México da apoyo a Centroamérica

Calderón retomó un proyecto para establecer una refinería que provea combustibles a la región; prometió un mínimo de 80,000 barriles de petróleo por día.

El presidente de México, Felipe Calderón, extendió el martes la mano a la empobrecida Centroamérica, con la que busca revitalizar el llamado Plan Puebla-Panamá y a la vez avanzar en su intención de asumir un papel de mayor liderazgo en América Latina.

El plan es una ambiciosa idea puesta en marcha en el 2001 por el antecesor de Calderón, Vicente Fox, con el objetivo de combatir la pobreza y poner en marcha proyectos específicos, sobre todo de infraestructura, como una forma para detonar la inversión y creación de empleos, pero que tuvo pocos avances.

El martes, tras una reunión extraordinaria de presidentes de los países del plan, que abarca a México, Centroamérica y Colombia, Calderón retomó un proyecto para establecer una refinería que provea de combustibles a precios accesibles a la región, agobiada por los altos precios del crudo.

El mandatario mexicano prometió un mínimo de 80,000 barriles de petróleo por día para abastecer la nueva planta, lo que significa una drástica reducción respecto a lo prometido por Fox, quien ofreció un suministro de hasta 230,000 barriles por día.

"Esto consolida definitivamente el proyecto y trae expectativas no sólo a Centroamérica, porque el problema del comercio del petróleo en el mundo es precisamente la escasez de oferta de refinamiento", dijo el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, en rueda de prensa conjunta al finalizar la reunión.

Calderón, un conservador que asumió el poder en diciembre para un periodo de seis años, ha dicho que busca darle a la segunda economía latinoamericana el "papel que le corresponde" en América Latina y recuperar su liderazgo en Centroamérica.

"México hoy refrenda su compromiso con la integración de América Latina. Estamos decididos a revitalizar y reimpulsar el desarrollo integral de Mesoamérica", dijo Calderón ante los mandatarios de Colombia, Costa Rica, Panamá, Honduras, Guatemala, El Salvador y Belice.

La búsqueda de Calderón de dar un mayor peso a su país ha sido vista por observadores como un intento por contrarrestar la creciente influencia del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en naciones como Nicaragua cuyo presidente, Daniel Ortega, fue el único que no asistió a la reunión.

Ortega, aliado de Chávez, envió a su vicepresidente, Jaime Morales, en su representación. El encuentro había comenzado el lunes.

Chávez ha prometido a Nicaragua la construcción de una refinería cerca de la ciudad de León con capacidad de entre 100,000 y 150,000 barriles de petróleo al día, además de un gasoducto y una planta de aluminio.

Calderón contra Chávez

México y Venezuela mantienen actualmente sus relaciones diplomáticas a nivel de encargado de negocios, el más bajo antes de la ruptura, después de que Chávez llamara a Fox "cachorro del imperio" en referencia a una supuesta actitud de sumisión ante el presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

Calderón y Chávez tuvieron roces durante la campaña presidencial mexicana a mediados del año pasado y a pesar de que la cancillería mexicana ha dicho que desea restablecer lazos plenos con Venezuela, no se han producido avances.

En noviembre se abrirá una licitación internacional para la refinería, que aún no tiene una una ubicación definida, dijo el presidente de Guatemala, Oscar Berger. Su homólogo de El Salvador, Elías Antonio Saca, indicó que ya hay cuatro empresas interesadas en su construcción.

A pesar del retraso en muchos de los proyectos del Plan Puebla-Panamá, Calderón dijo que se han concretado proyectos por 4,500 millones de dólares, que abarcan principalmente carreteras y energía.

Los mandatarios acordaron además trabajar en aumentar la seguridad en las fronteras para combatir el narcotráfico y al crimen organizado.

A través de las porosas fronteras centroamericanas, bandas delictivas y del narcotráfico transitan sin grandes dificultades, muchas veces en su camino para llevar droga a Estados Unidos a través de Centroamérica y México.

"En cuanto al tema de seguridad, hemos coincidido en la necesidad de abordar juntos el problema. Estamos enfrentando a un crimen organizado internacionalmente", dijo Calderón, en cuyo país la violencia del narcotráfico ha dejado más de 600 muertos en lo que va del año, según datos no oficiales.

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