Peluquerías contra violencia doméstica

Un grupo de salones de belleza en Nueva York buscan persuadir a las mujeres que denuncien; el proyecto busca ser la primera línea de defensa contra los abusos en el hogar.
Las mujeres se sienten seguras en los salones. (Especial)
NUEVA YORK (AP) -

Un grupo de salones de belleza en una zona hispana de Nueva York lanzaron un programa para persuadir a las mujeres a que denuncien cualquier caso de violencia doméstica, un problema particularmente agudo en esa comunidad.

Las mujeres se sienten seguras en los salones, dijo Ana González, de 24 años y administradora del salón de belleza Divas, en el barrio de Washington Heights. ''Ellas saben que pueden decir todo lo que quieren''.

El proyecto piloto en Divas fue creado por Ingrid Domínguez, directora de una agencia de servicios familiares financiada por la municipalidad en Washington Heights y Central Harlem. Dijo que se le ocurrió la idea tras observar a una mujer en un salón hablar con su peluquera acerca de abusos en su hogar.

Es parte de un creciente esfuerzo nacional basado en la idea de que los salones e belleza y las peluqueras pueden a veces ser la primera línea de defensa contra la violencia hogareña.

Domínguez dijo que ella pensó que si su agencia podía entrenar a empleadas de salones de belleza, sus consejeros podían trabajar en casos de los que, de otra forma, no conocerían.

En otras partes del país, Cut It Out, una organización basada en Birmingham, Alabama, fue creada en el 2000 para usar los salones de belleza como nexos entre víctimas y recursos de prevención de violencia doméstica. Se ha expandido a 50 estados y distribuye materiales informativos a una red de salones participantes.

El programa creado por Domínguez se centra en salones en Washington Heights. Cinco salones han pasado ya por el entrenamiento y otros están siendo reclutados. Tanto hombres como mujeres están involucrados en el programa.

Aunque funcionarios municipales dicen que los delitos mayores de violencia doméstica han disminuido, existe una gran preocupación acerca del problema en la comunidad latina.

Mujeres en Washington Heights aún marchan vestidas de novia en honor a Gladys Ricart, asesinada el día de su boda en 1999 por un ex amante, un prominente empresario local dominicano. Su juicio reveló tendencias violentas que habían sido ignoradas a causa de su posición social.

''Ha llamado un poco la atención sobre lo que está sucediendo'', dijo Domínguez de la muerte de Ricard. ''El problema está ahí, pero la gente simplemente mira a otra parte''.

 

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