Los fondos de México exploran el mundo

¿Quién se conforma con inversiones en el país si puede tener ganancias en mercados internaciona BBVA-Bancomer, Banamex y HSBC son algunos que se mueven para lanzar fondos en el extranjero.
El principal objetivo de invertir fuera de México sería logr
Roberto Morán

Si alguien hubiera invertido 100,000 pesos en la Bolsa mexicana, habría ganado 51,000 en los 12 meses a partir de septiembre de 2006, con todo y las bajas registradas en agosto y septiembre de 2007. ¿Cuánto más puede durar esa buena racha? No es que se vaya a terminar ya, pero los fondos de inversión mexicanos están buscando nuevas oportunidades en el resto del mundo, para no depender por completo de lo que pase en el país.

En los últimos meses de 2007 se multiplicarán los anuncios de nuevos fondos de inversión que utilizan instrumentos extranjeros, para diversificar su portafolio y permitir que los clientes no estén expuestos sólo al riesgo de México. Los primeros en la fila son los operadores de Compass Group, empresa que presentará los fondos Emer V y Emer D, de renta variable y deuda internacional, respectivamente. La idea es permitir que un inversionista mexicano coseche las ganancias que se esperan en mercados emergentes tan diferentes como Perú y la República Checa.

A mediados de año, BBVA-Bancomer presentó sus fondos para invertir en los mercados emergentes de Asia y Europa. Banamex estudia lanzar fondos también en esos mercados, porque sus instrumentos en el extranjero se limitan a los mercados desarrollados. En HSBC confirman que podrían lanzar pronto un fondo con instrumentos internacionales.

“Vivimos un parteaguas, porque veremos más fondos en el extranjero”, explica Roberto Cano, director de Principal Financial y vicepresidente de la Asociación Mexicana de Intermediarios Bursátiles (AMIB). Según sus datos, apenas 4 o 5% de los activos de los fondos de inversión están en instrumentos internacionales. Esto hace que el inversionista esté todavía expuesto a lo que suceda en la Bolsa Mexicana de Valores.

La Bolsa mexicana ha dado rendimientos “casi pornográficos” en los últimos dos años, explica Juan Musi, y por eso los fondos de inversión han podido captar recursos de los usuarios nacionales, que esperan ganancias similares. Pero como rezan los eslogan de los mismos fondos, los rendimientos pasados no garantizan rendimientos futuros.

La Bolsa ha crecido tanto gracias a que “México ha hecho muy bien la tarea”, asegura José Ignacio Armendáriz, director de Compass Group. Los inversionistas entonces han comprado acciones impulsando su precio, porque se ha controlado la inflación, ha habido una relativa estabilidad económica que ha permitido que crezca el poder adquisitivo de la población y se ha dado una política disciplinada, lo que genera oportunidades para las empresas que cotizan en la Bolsa, prosigue Armendáriz. A reserva de que se den algunas reformas que todavía faltan –como la energética o una fiscal más profunda que la aprobada en septiembre–, el país ya no tiene una perspectiva de crecimiento tan alta como antes.

Lo que vivió México en los últimos cinco años se puede repetir en otros mercados emergentes, como Perú, la República Checa o Vietnam. Ésa sería la justificación para invertir en fondos que depositan parte de sus recursos en esas naciones. “Son países que están como estábamos nosotros hace cinco o 10 años. ¿No te gustaría montarte a ese tren que parece que está arrancando cuando México ya está llegando a su destino?”, dice Armendáriz, para justificar la creación de los nuevos fondos.

Los fondos de BBVA-Bancomer y los de Compass Group reflejan un cambio de tendencia. Hasta ahora, los fondos habían invertido en índices como el de la Bolsa de Nueva York (el Standard & Poor’s 500) o en deuda de gobiernos y empresas de países desarrollados. Es el caso, por ejemplo, de los fondos internacionales de Stanford, Principal Financial y Banamex.

