La vida después de Wall Street

Por convicción o necesidad, analistas y vendedores financieros eligen empleos de los más variados; expertos consideran que la industria financiera no verá más contrataciones a la brevedad.
Corredores  (Foto: CNN)
NUEVA YORK (CNN) -

En sus 23 años como banquero, Adam Greene recorrió el mundo cerrando acuerdos por miles de millones de dólares con enormes bancos y empezó su propia firma de asesoría. Pero en 2006 cambió su BlackBerry y elegantes trajes por una Biblia y un atuendo de clérigo." Lo percibí claramente: ‘Es momento de responder a este llamado'", dijo quien ahora es un reverendo y decano de vida espiritual en la Escuela Secundaria Episcopal en Bellaire, Texas.

Greene terminó su carrera en Wall Street justo antes de que el sector estallara.

Pasó un año estudiando teología antes de tomar un puesto en la escuela de 664 estudiantes cerca de Houston, donde supervisa la educación religiosa, el programa diario de la capilla y el servicio comunitario.

"Estoy más ocupado que nunca, eso es seguro", dijo el clérigo de cabello oscuro.

Puede que la elección de carrera de Greene sea excepcional. No obstante, hay muchos otros que se han dedicado a trabajos completamente diferentes en los últimos años mientras continúan las secuelas de la crisis financiera internacional.

Dado el aspecto desolador del mercado laboral, algunos trabajadores han dejado de enviar sus currículos, realizar llamadas que no son devueltas e ir a entrevistas que no conducen a nada.

Greene, de 46 años, hizo hincapié en que su decisión de dejar Wall Street no tuvo nada que ver con la contracción de la industria. Sintió la necesidad de ordenarse como sacerdote desde la universidad, y dejó las finanzas para perseguir su sueño.

Pero, no todos los expatriados de Wall Street han tenido tanta suerte.

Con poco más de 7.6 millones de empleados, la fuerza laboral de la industria financiera de Estados Unidos está en el nivel más bajo desde enero de 1999, según datos del Gobierno.

El recuento de la industria está 9% por debajo del nivel máximo de 8.35 millones registrado a fines de 2006.

Los trabajadores se preparan para nuevos recortes mientras los bancos a duras penas contabilizan ganancias con base en menos ingresos. Y muchos puestos en el sector financiero, desde cajeros a corredores de bonos, son reemplazados por computadoras.

Goldman Sachs Group Inc,, Morgan Stanley, Credit Suisse Group AG, UBS AG y Barclays PLC son algunos de los grandes bancos que planean reducir miles de puestos de trabajo, luego de decepcionantes reportes de ingresos.

Expertos dicen que a diferencia de anteriores ciclos de auge y decadencia, puede que la industria financiera no vea más contrataciones a la brevedad.

"En el pasado, las corredurías solían despedir a 5,000 corredores un año y luego contratar a otros 5,000 el año siguiente. Eso no es lo que estamos viendo esta vez", dijo Ernest Patrikis, socio en la firma de abogados White & Case, que pasó 30 años en la Reserva Federal de Nueva York.

El ojo de la tormenta

Si la industria financiera se contrae de forma más permanente, tal como sugieren algunos, sus trabajadores no lo han entendido a tiempo. Muchos de los despedidos desde 2006 siguen sin empleo y están en busca de un puesto en el mismo sector.

El desempleo en los servicios financieros ha sido del 6.7% en promedio en los últimos 12 meses, muy por debajo del índice de desocupación general de Estados Unidos, pero más del doble que cuando estalló la crisis.

Algunos no regresan en absoluto.

"Me dije: ‘Estoy acabada, este es un gran descalabro'", afirmó Rina Lazar, ex analista de Merrill Lynch, vendedora de fondos de inversión y gestora de financiamiento antes de renunciar en 2008.

Ahora usa las mismas capacidades para vender productos y utensilios de cocina para una compañía llamada The Pampered Chef.

Lazar, quien ha ganado un viaje a Hawai por ser una de las mejores vendedoras de la firma, gana menos que en Wall Street, pero está más feliz y motivada, y tiene más tiempo libre.

"Estaba ganando seis cifras (al año) a los 23 años. En aquel momento, mi carga de horarios era una locura y no tenía vida. Estoy contenta de haber cambiado de rubro. Estoy mucho más feliz ahora", dijo Lazar, quien ahora tiene 30 años.

En algunos casos, banqueros y operadores optan por empleos de los que se habrían burlado hace un año o dos.

Rich Rothaar, de 27 años, se fogueó en Wall Street vendiendo derivados extrabursátiles, un producto solicitado en los años previos a la crisis. Pero en el punto máximo de inestabilidad en 2008, perdió su trabajo.

Dos años más tarde, sin posibilidades laborales a la vista, Rothaar decidió ensuciarse las manos, literalmente: abrió una franquicia de limpieza de extractores de cocinas cerca de su ciudad natal en Long Island.

"En Wall Street no había camaradería, nadie que te ayudara. Se volvió realmente despiadado. Ya no era un lugar divertido para trabajar", sostuvo.

Rothaar dice que su trabajo día a día puede ser mundano y frustrante, pero disfruta de ser un emprendedor exitoso.

"En Wall Street era mucho más fácil y ganaba más dinero, lo cual era genial. Pero también era muy insatisfactorio. Se siente bien crear una empresa, tener algo más tangible que sólo gestionar contratos todo el día", aseguró.

Carrie Luckner-Zimmerman, quien dejó su puesto como operadora bursátil para convertirse en pastelera, reflejó ese parecer.

"Solía ver esos programas de pastelería gourmet por televisión y decirme: ‘Estaría muy bien aprender a hacer esas tortas, hacer algo con mis propias manos y crear algo tangible, en vez de sólo operar'", dijo.

Luckner-Zimmerman renunció al fondo de inversión Satellite Asset Management en mayo de 2008. Pasó varios meses aprendiendo técnicas de pastelería en Le Cordon Bleu en París y el Instituto Culinario Francés en Nueva York antes de lanzar su propia compañía, Petit Paris Patisserie, en 2009.

Ahora vende masas francesas y pan artesanal en eventos y mercados de productores agrícolas.

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Para cuando levantó vuelo con su nuevo negocio, Satellite Asset Management había empezado a liquidarse.

"La situación no lucía tan prometedora y era un poco estresante. Me animé, y si no hubiera tomado la decisión habría quedado sin empleo", comentó acerca del fin de sus nueve años en el sector financiero.

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