El control de calidad, “está en chino”

Tras la campaña sobre la peligrosidad de sus productos, las firmas asiáticas idean nuevas medid ahora China usa como bandera a esas empresas, y dice que "hasta el exigente Japón" está content
En Fusheng los empleados se someten a constantes desinfeccio  (Foto: )
QINGDAO, China (AP) -

Primero se someten a una ''ducha de viento''. Protegidos con overoles y botas de caucho, los empleados de la empresa Fusheng Food Co. se colocan en fila en un pasillo mientras unas pistolas de aire retiran el polvo de su vestimenta. A continuación sumergen los pies en un desinfectante y se ponen gorras, guantes y máscaras quirúrgicas.

Sólo después de todo ese proceso pueden entrar a un cuarto frío donde se encuentra almacenado el salmón de Alaska que será consumido en Estados Unidos y el bacalao ruso para los restaurantes McDonalds en Japón.

Según Fusheng Food, una empresa de propiedad japonesa, el pescado ha sido sometido a varias pruebas en busca de más de 100 químicos prohibidos.

''Puedo afirmar con toda confianza que nuestra comida es excelente y la más segura en el mundo'', aseguró el director general Zhong Yuhua a una serie de periodistas que fueron invitados por el gobierno para una visita a tres exportadoras de alimentos en la provincia de Shandong, al sureste de Beijing.

Fusheng forma parte de la élite de una industria exportadora que con frecuencia, con la ayuda de compañías extranjeras, ha mejorado la calidad de sus productos para cumplir con las normativas impuestas por los países importadores.

El gobierno chino, en su empeño por reparar la marca ''Hecho en China'' tras el escándalo mundial por la producción de cientos de miles de productos defectuosos, está utilizando como bandera a estas empresas para devolverle la confianza al consumidor y mejorar al resto de la industria.

''Las empresas extranjeras han hecho un buen trabajo. Pueden desempeñar un papel líder. Otras empresas pueden aprender de su sistema gerencial avanzado para promover el control de calidad'', dijo Huang Kunlun, el vicedirector ejecutivo del centro de prueba de productos del Ministerio de Agricultura.

La reputación de la industria de exportación de alimentos de China, un mercado de 31,000 millones de dólares al año, se vio muy perjudicada por los incidentes de unos químicos que aparecieron en alimentos para mascotas y pasta de dientes, así como medicamentos prohibidos en pescados.

Otros exportadores se han visto golpeados por el retiro de productos del mercado o alertas sobre productos chinos, desde llantas hasta cunas y juguetes impregnados de un plomo peligroso.

Las autoridades estadounidenses restringieron la importación de langostino chino, anguila y tres tipos de pescado en julio, luego de hallar restos de medicamentos prohibidos en algunos cargamentos. Los funcionarios chinos tildaron la medida de excesiva. En septiembre funcionarios norteamericanos le dieron luz verde a un proveedor chino para que reiniciase sus operaciones.

En Fusheng los visitantes veían a los empleados ataviados con todo tipo de vestimenta de protección empacando el salmón de forma ordenada. Las zonas públicas eran limpiadas con ahínco. En los baños había carteles pidiéndole a los empleados usar un desinfectante después de lavarse las manos.

Las condiciones en el resto de la industria varían de sobremanera, desde las empresas que cuentan con equipos último modelo y someten sus productos a una rigurosa inspección hasta las compañías que son acusadas emplear materiales más baratos y dejar la higiene a un lado.

Las autoridades chinas argumentan que los casos de alimentos defectuosos apenas son una pequeña fracción de lo que producen los procesadores del país.

Inclusive antes del reciente escándalo, los reguladores chinos estaban enviando a contingentes de gerentes para estudiar las plantas de los principales exportadores de China.

''Muchas personas de otras empresas del país vinieron a ver como garantizamos la calidad de los alimentos'', dijo un vocero de Longda Food Group Inc., quien sólo dio su apellido, Jiang. ''El año pasado tuvimos 200 grupos de visitantes''.

Longda, que tiene asociaciones con empresas japonesas, dice que el 90% de sus 203 millones de dólares en exportaciones fueron a parar el año pasado a Japón. Ello incluyó pasabocas de vegetales y 5,000 toneladas de salchichas de Viena.

La provincia de Shandong es el corazón de la industria de exportación de alimentos de China y cuenta con vínculos muy cercanos a Japón y Corea del Sur, separada por una corta travesía en ferry por el mar Amarillo.

Sus 2,600 exportadores de alimentos venden pollo, vegetales, pescado y dumplings. Una tercera parte de sus exportaciones de 3,500 millones de dólares en los primeros cinco meses del año fueron a Japón, según el gobierno. Otros mercados relevantes son Estados Unidos y Gran Bretaña.

La gente que trabaja en la industria asegura que los estándares en Japón son los más exigentes del mundo, lo que obliga a las empresas chinas a mejorar su control de calidad si quieren entrar a ese mercado.

''Los estándares japoneses para los alimentos importados son elevados, quizás demasiado'', dijo Zhong, un veterano que lleva en el mercado tres décadas. ''Puede que haya razones políticas de fondo, tales como que Japón quiere proteger a sus granjeros. Pero no tenemos otra alternativa más que la de cumplir con esos estándares si queremos estar en ese mercado''.

Alrededor de 600 empresas en Shandong tienen la licencia para aprobar ellos mismos sus productos sin la necesidad de una inspección gubernamental. Los resultados que produzcan los laboratorios de esas empresas son suficientes para que puedan ser exportadas, dijo Jiang.

Sin embargo, el sistema no está exento de errores, y a veces productos que pasan la prueba no pasan el examen gubernamental, agregó. ''Ocurre, pero no es usual'', dijo.

 

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