Bush y Lula aún sin acuerdo en comercio

Los presidentes de EU y Brasil no han podido superar la brecha de los subsidios;
WASHINGTON (AP) -

Los presidentes de Estados Unidos y Brasil han mostrado que son dirigentes de buena voluntad, pero no han podido ponerse en la senda del verdadero fortalecimiento del comercio global debido a su incapacidad para allanar la brecha que los sigue separando: los subsidios.

Su encuentro del fin de semana en Camp David ha dejado a George W. Bush y Luiz Inacio Lula da Silva con la sensación de que han avanzado ''un paso más'' en esa búsqueda, pero que la meta de un ''comercio justo'' como quiere Brasil está todavía lejana.

Bush sostiene que el comercio justo es la principal herramienta para reducir la pobreza.

Lula tiene su propia definición: ''Comercio justo es vender y comprar o comprar y vender, pero no sólo vender''.

Por ello, su diálogo en la residencia de descanso presidencial terminó siendo otro lleno de emotividad que al final solamente produjo expresiones viejas de ambos de ''continuamos hablando...''.

Al conocido tema de las negociaciones sobre la llamada ronda Doha para la liberación del comercio principalmente agrícola se sumó esta vez en Camp David la profundización de un entendimiento para trabajar en la producción de biocombustibles como alternativa a los combustibles fósiles y medio de desarrollo económico.

De la reunión ha salido una lista de los primeros países que se beneficiarían con un programa piloto de la alianza Brasil-Estados Unidos en la producción de etanol. Esos países son inicialmente Haití, República Domunicana, St. Kitts and Nevis, y El Salvador.

Brasil, que es ya un país autosuficiente de combustibles, abastece un 40% de su consumo energético con etanol, una producción que ha desarrollado y perfeccionado en 20 años.

Estados Unidos, según un plan de Bush anunciado en enero, quiere cubrir el 20% de su consumo nacional con etanol hacia el año 2017, en que espera producir unos 35,000 millones de galones.

La meta estadounidense ha sido recibida con escepticismo incluso por los productores de etanol.

Patricia Woertz, presidente de Archer Daniels Midland Co., el principal productor de etanol de Estados Unidos, dijo que esperaba avances en el uso de los cultivos además de maíz para la generación de etanol, pero no necesariamente lo suficiente como para llegar a los 35.000 millones de galones.

''El futuro de la energía no es un solo tipo de siembra y menos aún un solo producto'', dijo.

Al comparecer ante los reporteros para la rueda prensa después de sus conversaciones, Lula dijo, al lado de Bush, que Brasil era un país ''competitivo'' en cualquier campo de la agricultura y ha estado trabajando por su cuenta con los países pobres en el fortalecimiento del comercio.

''Por supuesto, podemos mejorar cuando Estados Unidos, la Unión Europea tomen una posición sobre qué tipo de subsidio será reducido y si están dispuestos a dar acceso a productos de mercados de los países menos desarrollados'', dijo.

Lula mencionó en cinco ocasiones la palabra ''subsidio'', contra una vez de Bush.

Estados Unidos impone un arancel punitivo de 53 centavos por galón al etanol brasileño y tiene uno de los mayores programas de subsidios agrícolas del mundo, que incluye 50 centavos adicionales por galón a los productores estadounidenses del combustible.

Los portavoces de Bush han dicho reiteradamente que la ley de tarifas y subsidios al etanol expiraba en 2009 y hasta entonces no había mucho que se podía hacer.

Cuando Lula fue preguntado si tenía un ''Plan B'' ante la eventualidad de un fracaso del proceso de Doha, estancando justamente por el debate sobre subsidios, dijo que Brasil seguirá haciendo lo que ha hecho: ''trabajar, producir más y vender y también comprar''.

Bush, en cambio, dijo que ''las discusiones se han centrado en la finalización de Doha'' y que hablar de un Plan B sería adelantar la posibilidad de una derrota.

''Soy un hombre de Plan A, como el presidente (Lula) lo es'', afirmó.

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