¿Qué ven los fondos en México?

Poco a poco, se han posicionado en el escenario del capital privado. ha aumentado disposición de aceptar los requisitos de rentabilidad y control de un socio financ
El equipo de Carlyle, encabezado por Joaquín Ávila (extremo  (Foto: )
Luis Perezcano

El mercado de capital privado mexicano ofrece oportunidades excepcionales. Fernando Fabre, de Endeavor, y yo realizamos esta declaración en nuestro trabajo Desarrollo e impacto del capital privado en México en julio de 2005. Las siguientes razones son la base de nuestra afirmación:

En primer lugar, México atraviesa por un periodo de casi 10 años de estabilidad macroeconómica. Esto se debe a varios factores: un manejo estricto de las finanzas públicas; tasas decrecientes de inflación; un régimen de tipo de cambio flotante; la disminución de la deuda externa y el crecimiento de reservas internacionales (hoy el endeudamiento externo neto es negativo); una fuerte base de ahorro interno que crece a paso acelerado gracias a la reforma del sistema de pensiones introducida por el presidente Ernesto Zedillo; mercados de capitales prósperos y cada vez más profundos (en especial, los mercados de renta fija) como lo muestra la curva de rendimiento de riesgo soberano denominado en pesos, que en la actualidad se extiende a 30 años, con tasas de un dígito;1 y, por último, la calificación de grado inversión que ha mejorado desde marzo de 2000.

Ha sido un avance importante en la solución de ciertos problemas que a lo largo de la historia han dificultado el desarrollo del capital privado en México. En el pasado, por ejemplo, el flujo del dinero del gobierno para el capital privado era insuficiente e irregular. En la actualidad, el gobierno ha creado un fondo de fondos administrado profesionalmente que concentró la cartera de capital privado de cuatro instituciones que invirtieron en el pasado. Además el fondo de fondos ha destinado más de 250 millones de dólares de dinero fresco al apoyo de nuevos gerentes exitosos que invierten en México.

El marco legal y regulatorio ha mejorado; la nueva Ley del Mercado de Valores aprobada en 2005 fortaleció los derechos de los accionistas minoritarios y prevé la celebración y cumplimiento de acuerdos que, en el pasado, eran ilegales; se introdujeron otras mejoras en la legislación destinadas al beneficio de la industria, como una nueva Ley de Quiebras y cambios a Ley de Sociedades de Inversión y la Ley de Empresas de Seguros. El desarrollo del mercado de capital, en general y de las ofertas públicas iniciales (OPI), en particular, se beneficiarán con estas iniciativas. Los mercados bursátiles comenzarán a desarrollarse como consecuencia de una mayor actividad en el mercado de capital privado, y no necesariamente a la inversa.

Las oportunidades de inversión están al alcance de la mano. Cuando se combina una economía estable con una dinámica demográfica atractiva, se obtiene un gran número de posibilidades en una gran variedad de sectores como la venta minorista (detallista), vivienda, industrias relacionadas a los alimentos y bebidas, servicios financieros, telecomunicaciones, turismo, infraestructura, traslado de actividades al exterior (off-shoring), bienes raíces, etc. Ser vecino del mercado de consumo más grande del mundo, en el que se encuentra una parte importante de la creciente población hispana, ofrece oportunidades de negocios transfronterizos y la posibilidad de explotar las relaciones comerciales y oportunidades de mercado entre México y Estados Unidos.

Fondos internacionales y locales se han posicionado, poco a poco, en el escenario del capital privado. Existen fondos internacionales con presencia local, como Advent, que en su tercer fondo levantó 1,000 millones de dólares, y Carlyle, que acaba de cerrar su segundo fondo. Existen fondos extranjeros que se asocian a empresas locales como Zephyr y Nexxus, Discovery y Protego, Darby y BBVA. Hay administradores locales que decidieron lanzarse solos, como Industrial Global Solutions, Fondo MIF y Nafta Fund. La Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap) supera en la actualidad los 25 asociados y el número de miembros está creciendo. El grupo de empresas que han buscado o buscan su lugar en el escenario local incluye a Southern Cross, GE Capital, Scotia Capital, Alta Growth Capital, AIG, Hispania Capital Partners, etcétera.

Otros factores que contribuyen a este fenómeno son, por un lado, la creciente disponibilidad de deuda para financiar compras apalancadas, mejorar la estructura de capital de las inversiones así como el rendimiento de los fondos; y, por otro, la creciente disposición de empresarios y empresas familiares a aceptar los requisitos de rentabilidad y de control de un socio financiero, un cambio que se produjo como consecuencia de las demandas de la globalización, de un cambio generacional e, indirectamente, de tasas de interés cada vez más bajas.

