equipamiento de navegación ni muchas esperanzas de supervivencia después de abordar un buque cisterna que la pandilla tuvo como rehén.

"Las operaciones de rescate surcoreanas y rusas no nos afectaron, pero (...) debemos vengarnos. Vamos a matar a tripulaciones rusas y surcoreanas hasta que sus marinas detengan sus ataques", dijo Yare.

La riqueza de los bandidos ha elevado el costo de vida en ciudades piratas costeras como Garad, Hobyo y Hardheere, pero las pandillas son filantrópicas con los menos afortunados, añadió Yare.

"Les damos a los residentes 200,000 dólares cada vez que un barco es liberado para permitirles lidiar con el cambio de vida. Esta cantidad les llega por medio de funcionarios locales como los ancianos del clan", dijo el pirata.

Pandillas de piratas de otras zonas son forzadas a compartir los rescates con rebeldes islamistas Shabaab, los representantes de al-Qaeda en el este de Africa.

"Nuestros colegas en otras ciudades les dan dinero a islamistas para seguir con su negocio. Al Shabaab es solo otro grupo pirata, los islamistas son parásitos", dijo Yare.

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