Ayudan a Myanmar con barras de chocolate

La junta que gobierna al país, azotado recientemente por un ciclón, criticó la ayuda recibida; afirmó que su población puede mantenerse por sí misma sin las golosinas donadas por otros paíse
Un editorial publicado por un diario controlado por la junta
RANGÚN (CNN) -

La junta de Myanmar criticó la ayuda recibida desde el exterior el jueves y las demandas de los donantes para que se permita el acceso al delta del Irrawaddy, agregando que los 2.4 millones de víctimas del ciclón Nargis podían "mantenerse por sí mismos".

"La gente de Irrawaddy puede sobrevivir por sí misma sin barras de chocolate donadas por otros países", dijo el diario Kyemon en un editorial escrito en lengua birmana.

Este diario, como todos los medios, es estrechamente controlado por el Ejército y se piensa que refleja el pensamiento de los más altos mandos militares, quienes hasta ahora habían dado señales de una creciente aceptación de la asistencia exterior, aunque a regañadientes.

El editorial también acusa a la comunidad internacional de tacañería, haciendo notar que 201 millones de dólares prometidos por Naciones Unidas estaban aún lejos de estar completados unas cuatro semanas después del desastre que dejó 134,000 muertos o desaparecidos.

Las cifras de ayuda muestran un agudo contraste respecto a las del tsunami del 2004 en el océano Indico, cuando gobiernos extranjeros prometieron ayuda de 2,000 millones de dólares a una semana del desastre.

"Myanmar necesita cerca de 1,000 millones de dólares. Lo prometido supera los 150 millones, menos que los 201 millones de dólares mencionados por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, como ayuda de emergencia", señala el editorial, criticando además a su archienemigo Estados Unidos.

"Hay un país enorme que incluso extendió sus sanciones económicas sobre Myanmar, aunque ya se sabía que a Myanmar se le venía una poderosa tormenta", añadió.

El tono del editorial contrasta con recientes elogios a la ayuda de la ONU, aunque llega después de una oleada de críticas contra la extensión del arresto domiciliario de cinco años que la junta ha impuesto a la líder de la oposición, Aung San Suu Kyi.

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