En nuestro trabajo, identificamos dos factores principales que deberían contribuir a la detonación de la industria de capital privado, como ocurrió en Estados Unidos en la década de los 80 y, más recientemente, en Europa y otras economías emergentes. La primera recomendación fue presionar para la adopción de un método que emule al de la sociedad comanditaria estadounidense (limited partnership)2 en términos de estructura corporativa y fiscal para que los fondos se pudieran constituir localmente en México sin la necesidad de ir a Canadá o a otra jurisdicción donde las autoridades fiscales no se opongan. Esto reduciría de manera sustancial los costos de arranque y permitiría que fondos más pequeños, quizá con miras a enfoque de industria o región, emerjan y canalicen la inversión al desatendido mercado de la pequeña y mediana empresas (pyme).

La segunda y más importante de las recomendaciones fue presionar para la modificación del régimen de inversión del sistema de pensiones para que las administradoras de fondos para el retiro (afore) puedan invertir en fondos de capital privado y otros activos alternativos. Si se adoptara esta medida, parte de los 70,000 millones de dólares de los activos de las afore (que se duplicarán en los próximos 10 años) podría destinarse a financiar empresas privadas prometedoras en México, incrementando los rendimientos y reduciendo el riesgo de sus carteras.

Nuestra primera recomendación fue cumplida. Amexcap formó un equipo interdisciplinario que trabajó con la Secretaría de Hacienda en la aprobación de leyes destinadas a la introducción de una estructura fiduciaria parecida a una sociedad comanditaria y denominada Fideicomiso de Capital Privado (Ficap). Al menos dos fondos han elegido constituirse localmente como Ficap. Es muy probable que nuestra segunda recomendación se cumpla antes de fin de año. Amexcap trabaja en conjunto con la Secretaría de Hacienda y la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), en la modificación del régimen de inversión que permitan a las afore invertir en fondos de capital privado y realizar otras inversiones alternativas. Esperamos tener buenas noticias en este sentido en un futuro no muy lejano.

Se ha hablado mucho de las economías BRIC (Brasil, Rusia, India y China). En lo personal, estoy muy sorprendido de que no haya una M (de México) en los BRIC. México posee la demografía de un BRIC con la ventaja de estar insertado en la economía estadounidense. México muestra el potencial de un BRIC con el beneficio de contar con un mejor perfil de riesgo y una mayor probabilidad de convergencia. De acuerdo con el trabajo sobre economía mundial número 134 de Goldman Sachs (Goldman Sachs Global Economics Paper No. 134): “Existe una diferencia importante entre el potencial de los BRIC y la realidad. La clave para la transformación del potencial en realidad […] radica en gran medida en que el BRIC encuentre y mantenga las condiciones para el crecimiento […] La ventaja demográfica no es suficiente”. La clave para alcanzar el potencial de los BRIC se denomina convergencia y, entre las economías emergentes, la nación con mayor probabilidad de converger hacia los niveles de ingreso de los países desarrollados es, sin duda, México.

Si nuestra afirmación de que “el mercado de capital privado mexicano ofrece oportunidades excepcionales” se cumplía en 2005, actualmente esto es aún más acertado. Según mis pronósticos, se producirá un rápido desarrollo de la industria en los próximos cinco años y décadas posteriores.

Una tendencia y una prueba sustentan mi pronóstico. La tendencia: en el año 2003, cuando junto a Antonio Ruiz Galindo recaudaba fondos para las inversiones inmobiliarias mexicanas de IGS, ya llegaba al mercado de bienes raíces industriales un poco de dinero institucional extranjero. El fondo quería capitalizar esa oportunidad y convertirse en generador de portafolios inmobiliarios. En los últimos cinco años, los rendimientos en el mercado de bienes raíces industriales se han arbitrado y el dinero ha fluido hacia otros sectores como los bienes raíces comerciales, la venta minorista, vivienda residencial y de interés social, casas de recreo, hoteles y centros turísticos, e, incluso, a desarrollos especulativos, infraestructura y compra de tierras. Sería natural que comience a destinarse el dinero institucional al capital privado. La tendencia ya ha comenzado.

La prueba: cuando el año pasado me invitaron a participar en esta conferencia, poco después de que Felipe Calderón asumiera como presidente, entre los temas a tratar en nuestro panel se encontraba “¿Cuál es el efecto de la campaña de desobediencia civil de López Obrador?”. Le escribí a los organizadores que para la fecha de la conferencia, López Obrador se convertiría en una desgracia para su partido y en una curiosidad política. López Obrador fue excluido del panel así como del escenario político. Los inversionistas institucionales estadounidenses, europeos y nacionales deberían prestar más atención a los administradores de fondos de capital privado en México si no quieren perder una gran oportunidad.

Notas
1) Esto era impensable hace apenas 12 años cuando la definición de la tasa de interés a largo plazo era de un 85% en cetes a 91 días.
2)  La sociedad comanditaria se define por la existencia de socios colectivos que aportan capital y trabajo y responden subsidiaria, personal y solidariamente de las deudas sociales, así como de socios comanditarios que solamente aportan capital y cuya responsabilidad se limita a su aportación.

El autor es socio director de Nafta Fund.
Ponencia presentada en la Conferencia Mundial Latinoamericana de Capital Privado, junio de 2007, Miami.

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