La CROC a favor de la CETU

La organización obrera asegura que el nuevo impuesto empresarial reduciría la elusión fiscal; se manifestó a favor de disminuir los privilegios a las empresas.

El sector empresarial busca, una vez más, presionar al gobierno federal para obtener trato de excepción bajo el argumento de que la Reforma Hacendaria generaría desempleo y cierre de empresas, estableció Isaías González Cuevas.

El secretario general de la Confederación de Obreros y Campesinos (CROC) señaló que en el país se deja de pagar casi 5% del Producto Interno Bruto, es decir, casi 500,000 millones de pesos.

Esta situación, dijo, se debe en gran parte a que el Impuesto Sobre la Renta permite muchas deducciones mientras que con la Contribución Empresarial de Tasa Unica (CETU) se recuperará parte de esta recaudación en cerca de 300 mil millones de pesos.

En entrevista el líder obrero consideró que con esta nueva carga impositiva también disminuirían las devoluciones que el gobierno hace a las empresas.

Lo que busca la iniciativa privada, agregó, es no perder privilegios y seguir disfrutando todo tipo de facilidades sin ningún compromiso con el país ni con la clase trabajadora y la población.

Indicó que es necesario terminar con la alta evasión fiscal y la única manera de lograrlo es a través de un mejor sistema de la recaudación, es decir un sistema tributario con reglas claras para el pago de obligaciones.

Pero también es necesario, agregó, ampliar el padrón de contribuyentes; que no grave prestaciones sociales de los trabajadores y que mantenga una tasa cero en IVA en medicinas, alimentos, transporte y colegiaturas.

Afirmó que los empresarios han exagerado al decir que se afectarían las prestaciones y aumentaría el cierre de empresas.

Indicó que en caso de que los patrones pretendan transferir el costo a los trabajadores, "buscaríamos contrarrestarlo mediante la negociación del contrato colectivo de trabajo."

"Yo creo que es un argumento que usan con el fin de que las autoridades  gubernamentales acepten sus pretensiones; tratan de decir en todos los foros que la Reforma Hacendaria es perjudicial para que se adopte otra postura, pero no la van a lograr", aseveró.

Apuntó que el movimiento obrero organizado ha realizado estudios serios y profundos y "ya constatamos que no puede suceder nada de lo que ellos dicen."

En nuestro caso, aclaró, lo que solicitamos es que no se graven las prestaciones sociales ni los salarios, para que no se afecte el empleo y el ingreso de los trabajadores.

Lo que preteden algunas empresas, prosiguió, es monetizar las prestaciones de los obreros, pero nosotros tenemos un arma para defenderlas y son los contratos colectivos de trabajo que tiene cada sindicato.

Es decir, volveríamos otra vez a las revisiones contractuales y a luchar por obtener las prestaciones.
"Es a través de este documento que se puede negociar y evitar que se dé la monetarización de las prestaciones, porque ello implicaría que el salario aumentara y se pagaran más impuestos, se incrementaran las cuotas obrero-patronales, lo que disminuiría el de por sí raquítico ingreso de los trabajadores", alertó.

Por lo tanto, indicó, estamos de acuerdo con la CETU, dado que de esta manera las empresas con regímenes especiales y las que tienen exenciones tendrán que pagar y así contribuirán plenamente al Erario Público.

González Cuevas indicó que esta carga impositiva no afectaría la generación de empleo, ya que la mayoría de las empresas trabajan con el mínimo de empleados.

Luego se manifestó en contra de reemplazar el ISR con el nuevo impuesto, pues se renunciaría al carácter progresivo del sistema recaudatorio mexicano y se abonaría a la iniquidad, pues en la actualidad las empresas eluden cerca del cinco por ciento del PIB, lo que equivale a cerca de 500 mil millones de pesos.

Por eso, agregó, "pensamos que el ISR no debe desaparecer, sino permanecer los dos impuestos, ya que cubriría los hoyos que tiene el Impuesto Sobre la Renta."

El dirigente de la CROC afirmó que la clase trabajadora desde  muchos años atrás ha dado muestras de solidaridad con el gobierno y el país, y ahora le toca al sector empresarial hacer algo por México y aceptar este nuevo impuesto.

A lo largo de los últimos años, insistió, los dueños del dinero han recibido trato preferencial, mientras la población "se ha tenido que apretar el cinturón”.

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