Esto se ha dado porque los operadores no han considerado necesario todavía diversificarse para entrar a más mercados emergentes. “Los mercados de ese tipo todavía no tienen tanto sentido para el inversionista mexicano, porque ya está en un mercado emergente (México)”, explica Martín Muriel, subdirector de Fondos de Inversión de Banamex, quien concede que podría armar un portafolio de ese tipo, porque los clientes ya lo están solicitando.

“Depende del cliente cuánto se diversifican los fondos”, confirma Roberto Cano. “Los índices están bien para empezar la diversificación, pero son un commodity (un bien sin mucha diferencia respecto de otros artículos)”, de manera que, a medida que los clientes empiecen a buscar más opciones, los operadores se verán obligados a conseguirlas.

Principal tiene los fondos internacionales PrincGB, que invierte en bonos corporativos y de gobierno de entre 150 y 170 emisoras de Estados Unidos y Europa, y Prinari, un fondo en Estados Unidos. Estos portafolios ya cumplen con la función de diversificar las inversiones de un usuario mexicano.

Huevos y canastas

El principal objetivo de invertir fuera de México sería lograr que el portafolio estuviera diversificado, para que cuando unos instrumentos bajen, otros suban. “Los inversionistas ya entienden que no se deben poner todos los huevos en una misma canasta, pero luego cometen el error de poner todas las canastas en una misma camioneta”, comenta Armendáriz. Se refiere a que tal vez un inversionista diversifica sus inversiones comprando fondos en México, Perú o Argentina, sin darse cuenta de que las bolsas de esos tres países se mueven casi siempre en la misma dirección, influidos por el mercado bursátil estadounidense.

La propuesta de Compass es formar un portafolio que incluya países diversos, que dependan de diferentes elementos en sus variaciones. Así, se incluyen inversiones en Perú, cuyo mercado varía cuando suben o bajan los precios de materias primas como el cobre, y también de India e Indonesia, que dependen de la competitividad de su mano de obra, así como en países emergentes de Europa, con industria naciente.

Para encontrar las oportunidades de inversión, Compass Group confía en cinco diferentes gerentes que se encargan de analizar cada instrumento (Alliance Berstein, Ashmore, Axa Rosenberg, Rextier y TBC).

Principal también busca que los fondos en el extranjero se muevan por factores independientes de los que influyen en el mercado mexicano. Cano explica que sus fondos tienen una correlación baja o negativa con respecto al índice de precios y cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores (el IPC). Una correlación baja entre un instrumento y otro se da cuando el movimiento en uno no se da en la misma proporción que en el otro y una correlación negativa significa que cuando un instrumento sube, el otro baja. 

Si México está perdiendo velocidad, ¿habría que dejar de invertir aquí? La respuesta corta de todos los operadores es no. “Es un país en el que hay que estar”, comenta Armendáriz. Pero su Bolsa representa apenas 6% del valor de las bolsas de los países emergentes y 0.5% del mundo, agrega Luis Martínez, director de Inversiones de Compass Group. “¿Estarías dispuesto a concentrarte en un portafolio para estar sólo en 0.5% de las oportunidades del mundo?”, pregunta.

Para alejar posibles reticencias a invertir en países desconocidos, Armendáriz y Martínez dicen que los diferentes mercados en los que diversificarán sus fondos son de naciones que se han vuelto más disciplinadas en términos financieros y económicos. “Cada día se tiene más cuidado para que los inversionistas dispongan de información veraz, correcta y oportuna”, asegura Armendáriz. Ejemplifica que las naciones emergentes de Europa están obligadas a mantener bajas tasas de interés, políticas fiscales disciplinadas y estabilidad del tipo de cambio. “Los países que están haciendo bien su tarea ya no tiene que sufrir por culpa de los que no la hacen”, dice el directivo de Compass Group. Y ésa sería la garantía de que los mercados emergentes ya no son tan peligrosos como demostraron serlo en los años 90.

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